Historia
INOCENCIO II († 1143)

siglo XII; en el ábside de la
basílica de Santa María en
Trastevere, Roma
Inocencio, incapaz de hacer valer su posición en Roma, huyó a Francia en junio de 1130, donde Bernardo de Clairvaux había dispuesto todo para que la corte y el clero le apoyara. Ambos papas, tras su consagración buscaron el apoyo del rey alemán Lotario. Por la influencia de los arzobispos Norberto de Magdeburgo y Conrado de Salzburgo ante Lotario y el alto clero se convocó un sínodo en Würzburgo en octubre de 1130, para decidir a favor de Inocencio y enviarle un embajador. El 22 de marzo de ese año Lotario le preparó una brillante recepción en Lieja, sugiriéndole Inocencio que enviara un ejército a Roma, expulsara a Anacleto y se coronara emperador. Lotario consintió, pero a cambio de que el papa renunciara a los privilegios obtenidos por la Iglesia en el concordato de Worms.

Ilustración de Cassell's Illustrated
History of England
Tras su muerte se restauró la paz y un concilio lateranense excomulgó a Roger de Sicilia, que había sido el enemigo más persistente del papa. Cuando Inocencio tomó las armas contra Roger cayó en una emboscada, viéndose obligado a recuperar su libertad al precio de reconocerlo como rey de Sicilia. Perdió el apoyo de los romanos por una tediosa guerra con Tívoli, de la cual demandaba aniquilación total. Al no obtenerse el resultado apetecido eligieron su propio magistrado jefe según el ejemplo de las ciudades lombardas. Incluso el buen entendimiento con Luis VII de Francia se tornó abierta enemistad al finalizar el reinado de Inocencio, cuando el rey no aceptó el candidato propuesto por el papa para la sede de Bourges. Mientras los romanos estaban en guerra y la paz con Luis estaba sin alcanzar, murió Inocencio el 23 de septiembre de 1143. Entre las disposiciones dogmáticas más notables de este papa están las condenas contra Arnaldo de Brescia y Abelardo.