Historia

INOCENCIO VII († 1406)

Inocencio VII (Cosimo de Migliorati), papa desde el año 1404 al 1406, nació en Sulmona en los Abruzos y murió en Roma el 6 de noviembre de 1406.

Inocencio VII
Inocencio VII
En 1379 fue nombrado canciller de Capua y sucesivamente recibió las dignidades de preboste de Valva, capellán pontificio y colector apostólico en Inglaterra. Ingresó en la curia bajo Urbano VI quien le hizo arzobispo de Rávena el 4 de noviembre de 1387, en sustitución de Pileo de Prata, y obispo de Bolonia, encargándole delicadas misiones. Bonifacio IX le nombró cardenal en 1389 con el título de Santa Cruz de Jerusalén. Su rectitud y vida ascética, su profundo conocimiento del derecho canónico y su capacidad diplomática le abrieron paso para convertirse en sucesor de Bonifacio el 17 de octubre de 1404. En su pacto de elección había suscrito la obligación, ante notario público, de hacer todo lo que estuviera en su mano para sanar el Cisma de Occidente y a renunciar al cargo si fuere necesario para la consecución de ese fin, para lo cual convocó un concilio en Roma en 1405. Sin embargo, tal asamblea no llegó a reunirse no por falta de Inocencio sino por un levantamiento del pueblo romano que ocasionó la huida del papa y de sus cardenales a Viterbo. Ladislao, rey de Nápoles, que había apoyado al partido antipapal en Roma fue declarado proscrito. Acabó de complicar las cosas Luigi Migliorati, sobrino del papa, quien montando en cólera mandó aprisionar y dar muerte en su palacio a los principales personajes de Roma, precisamente cuando acababan de volver de una conferencia, que había presidido el mismo papa. Cuando los romanos se convencieron de la inocencia del papa, volvieron a llamarlo, al no poder sufrir el régimen de Giovanni Colonna y las intromisiones de Ladislao. Inocencio VII se vio obligado a lanzar la excomunión contra el rey de Nápoles y a destituirle de la dignidad real, que había recibido del papa. Esta medida amedrantó a Ladisalo, quien temiendo a su rival Luis de Anjou se adelantó a negociar con Inocencio VII, aceptando cualquier condición.

Entre tanto Benedicto XIII desde Génova simulaba trabajar por la unidad de la Iglesia. Mas Inocencio VII, desconfiando de las intenciones de aquél, negó el salvoconducto a su embajador. Entonces Benedicto XIII envió una carta a la cristiandad acusando a Inocencio VII de haber faltado al juramento que prestó, antes de su entronización, y de no querer contribuir a la solución del cisma. A esta carta contesó Inocencio VII con otra en la que ponía al descubierto la astucia de Benedicto XIII, que por entonces ya había caído en desgracia en Francia. Cuando la universidad de París y el rey de Francia propusieron que Inocencio y su rival Benedicto XIII debían dimitir, el primero rehusó hacerlo y no envió legados para un primer encuentro con los de Benedicto. Mientras tanto había regresado a Roma en 1406, pero murió ese año sin haber logrado solucionar la ruptura en el seno de la Iglesia católica. Su muerte repentina, de un ataque de apoplejía, originó el infundado rumor de que había fallecido víctima de un envenenamiento. Este papa, celoso y de gusto por las ciencias, fue acusado de nepotismo, aun por sus mismos panegiristas, pues colmó a sus parientes de cuantiosas riquezas y de las más altas dignidades, sin atender bastante al mérito.