Historia

INOCENCIO V (c. 1225-1276)

Inocencio V (Pierre de Champagni o de Tarentaise) nació hacia el año 1225 y murió el 22 de junio de 1276 en Roma.

Inocencio V
Inocencio V
Era de una noble familia en la provincia eclesiástica de Tarentaise, en el alto Isère. Entró en la orden dominica a los dieciséis años, ganando pronto prestigio de erudito. Enseñó teología en la universidad de París y ayudó a Alberto Magno y Tomás de Aquino a diseñar la norma de estudios para su orden. En 1262 fue nombrado provincial para Francia, pero cuando Tomás de Aquino fue llamado a Italia retomó sus clases en la Sorbona (1267-1269). En 1272 fue nombrado por Gregorio X arzobispo de Lyón y al año siguiente cardenal-obispo de Ostia y Velletri, aunque retuvo la sede de Lyón hasta abril de 1274. Fue una figura prominente en el concilio de Lyón ese mismo año. En abril de 1275 dejó Lyón para acompañar al papa en las negociaciones con Rodolfo de Habsburgo en Lausana. A la muerte de Gregorio X fue elegido papa en Arezzo el 21 de enero de 1276, continuando con la política de su predecesor dirigida hacia el ideal de mantener una paz en Europa como prerrequisito para unir las fuerzas de la cristiandad a fin de formar una cruzada. Trató de mediar en las querellas entre los estados italianos y entre Carlos de Anjou y Rodolfo de Habsburgo. Aprobó la designación de Carlos como senador de Roma y vicario imperial para Toscana, aconsejando a Rodolfo posponer su viaje a Roma hasta que regularizara completamente sus relaciones con la curia y con Carlos y especialmente retirara sus soldados de Romaña. Para conseguir alistar las fuerzas del Imperio Oriental continuó con la política de su predecesor de intentar la unión con la Iglesia griega. Carlos de Anjou y Venecia tenían planes para Constantinopla que en manera alguna concordaban con la política pacífica de Inocencio, buscando el emperador Miguel Paleólogo una alianza con él. Exigió a Miguel que jurara los términos de la unión acordados en Lyón, pero antes de que su enviado saliera de Italia, Inocencio murió en Roma el 22 de junio de 1276. Sus escritos abarcan teología, filosofía y derecho canónico. Los más famosos son sus comentarios a las cartas paulinas, publicadas a veces bajo el nombre de Nicolaus Gorranus, y a las Sentencias de Pedro Lombardo.