Historia

HUCBALDO DE ST. AMAND († 930)

Hucbaldo (Hugbaldus, Ubaldus o Uchubaldus) de St. Amand nació hacia mediados del siglo noveno y murió en St. Amand, no lejos de Valenciennes, el 20 de junio de 930. Estudió en St. Amand bajo su famoso tío, Milo, y en St. Germain d'Auxerre bajo Heirico. Sucedió a Milo como cabeza de la escuela monástica, antes de la muerte de su tío (872), pero la fama de su saber hizo que fuera llamado a St. Bertin y hacia 893 a Reims, donde, por solicitud del arzobispo Fulco, él y su colega Remigio revivieron la escuela en esa ciudad. Sin embargo, a la muerte de Fulco, Hucbaldo regresó a St. Amand, donde pasó el resto de su vida. Fue autor de varias leyendas de santos, de los cuales las vidas de Rictrud y Lebuin son de valor histórico. De su poesía, sólo dos cortos himnos nos han sido preservados, junto con dos poemas dirigidos a Carlos el Calvo, uno de ellos una alabanza de la calvicie en 136 hexámetros, compuesta exclusivamente de palabras que comienzan con la letra c. Escribió, además, otro poema, la vida de algunos santos y un comentario a la regla benedictina. Hucbaldo es una importante figura en la historia de la música, ya que el comienzo de la notaciones musicales y el uso de la vara se pueden trazar a él, aunque Müller, quien le concede sólo la autoría de De harmonica instituione, refiere el comienzo de la música coral y la nueva notación musical por medio de cartas a otro Hucbaldo, un siglo antes, a quien atribuye De musica enchiridis. Riemann cree verosímil que en el curso de su dilatada existencia, Hucbaldo fue encerrando el organum en los límites de un esquematismo cuya rigidez ignoraba, sin duda, la polifonía primitiva. Puede admitirse hoy que las series continuadas de quintas paralelas con redoblamiento a la octava son no una forma habitual de la práctica artística en los siglos referidos, sino una elucubración especial de la teoría hucbaldiana. Algunos autores creen que fue Hucbaldo y no Guido de Arezzo quien añadió a la antigua fórmula gregoriana A, B, C, D, E, F, la letra griega gamma para designar la notación grave de la escala. Su invento más importante y cuya paternidad nadie le ha disputado, es el del empleo de un sistema de líneas horizontales, paralelas y superpuestas, entre las cuales colocaba las sílabas del texto, indicando con toda claridad los movimientos ascendentes o descendentes de la melodía y cuya amplitud (intervalos) estaba determinada por medio de letras situadas al principio de cada interlínea. He aquí un ejemplo de dicho sistema:

hucbaldo

Las letras s y t, al principio de los espacios, significaban respectivamente, semitonium y tonus. Otra notación de que se servía para demostrar su teoría del organum en quintas paralelas, se hallaba basada en signos parecidos a la F. Discutido el valor de la notación durante mucho tiempo, dieron una explicación satisfactoria de la misma Rowbotham, en su History of Music, y Spitta, completando sus indicaciones Jacobsthal en su obra Die chromatische Alteration im liturgischen Gesange der abendlischen Kirchen (1897), donde se exponen y explican las mudanzas de tetracordios.