Historia
HUS, JAN (c. 1370-1415)
- Primeros años y estudios
- Influencia de Wycliffe en Bohemia
- El cisma papal
- Indulgencias
- Disensiones añadidas
- Concilio de Constanza
- Juicio de Hus
- Condena y ejecución
- Carácter, escritos y enseñanzas de Hus
- Fuente de su influencia

El apellido Hus es una abreviatura de su lugar de nacimiento, que él mismo hizo hacia 1309; anteriormente fue conocido como Jan Hussinetz, en latín Johannes de Hussinetz. Sus padres eran checos que vivían en estrechez. Igual que Lutero, Hus tuvo que ganarse la vida cantando y realizando humildes tareas en la Iglesia. Se sintió inclinado a la carrera clerical, no tanto por un impulso interior como por la atracción de la tranquila vida del clero. Estudió en Praga, donde debió estar ya a mediados de la octava década del siglo XIV. Fue grandemente influenciado por Estanislao de Znaim, quien más tarde sería su íntimo amigo, aunque al final su declarado enemigo. Como estudiante, Hus no destacó. Las eruditas citas que esgrime en sus escritos las tomó de Wycliffe. Tenía un temperamento sanguíneo y la arrogancia era parte de su carácter, no estando libre de sofistería. En 1393 era bachiller de artes, en 1394 de teología y en 1396 maestro de artes. En 1400 fue ordenado sacerdote, al año siguiente nombrado deán de la facultad filosófica y en 1402 rector. Ese año fue nombrado también predicador de la iglesia Belén en Praga, donde predicó en lengua checa.
Influencia de Wycliffe en Bohemia.
Tras el matrimonio de la hermana del rey Wenceslao, Ana, con Ricardo II de Inglaterra en 1382, los escritos filosóficos de Wycliffe fueron conocidos en Bohemia. Como estudiante, Hus se sintió atraído por ellos, particularmente por su realismo filosófico. Su inclinación hacia las reformas eclesiásticas se despertó al entrar en contacto con los escritos teológicos de Wycliffe. El llamado husismo de las primeras décadas del siglo XV no era nada más que wycliffismo trasplantado a Bohemia. Como tal se mantuvo hasta la muerte de Hus, convirtiéndose luego en utraquismo y posteriormente en taboritismo. Los escritos teológicos de Wycliffe se difundieron ampliamente por Bohemia.

El cisma papal.
El desarrollo de las condiciones en la universidad de Praga dependía en gran medida de la cuestión del cisma papal. El rey Wenceslao, que estaba haciéndose con las riendas del gobierno, pero cuyos planes en ninguna manera eran apoyados por Gregorio XII, renunció a éste y ordenó a sus prelados observar una estricta neutralidad hacia ambos papas, esperando que la universidad hiciera lo mismo. Pero el arzobispo permaneció fiel a Gregorio, siendo la nación bohemia en la universidad, con Hus como su portavoz, la que juró neutralidad. Alabado por esta actitud, Wenceslao, a instigación de Hus y otros dirigentes checos, emitió un decreto por el que se concedía a la nación bohemia tres votos en todos los asuntos de la universidad, mientras que las naciones extranjeras, principalmente los alemanes, tendrían sólo un voto. Como consecuencia, muchos doctores, profesores y estudiantes alemanes dejaron la universidad en 1409, fundando la universidad de Leipzig. De esta manera, Praga perdió su carácter internacional, convirtiéndose en un centro checo, pero los emigrantes esparcieron la fama de las doctrinas bohemias hasta países distantes.
El arzobispo se quedó aislado, mientras que Hus estaba en la cima de su poder. Se convirtió en el primer rector de la universidad checa y disfrutó del favor de la corte. Entre tanto, las ideas doctrinales de Wycliffe se difundían por todo el país. Mientras Sbinko permaneció fiel a Gregorio XII, toda oposición al nuevo espíritu fue en vano, pero tan pronto como se sometió a Alejandro V las condiciones cambiaron. El arzobispo llevó sus quejas ante la sede papal, acusando a los wycliffitas de instigar todos los disturbios eclesiásticos en Bohemia. El papa emitió su bula del 20 de diciembre de 1409, que facultaba al arzobispo a actuar contra el wycliffismo, destruyendo todos los libros de Wycliffe, siendo sus doctrinas revocadas y la libre predicación interrumpida. Tras la publicación de la bula en 1410, Hus apeló al papa, aunque nada consiguió. Todos los libros y valiosos manuscritos de Wycliffe fueron quemados y Hus y sus seguidores declarados fuera de la ley. Este procedimiento causó una gran conmoción entre las clases bajas y altas, sucediéndose en algunos lugares turbulentas escenas. El gobierno se puso de parte de Hus, incrementándose el poder de sus seguidores día a día. Continuó predicando en la capilla Belén, siendo cada vez más audaz en sus acusaciones hacia la jerarquía eclesiástica. Las iglesias de la ciudad quedaron bajo la prohibición y el entredicho fue pronunciado contra Praga, aunque sin resultado.
