Historia

HUPFELD, HERMANN (1796-1866)

Hermann Christian Karl Friedrich Hupfeld nació en Marburgo el 31 de marzo de 1796 y murió en Halle el 24 de abril de 1866.

Hermann Christian Karl Friedrich Hupfeld
Hermann Christian Karl Friedrich Hupfeld
A la edad de diecisete años se matriculó en la universidad de Marburgo (doctor en humanidades, 1817), donde estudió filología y teología. Desde 1819 a 1822 era profesor en el instituto en Hanau, hasta que su quebrantada salud le obligó a retirarse a la casa de sus padres. Aquí, al retomar sus estudios teológicos, descubrió pronto una firme base teológica. En 1824 fue promovido a Halle, donde disfrutó de la amistad de Gesenius y fue docente privado en hebreo. Unos pocos meses más tarde fue a Marburgo como docente privado. Al ser nombrado profesor extraordinario de teología en Marburgo en 1825, Hupfeld promovió el estudio de la gramática semítica por su incisivamente discriminador Exercitationes Æthiopicæ (Leipzig, 1825), que lo propulsó al primer rango como investigador. Con el profesorado regular de lenguas orientales, que había obtenido en 1827, Hupfeld combinó, en 1830, la cátedra de teología en Marburgo. Finalmente encontró su gran esfera de acción en 1843, como sucesor de Gesenius en Halle. Durante varias décadas concienzuda, exhaustiva y fructíferamente enseñó las ramas especiales de la ciencia del Antiguo Testamento.

Sólo se puede hacer una somera mención de la variada obra de Hupfeld. No sólo escribió sobre asuntos universitarios sino que también compuso variados tratados políticos, en los que proclamó por avanzado la revolución de 1848, luchando por una genuina libertad contra la indisciplinada anarquía. Repetidamente tomó parte activa en las controversias eclesiásticas de su tiempo. En 1837 impidió la introducción de un himnario inferior y en 1849 era activo como escritor político-eclesiástico en la causa de edificación interna libre de la Iglesia sobre un fundamento cristiano positivo. Sin dudarlo, en los días más tristes de la reacción, Hupfeld, por razón de su actividad académica, fue un valiente colaborador en pro de la inauguración de mejores condiciones.

En vista del gran número de logros literarios de Hupfeld, cualquier enumeración completa de sus títulos está fuera de lugar. La lista de sus escritos en su autobiografía ocupa cinco páginas. Desafortunadamente su proyectado Ausfürliche hehräische Grammatik (Cassel, 1841) nunca lo terminó. Ha de ser mencionado, por su influencia que hizo época, Kritische Beleuchtung einiger dunkeln und misverstandenen Stellen der alttestamentlichen Textgeschichte (TSK, iii. 1830 y x. 1837) y también la obra Ueber Begriff und Methode der sogenannten biblischen Einleitung (Marburgo, 1844), que todavía merece la pena leerse. Un ingenioso ensayo es Die Stellung und Bedeutung des Buches Hiob im A. T. nach seinem didaktischen und dramatischen Charakter (Deutsche Zeitschrift für christliche Wissenschaft, Berlín, 1850). Interesantes son sus investigaciones sobre las festividades hebreas, publicadas en cuatro programas latinos de Pascua (Halle, 1851-64). Ha de mencionarse también su clásico ensayo sobre Die Politik der Propheten des A. T's (Neue evangelische Kirchenzeitung (Berlín, 1862) y Die heutige theosophische oder mythologische Theologie und Schrifterklärung (Berlín, 1861), que es importante para la historia de la teología en Alemania.

Quedan por mencionar las dos principales obras de Hupfeld, siendo la primera Die Quellen der Genesis und die Art ihrer Zusammensetzung von neuem untersucht (Berlín, 1853). Quien no se sienta repelido por la de alguna manera aburrida elaboración de esas disquisiciones las encontrará, no obstante, provechosas, teniendo el libro valor permanente y siendo renombrado por la escrupulosidad de su investigación y la rigurosidad de su método. La obra más extensa de Hupfeld es su comentario sobre los Salmos, Die Psalmen übersetzt und ausgelegt (4 volúmenes, Gotha, 1855-61). Sobre sus méritos y deficiencias es suficiente decir que Hupfeld procuró determinar, en casos de difíciles y contestados pasajes en los Salmos, el defensor más antiguo de cada interpretación que él adujo, haciendo a veces afirmaciones insostenibles. La segunda edición, revisada por Edward Riehm (4 volúmenes, 1867-71), contiene grandes mejoras. La muy útil tercera edición de W. Nowack (2 volúmenes, 1888) es una revisión tan radical de las anteriores que para reconocer la obra de Hupfeld y Riehm es necesario recurrir a las ediciones primera y segunda.