Historia

HUTCHINSON, ANNE (1591-1643)

Anne (Marbury) Hutchinson nació en Lincolnshire, Inglaterra, siendo bautizada el 20 de julio de 1591 y murió en agosto o septiembre de 1643 en Pelham Bay, Nueva York.

Monumento a Anne Hutchinson en Massachusettsescultura de Cyrus Dallin
Monumento a Anne Hutchinson en Massachusetts
escultura de Cyrus Dallin
Era hija del reverendo Francis Marbury, clérigo anglicano y a la edad de 25 años se casó con William Hutchinson de Alford, estableciéndose en las cercanías de Boston, Lincolnshire, donde se unió a la iglesia de St. Botolph de John Cotton, convirtiéndose en una entusiasta adherente de sus enseñanzas, que iban en la dirección del no conformismo. Cuando en 1633 Cotton fue silenciado por el arzobispo Laud y se marchó a América, ella se encontró privada de consolación espiritual, por lo que decidió seguirle con su marido e hijos. Parece que en su activa mente ya se había formado muchas de las opiniones que luego la harían notoria, pues en el viaje desde Inglaterra sus declaraciones de ser un recipiente de las revelaciones de Dios escandalizaron grandemente a los pasajeros, entre los cuales estaba Zechariah Symmes, posterior pastor de Charlestown, por cuya recomendación se retrasó considerablemente su admisión a la iglesia de Boston. Como mujer de fuerte personalidad y muchos atributos de carácter, pronto se convirtió en un aceptable complemento en la ciudad colonial, asistiendo a los enfermos aunque con poca habilidad médica, ejerciendo como comadrona y proporcionando consejo sobre dudas y perplejidades religiosas. Era costumbre en ese tiempo que los hombres de la iglesia de Boston se congregaran para tener reuniones para repasar y discutir el sermón del domingo previo; pero como esa posibilidad no existía para las mujeres y ella era amante de las discusiones religiosas, comenzó a organizar reuniones de mujeres. Ella siempre las dirigía, exponiendo, criticando o ampliando los sermones, introduciendo sus muchas ideas propias en sus 'interpretaciones' hasta distorsionar el sentido. Luego, animada por la creciente asistencia y su evidente influencia sobre sus oyentes, abandonó la pretensión de exponer los sermones y abiertamente comenzó a acusar al reverendo Wilson y a otros ministros como predicadores peligrosos y poco espirituales. Su punto principal de alejamiento de la enseñanza normal fue que la gracia salvadora de Dios se manifiesta en el alma no mediante la santificación o la evidencia externa de la obediencia a la ley de Dios, sino mediante la justificación por la morada instantánea y vívidamente intensa del Espíritu. Esta afirmación, aparentemente bastante inocente, suponía con ella un revelación plena y directa que confiere al creyente visiones extáticas y poderes proféticos. Sobre este fundamento declaró que todos los predicadores en la colonia, menos John Cotton y John Wheelwright, cuñado de su marido, estaban 'bajo el pacto de obras', no teniendo otra guía que la ley moral y por tanto alejados del verdadero rebaño de Cristo; ella y sus seguidores estaban bajo el 'pacto de gracia', al aceptar sólo el testimonio inmediato del Espíritu, obedeciendo solamente sus preceptos directos. Sobre esto Cotton Mather afirmó: 'Aunque la verdad podía unir fácilmente esas persuasiones, no obstante las últimas llevaban el asunto a un terreno muy peligroso, abierto no sólo para nuevas revelaciones entusiastas sino también al abandono de las cualificaciones en toda piedad y honestidad, que han de encontrarse en todo aquel que es favorecido y no rechazado en sus confianzas. Sin duda ellos usan sus distinciones sobre un pacto de obras y un pacto de gracia en un grado tan extravagante que ponen en riesgo el orden pacífico de las colonias. Insinúan que el hombre más virtuoso sobre la tierra no puede ser admitido en la iglesias sin esperar, tras renunciar a la santificación como evidencia de su buen estado, revelaciones directas que se la aseguren y los que ya estaban en las iglesias son etiquetados como favorecedores del pacto de obras.' Al principio se hicieron pocas objeciones a las enseñanzas de Hutchinson, viendo en ellas muchos hombres espirituales, como Cotton, sólo una manera extrema de exponer ciertas doctrinas que luego fueron desarrolladas en la Confesión de Westminster (capítulo 28) como la 'seguridad de la gracia y la salvación.' Dice Mather: 'Se creía que multitudes de personas que estaban incluidas en ambos bandos nunca entendieron hasta la hora de su muerte cuál era la diferencia. Por ello, en el calor de la diferencia, cuando algunos barcos zarpaban para Inglaterra, Mr. Cotton, ante la congregación, avisaba a los pasajeros para que dijeran a sus compatriotas que toda la contienda era sobre la gracia de Dios, procurando unos promover la gracia dentro de nosotros para la santificación y otros para la justificación, corroborando Mr. Wilson tras él que no conocía a nadie que no trabajara en favor de la gracia de Dios en ambas partes.'