Indulgencias.
Sbinko murió en 1411 y con su muerte el movimiento religioso en Bohemia entró en una nueva fase, centrándose en las disputas sobre las indulgencias. En 1411 Juan XXIII publicó su Cruciata contra el rey Ladislao de Nápoles, protector de Gregorio XII. En Praga los predicadores de indulgencias exhortaban a la gente a ir a las iglesias y dar sus ofrendas, creándose un tráfico de dinero con ellas. Hus, siguiendo el ejemplo de Wycliffe, levantó su voz en contra y escribió su famoso Cruciata, aunque no pudo atraerse a los hombres de la universidad. En 1412 tuvo lugar una disputa, pronunciando Hus su Quæstio magistri Johannis Hus... de indulgentiis. Está tomada literalmente del último capítulo del libro de Wycliffe, De ecclesia y de su tratado De absolutione a pena et culpa. Ni papa, ni obispo, según Wycliffe y Hus, tenían el derecho a tomar la espada en nombre de la Iglesia; deberían orar por sus enemigos y bendecir a los que los maldicen. El hombre obtiene el perdón de pecados por el arrepentimiento verdadero, no por el dinero. Los doctores de la facultad teológica replicaron, pero sin éxito. Unos días después, el pueblo, dirigido por Wok de Waldstein, quemó la bula papal. Hus, dijeron, debe ser obedecido y no los adúlteros y simoníacos fraudulentos.
Disensiones añadidas.
Los tumultos de Praga habían creado un ambiente incómodo para la facción católica; los legados papales y el arzobispo Albik intentaron persuadir a Hus para que abandonara su oposición contra las bulas, haciendo el rey intentos infructuosos por acercar a las partes. Mientras tanto, el clérigo de Praga, Michael de Causis, llevó sus quejas ante el papa, quien ordenó al cardenal San Angelo que procediera sin misericordia contra Hus. El cardenal le puso bajo excomunión, debiendo ser capturado y entregado al arzobispo, siendo su capilla destruida. Las duras medidas contra Hus y sus seguidores, la reacción de los husitas y la apelación de Hus a Jesucristo como supremo juez, sólo intensificaron la excitación entre el pueblo, por lo que Hus tuvo que salir de Praga, de acuerdo con la voluntad del rey. Sin embargo, su ausencia no tuvo el efecto esperado. La excitación crecía. El rey, turbado por la división de su país a causa de la herejía hizo grandes esfuerzos para armonizar a las partes enfrentadas. En 1412 convocó a los dignatarios del reino para una consulta, convocando un sínodo en Böhmisch-Brod para el 2 de febrero de 1412. No tuvo lugar allí, sino en el palacio del arzobispo en Praga, quedando Hus excluido de la participación. Se hicieron propuestas para restaurar la paz de la Iglesia, solicitando los husitas que Bohemia tuviera la misma libertad con respecto a los asuntos eclesiásticos que otros países, siendo solo por permiso del Estado que se diera aprobación o condenación. Esto era doctrina de Wycliffe (Sermones iii. 519, etc.). Tras ello se escribieron tratados por parte de ambas facciones, pero sin resultados de acuerdo. 'Aunque tenga que ir a la hoguera que ha sido preparada para mí', escribió Hus en esos días, 'nunca aceptaré la recomendación de la facultad teológica'. Aunque el sínodo no produjo resultados, el rey no abandonó la esperanza, ordenando la creación de una comisión que trabajara por la reconciliación. Los doctores de la universidad solicitaron a Hus y sus seguidores una aprobación de su concepción de la Iglesia, según la cual el papa es su cabeza, los cardenales el cuerpo y todas las regulaciones eclesiásticas han de ser obedecidas. Hus protestó vigorosamente contra esa idea, ya que hacía del papa y los cardenales la Iglesia. Sin embargo, la facción husita parecía aproximarse al punto de partida de sus oponentes tanto como era posible. Al artículo de que la Iglesia católica debe ser obedecida, añadieron 'hasta donde cada cristiano piadoso está obligado'. Estanislao de Znaim y Esteban de Palecz protestaron contra esta adición y abandonaron la convención. El rey los mandó al exilio, con otros dos portavoces. De los escritos de Hus ocasionados por estas controversias, el de la Iglesia (De ecclesia) es el que más frecuentemente ha sido citado, admirado o criticado, siendo en los primeros diez capítulos un epítome de la obra de Wycliffe del mismo título y en los siguientes capítulos un resumen de otra obra del mismo autor (De potestate pape), que Wycliffe escribió para oponerse a la idea de que la Iglesia consiste sólo del clero. Hus escribió su obra en el castillo de uno de sus protectores, en Kozf Hradek, cerca de Austie, enviándola a Praga, donde fue públicamente leída en la capilla Belén. Fue contestada por Estanislao de Znaim y Palecz con tratados del mismo título. Tras dejar Praga los más vehementes opositores de Hus, sus adherentes ocuparon su lugar. Hus escribió sus tratados y predicó en la vecina Kozf Hradek. El wycliffismo bohemio se difundió por Polonia, Hungría, Croacia y Austria, pero al mismo tiempo la corte papal no estaba inactiva. En enero de 1413 se reunió un concilio en Roma que condenó los escritos de Wycliffe y ordenó que fuera quemado.

