Historia
HOWELL, ROBERT BOYTE CRAWFORD (1801-1868)

En veinte años publicó: The Terms of Sacramental Communion (1841), The Deaconship (1846), The Way of Salvation (1849), The Evils of Infant Baptism (1851), The Cross (1854), The Covenants ( 1855), The Early Baptists of Virginia (1857), póstumamente publicado en forma ampliada. A su muerte dejó en manuscrito The Christology of the Pentateuch, A Memorial of the First Baptist Church of Nashville from 1820 to 1863, The Family y varios volúmenes de sermones.
De su obra The Cross and the Covenants es el siguiente pasaje:
'La Palabra de Dios enuncia de principio a fin, el más amplio de los testimonios sobre la verdadera existencia del Pacto de Redención, llamado Pacto de Gracia por la mayoría de los escritores.Por ejemplo, el carácter de Garante dado al Salvador en los oráculos divinos, incluye necesariamente la instauración de un pacto. Lo menos que puede decirse de esa asignación es que el que lleva ese título es, de hecho, el representante de terceros y, por lo tanto, asume el compromiso de cumplir ciertas obligaciones en el nombre y para el beneficio de estos (por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto.[…]Hebreos 7:22). Cuando Cristo estaba a punto de ofrecer su propia vida en la cruz, dijo: "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad" (ENTONCES DIJE: "HE AQUI, YO HE VENIDO (EN EL ROLLO DEL LIBRO ESTA ESCRITO DE MI) PARA HACER, OH DIOS, TU VOLUNTAD."[…]Hebreos 10:7). Pero, ¿cómo se hubiera sabido que este terrible sacrificio era la voluntad de Dios, si él no lo hubiera declarado antes? Los profetas abundan en declaraciones afirmativas del pacto de redención. El Padre dijo al Mesías: "Yo Jehová te he llamado..., y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas" (6 Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones, 7 para que abras los ojos a los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de la pris[…]Isaías 42:6-7). Y también: "Así dijo Jehová: ... te guardaré, y te daré por pacto al pueblo" (Así dice el SEÑOR: En tiempo propicio te he respondido, en día de salvación te he ayudado; te guardaré y te daré por pacto del pueblo, para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas,[…]Isaías 49:8). Pero, más detalladamente, dice de él: "Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prospera-da. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores" (10 Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndo le a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. 11 Debido a la angustia de su a[…]Isaías 53:10-12). El último de los profetas, anunciando su venida dice: "Vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos" (He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene --dice el SEÑOR de los ejércitos.[…]Malaquías 3:1).
De estos textos y otros similares, aprendemos que, por el acto gene-roso del Padre, Cristo el Hijo fue constituido el Garante de su pueblo; que cuando "se dio a sí mismo por nosotros" (quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras.[…]Tito 2:14), fue de acuerdo con la voluntad de Dios previamente declarada y que fue llamado por el Padre para realizar esta obra, quien, para nuestra redención, hizo de su alma un pago por el pecado. ¿Ocurrió todo esto sin un consentimiento y acuerdo previo? El que este pacto fue hecho antes de la caída del hombre es una verdad sostenida en la Palabra divina por las evidencias más indubitables.
Es sostenida plenamente por Pedro cuando, dirigiéndose a los cristianos en todas las naciones, dijo: "Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios" (18 sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. 20 Porque El estaba[…]1 Pedro 1:18-21). Pablo da un testimonio igual al declarar: "En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos" (con la esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde los tiempos eternos,[…]Tito 1:2). Dice: "Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos" (quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad,[…]2 Timoteo 1:9). Y también: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él" (3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delan[…]Efesios 1:3-4). En conclusión, el pacto de redención se estableció antes de la creación del mundo.
El nombre mismo revela el propósito del pacto. Anticipaba la redención y salvación de los hombres. No obstante, el plan por el cual estos resultados eran obtenidos, tenía que ser tal que, a la vez, glorificara por igual la pureza, justicia y honra de las tres Personas de la santísima Trinidad. Es imposible que se hubiera diseñado o aprobado algún plan que no cumpliera estos fines. Si el hombre hubiera sido restaurado a la felicidad sin cumplir estas demandas, Dios -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- hubiera sido deshonrado. Por lo tanto, el diseño del pacto incluía crear una armonía perfecta entre la salvación del hombre y la gloria de Dios.