Anne Hutchinson predicando en su casa, cuadro de Howard Pyle, 1901
Anne Hutchinson predicando en su
casa, cuadro de Howard Pyle, 1901
Las ideas de Hutchinson, que algunos escritores describieron erróneamente como 'la variante de Lincolnshire de la no conformidad', y que en su totalidad no fueron sostenidas por ningún ministro salvo Wheelwright, quien había sido asignado a la recién fundada iglesia en Mount Wollaston (Quincy), rápidamente guiaron a los seguidores de Hutchinson de un 'discernimiento espiritual de la salvación', a una actitud antinomiana hacia la ley moral y a un abierto rechazo de toda autoridad, eclesiástica y civil. Ella misma, en una ocasión, salió abruptamente de la iglesia cuando Wilson comenzó a predicar y sus improperios a predicadores y magistrados como 'meros legalistas' y personas que no debían ser obedecidas, precipitaron los acontecimientos. Toda la iglesia de Boston, menos cinco miembros, simpatizaban con ella, al igual que el gobernador, Sir Henry Vane, y dos de sus magistrados, Dummer y Coddington. En enero de 1637 Wheelwright, en un sermón, denunció a la gente del 'pacto de obras' como 'anticristos', echando más leña al fuego. En marzo el tribunal, por un voto mayoritario, le censuró y en la elección gubernamental en mayo, Vane fue derrotado por Winthrop. Éste escribió: 'Hubo tiempos cuando acudían más a ella para consejo sobre asuntos de conciencia que a cualquier ministro y puedo decir que a todos los ancianos en el país.' El efecto de su enseñanza se hizo claramente visible cuando una compañía militar, organizada en la ciudad, se negó a marchar contra los pequods, porque su capellán estaba bajo el pacto de obras, exigiendo otro que fuera idóneo. Por la misma razón, multitudes se negaron a asistir a las iglesias, desatándose la violencia con frecuencia, quedando la integridad de la colonia y la continuidad de su estatuto en serio peligro. Por consiguiente, el 30 de agosto de 1637 se convocó un sínodo en Cambridge, ante el cual se presentaron 82 proposiciones erróneas en asuntos religiosos, características de la enseñanza antinomiana y familista. 'Los autores de esos errores no eran mencionados ni investigados; pero los errores mismos fueron considerados, refutados y condenados por la Palabra de Dios.' Por la autoridad de este concilio Hutchinson fue conminada a renunciar a sus errores, lo cual hizo categóricamente, pero añadió 'que nunca fue realmente de ninguna opinión contraria a la declaración que acababa de hacer.' Esta frase, al ser contradicha rotundamente por muchas personas presentes, hizo que 'quedara convicta de mentir groseramente... siendo expulsada de la iglesia con aquellos que aman y hacen mentira.' Los magistrados civiles tomaron el caso en sus manos y delegaron a varios ministros, ente ellos John Eliot, el apóstol de los indios, para conferenciar con ella e intentar persuadirla, pero fracasaron en el intento, sentenciándola a destierro de la colonia. En el juicio ella reasumió su carácter profético, comparando su caso con el de Daniel ante los 'presidentes y príncipes' desviados a la destrucción, prediciendo la caída del gobierno. Varios de sus notorios seguidores, incluyendo a Wheelwright, Coddington y Underhill, fueron también desterrados; otros fueron despojados de su ciudadanía y multados como enemigos de la ley y el orden. Esta acción ha sido frecuentemente mencionada como un caso clamoroso de 'intolerancia y estrechez puritana', pero un entendimiento inteligente de las condiciones religiosas de esos turbulentos tiempos, el temor a los 'errores papistas' insinuado por la laxitud doctrinal y de impiedad en todo lo que se apartara de la observancia religiosa estricta, muestra cuán fácilmente puede ser una amenaza la menor disidencia para la pureza de la fe evangélica. Frecuentemente también los cuáqueros y otros grupos perturbaban la paz, corriendo desnudos por las calles y gritando denuncias contra la iglesia y el gobierno, siendo el repetido ejercicio de esos y similares métodos la ocasión inmediata de muchas 'persecuciones.' Además, la colonia nunca tuvo el pleno favor de la corte y el temor de que las autoridades se agarraran a cualquier pretexto para confiscar el estatuto no era descabellado. De hecho fue exigido al año siguiente (1648). Ellis afirmó: 'Aplicamos los términos intolerancia y persecución a la facción que soportaba la balanza del poder; pero los magistrados y ancianos no habrían considerado esos términos apropiados para su medidas. Y se puede cuestionar qué parte fue más intolerante, pues ciertamente ninguna de ellas fue tolerante.' Al dejar Massachusetts, Hutchinson obtuvo permiso del jefe de los narragansetts para establecerse con su familia y seguidores en Rhode Island. Compró tierra de los indios, fundando sus seguidores Newport y Portsmouth. Su marido murió en 1642 y poco después, cuando se trasladaba con su familia a un asentamiento holandés, al oeste de la frontera de Connecticut, fue asesinada por los indios con toda su casa salvo una de sus hijas, una niña de diez años, que fue hecha cautiva. Esta niña fue rescatada en 1647 y cuatro años después se casó con John Cole, de Rhode Island. Edward Hutchinson, el primero de la familia en emigrar a América, había acompañado a su madre a Rhode Island, pero regresó a Boston tras su muerte, teniendo una destacada posición oficial. Sin embargo, compartió el fin de su madre al caer en una emboscada y ser muerto por los indios, mientras estaba en una misión pacífica en 1675.