Para poner fin al cisma papal y llevar a cabo la deseada reforma de la Iglesia, se convocó un concilio general para el 1 de noviembre de 1414 en Constanza. El emperador Segismundo, hermano de Wenceslao, y heredero a la corona de Bohemia, estaba deseoso de limpiar el país de toda mancha de herejía. Hus estaba deseoso también de poner fin a todas las disensiones y, bien dispuesto, atendió la petición del emperador para que se presentara en Constanza. De los sermones que se llevó consigo es evidente que se proponía ganar a los eclesiásticos convocados a sus propias doctrinas. Segismundo le prometió un salvoconducto. Tras hacer testamento, como si presintiera su muerte, partió para Constanza el 11 de octubre de 1414. El 3 de noviembre llegó a la ciudad y al día siguiente se anunció en las puertas de las iglesias que Michael de Deutschbrod sería el oponente de Hus, el hereje. Al principio Hus tuvo libertad, hospedándose en casa de una viuda, pero tras unas semanas sus enemigos lograron detenerlo, basándose en el rumor de que Hus quería escapar. Primero fue llevado a la residencia de un canónigo y de allí, el 6 de diciembre, al calabozo de un monasterio dominico. Segismundo quedó turbado por el abuso que se había cometido contra el salvoconducto que él había otorgado a Hus y amenazó a los prelados con destituirlos, pero al percatarse de que en tal caso el concilio quedaría disuelto, se acomodó a las circunstancias. La suerte de Hus estaba echada. El 4 de diciembre el papa encargó a un comité de tres obispos que realizaran una investigación preliminar contra él. El testimonio de la acusación fue presentado, pero Hus rechazó un abogado que lo defendiera. Su situación empeoró tras la huida de Juan XXIII, quien había dejado Constanza para eludir la necesidad de abdicar. Hasta entonces, Hus había sido cautivo del papa y estado en constante relación con sus amigos, pero ahora fue entregado al arzobispo de Constanza y llevado a su castillo, Gottlieben en el Rin. Aquí permaneció setenta y tres días, separado de sus amigos, encadenado día y noche, malamente alimentado y torturado por la enfermedad.

