Historia

INOCENCIO VI († 1362)

Inocencio VI (Étienne Aubert) nació en la localidad de Mons perteneciente a la diócesis de Limoges, y murió el 12 de septiembre de 1362 en Aviñón.

Inocencio VI
Inocencio VI
Comenzó su carrera pública como profesor de derecho civil en Toulouse, donde ejerció las más altas funciones judiciales. Después recibió las órdenes sagradas y fue obispo de Noyon, cuya sede cambió por la de Clermont. En 1342 Clemente VI le hizo cardenal-sacerdote y diez años más tarde cardenal-obispo de Ostia, encargándole la penitenciaría. Tras la muerte de Clemente los cardenales llegaron a algunos acuerdos que serían de aplicación para el nuevo papa, entre los cuales estaba que no otorgaría investiduras feudales de ninguna tierra de la Iglesia sin el consentimiento de dos tercios de los cardenales. Tampoco podría destituir, encarcelar, suspender o excomulgar a ningún cardenal sin la aprobación del colegio cardenalicio. Igualmente estaría obligado a dividir los ingresos entre él mismo y los cardenales a partes iguales. Todos estos acuerdos fueron firmados por todos los cardenales, aunque algunos añadieron la reserva 'en tanto sea legal'. Entre ellos estaba el obispo de Ostia, que fue elegido papa el 18 de diciembre de 1352, no tardando mucho tras su coronación en declarar el documento nulo, porque limitaba los derechos divinamente otorgados al papado.

Profundamente versado en la ley canónica y riguroso en lo moral, Inocencio se decantó por corregir los abusos de sus predecesores, revocando muchos de los beneficios, reservas, encomendaciones y otras artimañas legales, exigiendo al alto clero que residiera en sus diócesis. Disminuyó la pompa de la corte papal y asignó una cantidad fija para que el tribunal de la Rota tuviera suficientes recursos para ejercer su función judicial. Otro de sus objetivos principales fue recuperar las posesiones de la Iglesia. En 1353 envió al cardenal Albornoz a Italia, sometiendo pronto a Roma y manejando la reducción de los Estados papales con gran habilidad hasta su regreso a Aviñón en 1357.

Las relaciones de Inocencio con el imperio fueron pacíficas. No puso obstáculo a la visita de Carlos IV a Roma, donde fue coronado el 5 de abril de 1355 por el obispo de Ostia, después de jurar que no intervendría nunca en Roma ni en ningún dominio papal, saliendo de la ciudad el día de su coronación y no volviendo a la misma sin el permiso del papa. En los años sucesivos Inocencio adoptó una actitud más independiente, aunque siempre evitó el conflicto abierto. En 1359, a fin de levantar fondos para la campaña italiana de Albornoz, impuso un diezmo a Alemania. Cuando el legado papal intentó imponer esta medida en la dieta de Maguncia, Carlos exigió que el papa reformara el clero de Alemania antes de imponer tributos al país, medida que Inocencio pronto adoptó. Rechazó, sin embargo, revocar las bulas que Clemente V había emitido contra Enrique VII, abuelo de Carlos. Gratificó a Carlos mediante el nombramiento de su íntimo consejero Dietrich de Minden para el arzobispado de Marburgo, apoyando de ese modo las ambiciones de la casa de Luxemburgo para la adquisición de Brandeburgo.

Sus relaciones con Francia fueron amistosas, buscando mediar con Inglaterra, especialmente antes de la batalla de Maupertuis en 1356, cuando el rey Juan, seguro de su éxito rechazó su intervención y fue llevado cautivo a Londres por el Príncipe Negro. La paz de Bretigny de 1360 se debió a sus esfuerzos. Ejerció sus poderes con resultados insatisfactorios contra Pedro I el Cruel de Castilla, para que dejara a su amante y volviera a tomar a su esposa legítima, Blanca de Borbón. Infructíferos fueron también sus esfuerzos para poner paz entre este rey y Pedro IV de Aragón. En sus últimos años estuvo ocupado con la organización de una cruzada y la unión con la Iglesia oriental, pero murió cuando estaba en negociaciones con el emperador Juan Paleólogo.