Las partes contratantes se distinguen claramente. No obstante, esta parte de nuestro tema requiere algo más detallado. Resulta claro que el hombre no pudo ser una de estas partes, porque... el pacto fue acordado desde antes de la fundación del mundo, el cual, obviamente, todavía no existía. Su felicidad era indudablemente su objetivo, pero cuando fue formulado, de ninguna manera pudo haber participado. Pero aun si hubiera sido de otra manera, era imposible que el ser humano hubiera podido cumplir todos los términos de la redención. Nadie que no fuera una persona divina, hubiera podido tomar sobre sí nuestra naturaleza, soportar la ira del Altísimo y "magnificar la ley" (El SEÑOR se complació por causa de su justicia en hacer la ley grande y gloriosa.[…]Isaías 42:21) por medio de una obediencia perfecta.
Por estas mismas razones, tampoco los ángeles hubieran podido ser parte en este pacto. Sobrepasan al hombre en la espiritualidad de su esencia y la medida de sus poderes; pero aun así, al igual que los hombres, su naturaleza es demasiado limitada. Además, pertenecen a otra clase de seres quienes nunca podrían, ya sea por medio de la encarnación o de alguna otra forma, llegar a ser tan semejantes a nosotros como para cumplir los designios propuestos.
¿Quiénes, pues, fueron las partes pactantes? La respuesta es que fueron los mismos que al principio dijeron: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" (Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.[…]Génesis 1:26). Fueron Dios, como se nos dio a conocer en las personas exaltadas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ciertamente: "Jehová nuestro Dios, Jehová uno es" (Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.[…]Deuteronomio 6:4) y "no hay más Dios que yo" (Declarad y presentad vuestro caso; sí, que deliberen juntos: ¿Quién ha anunciado esto desde la antigüedad y lo ha declarado desde entonces? ¿No soy yo, el SEÑOR? No hay más Dios que yo, un Dios justo y salvador; no hay ninguno fuera de mí.[…]Isaías 45:21). Pero es igualmente cierto que con el propósito de redimirnos, se nos revela en la forma de una Trinidad gloriosa, todas las Personas que son "las mismas en sustancia, iguales en poder y gloria". Para [cada una] de ellas el pecado era, en todo sentido, tan repugnante como para las otras. El honor de cada una estaba igualmente comprometido en exigir su reprensión y castigo. El consenso entre las tres era, por lo tanto, necesario para cualquier recurso por el cual podía ser evitado el castigo de los que pecan. Este consenso no fue difícil, pues el amor que impulsó a la redención, ardía con igual intensidad en el corazón de cada una de las partes. La promesa de vida eterna fue ciertamente hecha por el Padre, pero no era exclusiva de él. Era, igualmente, una expresión de la bondad de las otras dos Personas de la Deidad. Y también la vida prometida era, en su naturaleza, para ser gozada por el Hijo y por el Espíritu, tanto como por el Padre.
Por lo tanto, cuando Juan oró pidiendo gracia y paz para las iglesias en Asia, dirigió su súplica no solo a Aquel "que era, el que es, y el que ha de venir" (Y los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, estaban llenos de ojos alrededor y por dentro, y día y noche no cesaban de decir: SANTO, SANTO, SANTO, es EL SEÑOR DIOS, EL TODOPODEROSO, el que era, el que es y el que ha de venir.[…]Apocalipsis 4:8), es decir, al Padre, sino también al Espíritu Santo, a quien apela por la diversidad y plenitud de sus dones, "los siete espíritus que están delante de su trono" y a "Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra" (4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia a vosotros y paz, de aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono, 5 y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el sober[…]Apocalipsis 1:4-5). Los tres compartían el mismo interés porque el pacto en su desarrollo práctico era vindicar lo correcto y manifestar la gloria de todos ellos. Por lo tanto, la redención fue el resultado de la sabiduría y gracia unida del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
De hecho, una de las partes del pacto fue Dios el Padre. Todos reconocemos que el amantísimo Jehová podía haber dejado perecer a [esta] raza caída. Según su justo juicio, no tenía por qué intervenir por ellos. Como Soberano justo y recto Señor del universo, bien podía haber hecho valer su autoridad sobre la Ley cumpliendo la pena sobre el desobediente y dar así un ejemplo terrible de venganza a los habitantes inteligentes de las diversas provincias de su imperio. Su bondad no lo obligaba a rescatar a sus súbditos rebeldes del sufrimiento que ellos mismos se causaron porque él ya les había demostrado ampliamente su bondad al crearlos y dotarlos de atributos que todavía se exhibían en la felicidad difundida en todos los aspectos de la inocencia. La gloria de él no depende de la manifestación de ningún atributo en particular, sino de todos ellos en ocasiones debidas y en total armonía. Él es glorificado cuando concede bendiciones a los justos y no lo es menos cuando castiga al impío.