El carácter de este movimiento puede apreciarse citando un resumen de las enseñanzas de Hutchinson:

1. Que la Ley y la predicación de la misma no es útil en absoluto para guiar al hombre hacia Cristo.
2. Que el hombre es unido a Cristo y justificado sin fe, desde la eternidad.
3. Que la fe no es recibir a Cristo, sino un discernimiento humano de lo que ya ha recibido.
4. Que el hombre es unido a Cristo sólo por la obra del Espíritu en él, sin ningún acto por su parte.
5. Que ningún hombre es efectivamente de Cristo, hasta que tiene la seguridad.
6. Esta seguridad viene sólo por el testimonio del Espíritu.
7. Este testimonio del Espíritu es meramente inmediato, sin ninguna relación con la Palabra o concurrencia con ella.
8. Cuando alguien tiene este testimonio nunca más duda del mismo.
9. Cuestionarse esta seguridad, aunque se caiga en el asesinato o adulterio, significa que nunca se tuvo.
10. La santificación no puede ser evidencia del buen estado de alguien.
11. Ningún consuelo puede tenerse de una promesa condicional.
12. La pobreza en espíritu es solo eso, darse cuenta de estar desprovisto de gracia.
13. Percibir que no se tiene gracia dará consuelo, pero tomar consuelo de la gracia es legalismo.
14. Un hipócrita puede tener la misma gracia que Adán tuvo en inocencia.
15. La gracia de los santos y la de los hipócritas no difiere.
16. Todas las gracias están en Cristo, como sujeto, y no en nosotros, de manera que Cristo cree, Cristo ama, etc.
17. Cristo es la nueva criatura.
18. Dios no ama más a alguien por cualquier santidad en él y nunca menos por no ser santo.
19. El pecado nunca debe perturbar a un hijo de Dios.
20. La perturbación de la conciencia por pecados de comisión o por faltar al deber, muestra que el hombre está bajo el pacto de obras.
21. Todos los pactos de Dios, expresados en obras, son obras legalistas.
22. Un cristiano no está sometido a la Ley, como norma de conducta.
23. Un cristiano no tiene que orar, a menos que el Espíritu le mueva.
24. Un ministro que no tiene esta luz, no puede edificar a otros que la tienen.
25. Toda la letra de la Escritura es un pacto de obras.
26. Ningún cristiano debe ser presionado para andar en santidad.
27. Ningún cristiano debe ser exhortado a la fe, amor, oración, etc., salvo que sepamos que tiene el Espíritu.
28. Un hombre puede tener todas las gracias y sin embargo no tener a Cristo.
29. Toda la actividad del creyente no es más que verdadero pecado.
Las siguientes declaraciones, atribuidas a Hutchinson y a sus seguidores, también son relevantes:
'En la conversión de un pecador, las facultades del alma y el esfuerzo resultante son destruidos y cesan, actuando el Espíritu Santo en su lugar... Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo pueden darse al alma, y que el alma puede tener verdadera unión con Cristo, verdadera remisión de pecados... verdadera santificación por la sangre de Cristo y sin embargo ser hipócrita... Que el Espíritu trabaja en los hipócritas mediante dones y gracias, pero en los hijos de Dios inmediatamente.... Que es un error dañino hacer de la santificación la evidencia de la justificación... Que el diablo y la naturaleza pueden ser la causa de las buenas obras.'