Michel de L'Hospital o L'Hôpital, canciller de Francia, nació en Aigueperse, Auvernia, en 1507 y murió en Bellebat el 13 de marzo de 1573.
Michel de L'HospitalSu padre, Jean de L'Hospital, era vasallo y médico del condestable de Borbón, quien le favoreció con algunos beneficios. Cuando el condestable peleó contra Francisco I y entró al servicio del emperador, el padre de L'Hospital siguió al de Borbón, pero jamás se le vio en el campo de Carlos V por considerarlo enemigo de Francia. Cursó entonces la abogacía en la universidad de París y fue auditor de la Rota en la corte papal. Muerto el condestable y gracias a los buenos oficios del cardenal de Gramont, pudo L'Hospital regresar a Francia y ejercer en los tribunales de París su profesión de abogado. En 1537 se casó con la hija de Morin, lugarteniente criminal, hombre cumplidor estricto de sus deberes y cuyo fanatismo le hizo severo e intransigente en aquellos tiempos de perturbación religiosa. Su propia hija se apartó del catolicismo y abrazó el calvinismo, y L'Hospital, católico sincero, tuvo por compañera de su vida a una protestante, lo que influyó notablemente en sus ideas, inclinándose a la tolerancia y en su política francamente a la concordia y transigencia. Consejero en el parlamento de París, encargado por el canciller Olivier de una misión en el concilio de Trento reunido en Bolonia (1547), presidente del consejo de Margarita de Valois, hermana de Enrique II, canciller de Berry, superintendente de Hacienda y presidente del Tribunal de Cuentas (1554); finalmente Catalina de Médicis le nombró canciller de Francia a la muerte de François Olivier (1560). La ambición de los Guisa, la pésima administración del reinado de Enrique II, la falta de voluntad de un rey débil y enfermizo y las luchas políticas y religiosas que ensangrentaron el suelo de Francia durante muchos años, aconsejaban que al frente de los asuntos públicos se hallase un hombre íntegro, hábil y prudente capaz de dominar las pasiones desbordadas. L'Hospital aceptó la pesada carga firmemente resuelto a desarrollar una política de alta tolerancia y conciliación. Bajo los auspicios del cardenal de Lorena se trató de introducir la Inquisición en Francia, pero el canciller se opuso enérgicamente a tal innovación; promulgó el Edicto de Romorantin, regulando la jurisdicción eclesiástica, e impidió la implantación de la Inquisición (1560). Invocó la ayuda de los Estados generales para llegar a la paz religiosa y para prepararla reunió en Fontainebleau una asamblea de notables, en la que dos prelados, el arzobispo de Vienne y el obispo de Valence, inspirándose en el evangelio, desaprobaron las persecuciones; los Guisa no osaron oponerse a lo dicho por los dos mitrados y L'Hospital triunfó, pues en el edicto que convocó los Estados suspendía las persecuciones por herejía. Los calvinistas se sublevaron en el sur y el canciller, apesadumbrado, procuró ante los Estados reunidos en Orleáns aunar voluntarios, invitando a las tres órdenes a que depusieran sus diferencias y a que cambiaran los "diversos nombres de sus partidos por el hermoso nombre de cristianos." Sus esfuerzos fueron infructuosos y procuró consolarse de esta derrota política reformando los tribunales y la policía. Al abrirse los Estados generales, el príncipe de Condé fue preso y condenado a muerte, debiendo su vida a L'Hospital, que se negó a firmar la sentencia pronunciada por una comisión judicial.
Coloquio de Poissy, de Robert Fleury. L'Hospital está detrás del joven rey Carlos IX
A principios de 1561 promulgó la célebre Ordenanza de Orleáns, reemplazando en los tribunales el elemento militar por los juristas, y aboliendo el concordato de Francisco I, obtuvo al advenimeitno del nuevo rey Carlos IX cartas reales dando la libertad a los presos por causas religiosas; convocó el Coloquio de Poissy (agosto de 1564), en el que trató inútilmente de reconciliar a católicos y protestantes; se opuso a la excomunión lanzada contra la reina de Navarra, Juana d'Albret; reunió nuevos Estados en Pontoise y Saint Germain y concedió a los protestantes el derecho de ejercer su culto fuera de las ciudades. La matanza de Vassy (1 de marzo de 1562) destruyó la pacífica obra del canciller; el papa pidió su destitución y aunque Catalina se negó a ello, L'Hospital se retiró a sus tierras de Vignay. Firmada la Paz de Amboise después del asesinato del duque de Guisa (1563), volvió el canciller a encargarse del gobierno, creando el Tribunal de Comecio en París (noviembre de 1563), ordenando que el año principiara en enero y adhiriéndose a la oposición del parlamento que impedía la publicación en Francia de los acuerdos del concilio de Trento (1564). Por consejo suyo el joven rey realizó un largo viaje para conocer las necesidades de sus súbditos; hizo proclamarle mayor de edad para evitar la dominación de Condé (1565); publicó el edicto de Moulins (1566) y después el tratado de Longjumeau (2 de marzo de 1568). Catalina, influida por el duque de Alba, alejó del gobierno a los que hasta entonces la habían aconsejado una política de prudencia y tolerancia. L'Hospital conoció su derrota y se retiró al campo con su familia, entregando entonces los sellos a Jean de Morvilliers. En la Matanza de San Bartolomé la casa del canciller se vio rodeada de conjurados, a los cuales iba a abrir las puertas cuando llegaron las tropas enviadas por Catalina para protegerle y otorgarle un perdón que él declaró no comprender. En febrero de 1573 le obligaron a que dimitiera del cargo de canciller; fue el último golpe, pues al mes siguiente murió en casa de su hija, salvada también de la Matanza de San Bartolomé por la duquesa de Guisa.
L'Hospital fue un político que se anticipó a su época; los partidarios de los hugonotes le apellidan probo, amante de la humanidad y piadoso con sus semejantes; creyó durante algún tiempo poder dominar las pasiones de la corte y los excesos de una política apasionada, pero la realidad le convenció de que sus esfuerzos de conciliación y tolerancia no hallaban eco en las violencias a que se entregaban los de uno y otro bando. Su hija única se casó con Nicolás Hurault, señor de Béllébat y sus descendientes conservaron el apellido L'Hospital. Fue, además, un escritor de vigoroso estilo, sobrio, de elevados pensamientos impregnados de profunda tristeza. Sus obras fueron publicadas por su nieto en 1585 en Ámsterdam en 1732 y por Dufey con el título de Oeuvres complètes en 1824 a 1826; su Vida fue narrada por Levesque de Poully y por Villemain y su Elogio pronunciado por el abate Remi, Condorcet, Guibert, etc.