El 5 de junio fue juzgado por vez primera, siendo llevado a un monasterio franciscano al efecto, donde pasó las últimas semanas de su vida. Reconoció que los escritos sobre la Iglesia contra Palecz y Estanislao de Znaim eran suyos y se declaró dispuesto a retractarse si se demostraban sus errores. Hus concedió que admiraba a Wycliffe, diciendo que le gustaría estar en el lugar donde el alma de Wycliffe estaba. Por otro lado, negó que defendiera la doctrina de Wycliffe sobre la Cena o los cuarenta y cinco artículos. El rey le amonestó a entregarse a la misericordia del concilio, pues no deseaba proteger a un hereje. En la última vista del juicio, el 8 de junio, fueron leídas treinta y nueve sentencias, veintiséis extraídas de su libro sobre la Iglesia, siete de su tratado contra Palecz y seis del que escribió contra Estanislao. Casi todos los artículos podían ser trazados hasta Wycliffe. Se le explicó al emperador el peligro de algunas de esas doctrinas en lo que respecta al poder temporal, incitándole contra Hus. Este último se declaró dispuesto a someterse si se le convencía de sus errores. Solo deseaba un juicio más justo y tiempo para explicar sus ideas. Si sus razones y textos bíblicos no eran suficientes estaría contento de ser enseñado. Esta declaración fue considerada un sometimiento incondicional, pidiéndosele que confesara (1) que había errado en las tesis que había mantenido; (2) que renunciaba a ellas en el futuro; (3) que se retractaba de ellas y (4) que se declaraba opuesto a esas sentencias. Hus pidió que se le eximiera de retractarse de doctrinas que nunca había enseñado; de otras, que la asamblea consideraba erróneas, no estaba dispuesto a retractarse; actuar de forma diferente sería ir contra su conciencia. Esas palabras no fueron bien recibidas. Tras el juicio del 8 de junio se hicieron varios intentos para convencerlo de que se retractara, pero él los resistió todos. La actitud de Segismundo se debió a consideraciones políticas, al evaluar el regreso de Hus a su país peligroso, pensando que el terror de la ejecución quedaría sin efecto. Hus no tenía esperanzas de vida, siendo de hecho el martirio un profundo deseo de su alma.
Condena y ejecución.
La condenación tuvo lugar el 6 de julio en presencia de la solemne asamblea del concilio de la catedral. Una vez celebrada misa solemne y liturgia, Hus fue llevado a la iglesia. El obispo de Lodi pronunció una alocución sobre el deber de extirpar la herejía; luego fueron leídas algunas tesis de Hus y Wycliffe. Él protestó sonoramente varias veces y cuando su apelación a Cristo fue rechazada como herejía condenable, exclamó: 'Oh Dios y Señor, ahora el concilio condena incluso tu propia obra y tu propia ley como herejía, ya que tú mismo pusiste tu causa ante el Padre como juez justo, como ejemplo para nosotros, cuando seamos severamente oprimidos'. Un prelado italiano pronunció la sentencia de condenación contra Hus y sus escritos. De nuevo protestó, diciendo que incluso en esta hora no deseaba nada sino ser convencido por la Escritura. Se puso de rodillas y pidió a Dios en voz baja perdón para todos sus enemigos. Luego vino su degradación, al ser despojado de sus vestiduras sacerdotales, mandándosele de nuevo que se retractara, a lo cual se negó. Con maldiciones, se le quitaron sus ornamentos, su tonsura sacerdotal fue destruida, siendo pronunciada la sentencia de que la Iglesia le privaba de todos los derechos y le entregaba al brazo secular. Luego se le puso un cartel sobre su cabeza con la inscripción Hæresiarcha. De este modo, Hus salió hacia la hoguera bajo una fuerte escolta de hombres armados. En el lugar de la ejecución se arrodilló, levantó sus manos y oró en alta voz. Algunos de los del gentío pidieron que se le diera un confesor, pero un intolerante sacerdote exclamó que un hereje no debía ser escuchado por un confesor. Los verdugos desnudaron a Hus y le ataron sus manos a la espalda con cuerdas, siendo su cuello sujetado con una cadena a la estaca, alrededor de la cual se había acumulado mucha madera y paja. En el último momento el delegado imperial, Von Pappenheim, en presencia del conde Palatino, le pidió que salvara su vida retractándose, pero Hus se negó con las palabras: 'Dios es mi testigo de que nunca he enseñado nada de lo que he sido acusado mediante falso testimonio. En la verdad del evangelio que he escrito, enseñado y predicado moriré hoy con alegría'. A continuación se encendió la hoguera. Con voz resonante Hus cantó 'Cristo, Hijo del Dios vivo, ten misericordia de mí'. Cuando lo hizo por tercera vez y continuó 'quien nació de María virgen' el viento llevó la llama a su rostro; él todavía movió los labios y la cabeza, muriendo asfixiado. Sus ropas fueron echadas al fuego y sus cenizas arrojadas al Rin.

