Historia
HOWARD, JOHN (1726-1790)

Howard se embarcó a partir de este momento en su carrera como reformador de prisiones, durante la cual llevaría a cabo sus investigaciones en casi cada ciudad de Europa, gastando unas treinta mil libras de su fortuna. Impactado por los abusos en las cárceles de su propio país, comenzó a visitar las de los condados vecinos para hallar un precedente que sirviera para que los carceleros de Bedford tuvieran salarios. Esas investigaciones, que gradualmente fueron más y más profundas, hasta que hubo visitado casi todas las cárceles de Inglaterra, Irlanda y Escocia, fortalecieron su convicción de que la reforma era necesaria. Las celdas eran subterráneas y húmedas y normalmente oscuras y sucias, corriendo las cloacas de la ciudad directamente al descubierto por una de las prisiones. Los jergones eran de paja y las raciones de comida insanas e insuficientes. La fiebre y la viruela, en su forma más virulenta, eran las enfermedades comunes. En 1774 Howard fue llamado para testificar ante el comité de la Cámara de los Comunes. Ese organismo aprobó una resolución 'reconociendo la humanidad y celo que le había guiado para visitar las diversas cárceles en este reino' y el mismo año aprobó dos resoluciones para el mejor trato de los presos y cuidado de las cárceles.
Howard comenzó su inspección de las cárceles continentales en 1776, visitando Francia, Alemania, Bélgica y Holanda. En otras giras llevadas a cabo en 1776, 1778 y 1781 estudió las condiciones de las cárceles en el resto de los países de Europa. En 1783 inspeccionó las instituciones penales y caritativas en España y Portugal. Con la idea de mitigar los horrores de la peste visitó en 1785 los lazaretos de varias ciudades de Francia e Italia, llegando hasta Emirna y viajando anónimamente en navíos infectados con la peste, para poder hallar mejor un tratamiento para la enfermedad y las regulaciones de la cuarentena. En el momento de su muerte estaba haciendo un estudio de los hospitales militares rusos. Un monumento en su honor fue colocado en la catedral de San Pablo en Londres. A sus esfuerzos se debe la mejora del sistema de prisiones y la disciplina que intenta reformar al criminal, no sólo en Gran Bretaña, sino en buena parte de Europa. Publicó The State of the Prisons in England and Wales... and an Account of some Foreign Prisons (2 partes, Warrington, 1777-80; 4ª edición, Londres, 1792) y An Account of the Principal Lazarettos in Europe (Warrington, 1789).