Historia

INOCENCIO I († 417)

Inocencio I, según Jerónimo (Epístola CXXX), era hijo de su antecesor en el cargo Anastasio I y no como dice el Liber Pontificalis de Albano. Fue elegido obispo de Roma unánimemente el 21 de diciembre del año 401, aunque Próspero asegura que fue a principios del 402. El espíritu en el que tomó su oficio se aprecia en la carta que escribió a Anisio de Tesalónica anunciándole su elección, en la que denomina al obispo romano 'gobernante de la Iglesia de Dios'. Esta afirmación no era nueva, pero Inocencio la fortaleció con renovado ímpetu y habilidad y hasta cierto punto en una nueva forma. La teoría es que el rango de este obispado está determinado por la parte que Pedro tuvo en la fundación de esta sede, lo que le da prominencia sobre todo el Occidente y precedencia sobre el Oriente. Más importantes son las consecuencias que Inocencio deduce de su teoría. Siricio ya había afirmado el supremo derecho de legislación y supervisión sobre toda la Iglesia, reforzando Inocencio esta afirmación sobre los obispos de Italia, Galia, España, y Macedonia. Fue el primero en reclamar las funciones de juez supremo, el derecho a crear nuevos oficios eclesiásticos y el poder último de decisión doctrinal. En la carta a Victricio de Rouen del 15 de febrero del año 404 insiste que las decisiones de los sínodos han de remitirse a Roma, afirmando el derecho que le asiste para recibir apelaciones contra las decisiones de tales sínodos. Creó el vicariato de Tesalónica, que ya había tenido una estrecha conexión con Roma bajo Dámaso I y Siricio, con la diferencia de que ahora bajo Inocencio se le dio forma de estricta dependencia legal, mediante su decretal del 17 de junio del año 412, nombrando al metropolitano de Iliria vicario del papa, lo que resultaba en un nuevo oficio, aunque el término vicarius fue introducido en la fraseología oficial por Bonifacio I. La afirmación de magisterio universal la expresó públicamente con motivo de la controversia pelagiana, bajo el pretexto de las cartas que le dirigieron los sínodos de Cartago y Milevi y cinco obispos africanos en el año 416. En sus contestaciones (Epíst. XXIX-XXXII) expone que hace uso de su 'autoridad suprema oficial'. De menos importancia es la postura que mantuvo en la controversia entre Teófilo de Alejandría y Juan Crisóstomo, al ponerse del lado de este último, creando fricciones con la sede con la que siempre había tenido Roma buenas relaciones. Inocencio trató de actuar como mediador en los problemas políticos del oeste, yendo a Rávena con una diputación del senado para inducir a la corte a modificar su actitud hacia los godos. Durante su ausencia, Alarico saqueó Roma (24 de agosto del año 410), aunque exhortó a sus tropas a respetar la vida y las iglesias de San Pedro y San Pablo, un hecho que elevó el prestigio de Inocencio. En consonancia con su actitud general, procedió con gran energía contra herejes y cismáticos, tomando varias iglesias de los novacianos en Roma, expulsando de la ciudad a Fotinio Marcos y presionando para que sus seguidores fueran perseguidos. Se supone que estuvo detrás del edicto emitido por Honorio el 22 de febrero del año 407 contra maniqueos, montanistas y priscilianistas. Tomó fuerte partido a favor del celibato clerical, causa que solo la del dominio papal rebasó en su interés. Murió el 12 de marzo del año 417, habiendo preparado más que ningún papa del siglo V el camino para el advenimiento de León Magno.