Fotografía de Wenceslao Calvo
El pueblo checo, que en vida había amado a Hus como profeta y apóstol, ahora lo veneró como santo y mártir. Poseyó altas virtudes, pero en su lucha con la universidad de Praga y sus oponentes eclesiásticos, no pudo librarse totalmente del reproche de calumnia y abuso. Su saber no era universal, por lo que cuando se adentra más allá de Wycliffe, vacila y se vuelve aburrido y palabrero. Dejó sólo unos pocos escritos reformadores en el sentido estricto de la palabra, siendo la mayoría de sus obras polémicas contra Estanislao y Polezc. No es seguro que conociera todas las obras de Wycliffe. Tradujo el Trialogus y estaba familiarizado con las obras sobre la Cena, la Iglesia, el poder del papa y especialmente con sus sermones. El libro sobre la Iglesia y los poderes del papa contiene la esencia de la doctrina de Hus y según el mismo la Iglesia no es la jerarquía, sino la totalidad de aquellos que desde la eternidad han sido predestinados a la salvación. Cristo, no el papa, es la cabeza. No es artículo de fe que se deba obedecer al papa para poder salvarse. Ni la membresía externa, ni los oficios y dignidades eclesiásticas son seguridad de que la persona sea miembro de la verdadera Iglesia. Lo que dice en sus sermones sobre la corrupción de la Iglesia, el clero, los monjes, sobre el deber del poder secular, etc., lo tomó casi literalmente de Wycliffe. Sus tres grandes sermones, De sufficientia legis Christi, De fidei suæ elucidatione y De pace, con los que él pensó ganarse al concilio de Constanza, son reproducciones exactas de los sermones de Wycliffe. Hus pretendió haber compartido las ideas de Wycliffe sobre los sacramentos, pero esto no es seguro. El terreno ya estaba preparado para esa doctrina en Bohemia. Hay razones para suponer que la doctrina de Wycliffe sobre la Cena se esparció por Praga ya en 1399, ganando más amplia circulación después de que hubiera sido prohibida en 1403 y Hus la predicara y enseñara, aunque es posible que simplemente la repitiera sin defenderla. Pero la doctrina se la apropió la facción radical, los taboritas, quienes la hicieron cuestión central de su sistema.
Fuente de su influencia.
El gran éxito de Hus en su país natal se debió principalmente a su insuperable actividad pastoral, que excedió sobremanera a la de los antiguos predicadores de Bohemia. Pero incluso en esto, Hus fue alumno del inglés. Hus valoró el sermón como lo más importante, sabiendo cómo despertar el entusiasmo en las masas. Sus sermones, en lo que concierne a su contenido, son a veces incendiarios; introduce en ellos sus luchas con sus superiores, critica sucesos contemporáneos o apela a su congregación, como testigo o juez. Esto multiplicó sus seguidores, convirtiéndose en el apóstol de su maestro inglés, aunque él no era un teórico en cuestiones teológicas. En el arte de gobernar y dirigir a las masas no tuvo igual. El devoto amigo y fiel seguidor de Hus, Jerónimo de Praga, compartió su destino casi un año después.
El siguiente pasaje trata sobre el papa, la Iglesia y la condena de Wyclif:
'Si un papa, obispo o prelado se encuentra en estado de pecado mortal, no sigue siendo papa, obispo o prelado.
La gracia de la elección es el lazo que une indisolublemente al cuerpo de la iglesia y a cada uno de sus miembros con la cabeza.
Si un papa es malo o, incluso, abyecto, entonces es, como el apóstol Judas, un diablo, un ladrón y un hijo de la podredumbre [...] y un pastor sólo de nombre.
Un papa no es y no puede ser llamado "santísimo" a raíz de su ministerio, porque si así fuera, también podrían llamar al rey "santísimo" a raíz de su ministerio, y torturadores, guerreros y diablos podrían ser llamados "santos".
Si un papa lleva una vida contraria a Cristo, ha llegado a su cargo no por Cristo sino por otra vía, aunque, humanamente visto, su elección haya sido legítima, canónica y de acuerdo con las normas.
La condena de los cuarenta y cinco artículos de Wycliffe por los doctores no es razonable ni justa, y el motivo citado por ellos -que ninguno de los artículos es católico, sino cada uno herético, equivocado o molesto- es inventado.'
(Tratado contra el magister Esteban Paletsch.)
'No existe ni el más mínimo indicio de que tenga que haber una cabeza que oriente a la Iglesia en cuestiones espirituales y esté siempre presente en la Iglesia militante. Sin esas cabezas extrañas, Cristo orientaría a su Iglesia mejor a través de sus discípulos en todo el mundo.
Pedro no era el pastor universal de las ovejas de Cristo, y tampoco era obispo romano.
Los apóstoles y sacerdotes fieles al Señor han dirigido eficientemente a la Iglesia en todos los asuntos importantes para la salvación antes de que se introdujera el ministerio papal. Y así lo harían hasta el día del juicio, si el Papado se extinguiera por alguna razón bien posible.'
(Tratado contra el magíster Estanislao de Znaim)