El evento demuestra que su gloria es mayor en la salvación de lo que hubiera sido en la destrucción del hombre. No obstante, hemos de considerar que su gloria no significa más que la manifestación de su carácter a sus criaturas, aunque sin necesidad de dicha manifestación, y como no hubiera contribuido en ningún grado a su [felicidad], fue totalmente voluntaria y bien hubiera podido negarla. Lo único necesario que puede ser admitido es que él, de hecho, se dio a conocer a sus criaturas y que el hacerlo, es congruente con la grandeza y excelencia de su carácter. De haber querido, no hubiera tenido que crear ningún ser para contemplar sus perfecciones. Cuando los creó y lo deshonraron, podía haberlos echado fuera de su presencia para siempre. Fue bajo estas circunstancias que "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.[…]Juan 3:16). Por lo tanto, todo el plan fue por su propia gracia soberana sin la influencia de ningún mérito humano. Pero esta conclusión no es sólo por las evidencias que tenemos. Toda su soberanía, en la totalidad de esta transacción, es declarada expresamente en su Palabra: "Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna" (5 El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, 6 que El derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Je[…]Tito 3:5-7).
Otra de las partes del pacto de redención fue Dios el Hijo. Sus actos, en este sentido, no fueron menos soberanos que los del Padre. En todo sentido, tanto el Padre como el Hijo tuvieron la misma motivación. Sin embargo, fue prerrogativa exclusiva del Hijo asumir nuestra naturaleza, convirtiéndose de esta manera en nuestra Cabeza representativa, en un sentido similar como nos fue dada por "el primer Adán" para cumplir y satisfacer por nosotros todos los reclamos de la justicia divina. Habiendo asumido esta relación en el pacto, tomó nuestro lugar, fue nuestro sustituto. Por lo tanto, sus actos tuvieron valor legal para aquellos a quienes representaba y fueron considerados por el Dador de la ley como el rescate completo por los pecados de su pueblo. Teniendo en sí mismo el poder de redimirnos, con gusto cumplió esta gran obra. En cuanto a esto, él mismo dijo: "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado" (Sal. 40:8).
Ciertamente nos es dado a conocer expresamente como "el segundo Adán". "Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial" (45 Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE. El último Adán, espíritu que da vida. 46 Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el s[…]1 Corintios 15:45-49). Y es más: "Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia" (15 Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. 16 Tampoco sucede con el don […]Romanos 5:15-17). No cabe la menor duda de que el carácter representativo de Adán y de Cristo es enunciado con claridad.
El resultado de sus roles era diferente -uno fue la causa de culpabilidad, depravación y muerte; el otro de justificación, santificación y vida-. Sus relaciones con nosotros son similares; la asociación central de Cristo es declarada patentemente como la de Adán. Si el primer hombre no hubiera sido nuestra cabeza central, no hubiéramos sufrido por su transgresión. Si el segundo Hombre, "el Señor... del cielo" (El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo.[…]1 Corintios 15:47) no hubiera sido nuestra cabeza según el pacto, no nos hubiéramos beneficiado por su obediencia. Siendo igual nuestras relaciones con ellos, Pablo dice: "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos" (Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.[…]Romanos 5:19). 0 sea que él se convirtió en nuestro Mediador por este pacto... "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo" (5 Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, 6 quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo. […]1 Timoteo 2:5-6).
La otra parte en el pacto de redención fue Dios el Espíritu Santo. Compartiendo el amor y la gracia del Padre y del Hijo [y] actuando con la misma libertad, se comprometió a ser el agente eficaz por el cual el hombre puede ser regenerado, santificado y preparado para recibir y disfrutar las bendiciones de vida eterna y, por ende, cumplir el propósito para el cual fuimos redimidos. La obra del Espíritu en la salvación es indispensable, tan imperativa como la obra del Padre y la del Hijo: "El que no naciere de nuevo [naciere del Espíritu], no puede ver el reino de Dios" (Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.[…]Juan 3:3).
Estas son las partes pactantes: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y tal es, en síntesis, la parte de cada uno comprometido para llevar a cabo la redención de los hombres...
Hemos visto pues, la existencia real del pacto de redención; el período anterior en el cual surgió; los propósitos que incluyó [y] las partes pactantes... Éste es el pacto presentado en el anuncio en el Edén, de un Libertador del pecado, bajo el poder y la pena que el hombre caído merecía por violar todas las estipulaciones del pacto de las obras. Bien podemos entonces unirnos de todo corazón con la exaltada acción de gracias del discípulo amado: "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén" (5 y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre, 6 e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Dios y Padre, a El sea la gl[…]Apocalipsis 1:5-6).'