Historia

INOCENCIO X (1574-1665)

Inocencio X (Giovanni Battista Panifili) nació en Roma en 1574 y murió el 7 de enero de 1655 en esa misma ciudad.

Inocencio X, por Velázquez
Inocencio X
Recibió promoción y ascenso de Clemente VIII, Gregorio XV y Urbano VIII, haciéndolo este último cardenal en 1629. Tras la muerte de Urbano fue escogido papa el 15 de septiembre de 1644. Aunque Panfili nunca había escondido sus simpatías hacia España, fue aceptado por los cardenales franceses como la elección más aceptable que se podía conseguir. La familia Barberini, a la que perteneció su antecesor en el cargo, quedó decepcionada al no recibir favor especial de Inocencio. Sus primeras medidas fueron recuperar el dinero que ellos habían malversado y cuando huyeron de Roma tomó sus palacios y pertenencias. Pero al mismo tiempo buscó beneficiar a su propia familia, quedando bajo la influencia de la viuda de su hermano, Donna Olimpia (nacida Maidalchina), a quien dio libertad para manejar los fondos, hasta el punto de que nada quedó para las necesidades públicas. Las relaciones con los Barberini se tornaron más cordiales cuando el ministro francés Mazarino defendió su causa e incluso envió tropas a Italia, devolviéndoseles sus propiedades y recuperando sus posiciones.

En el curso de una disputa con el duque de Parma, Inocencio capturó la ciudad de Castro, derribando sus fortificaciones y tomando posesión del país. También hizo un tratado con Venecia por el que obtuvo sustanciales ventajas, prometiendo a cambio contribuir con dinero para la guerra contra los turcos, una promesa que sólo cumplió a medias. Fue desagradecido con España, permitiendo una revuelta en Nápoles, aunque su política hacia el nuevamente fundado reino de Portugal estuvo dictada por el embajador español en Roma, a consecuencia de lo cual los obispados portugueses permanecieron largo tiempo vacantes. La Paz de Westfalia se firmó en 1648 a pesar de las protestas del nuncio de Inocencio, Chigi, y de la bula Zelo domus dei emitida el 26 de noviembre de 1648. La decisión más importante que tomó fue la de condenar las cinco proposiciones del Ausgustinus de Jansenio.

Actuó con firmeza y decisión en los asuntos que se propuso, esforzándose sinceramente por mantener el orden y la tranquilidad en Roma, pero el déficit crónico en las finanzas, para que las necesidades de Donna Olimpia quedaran cubiertas, frustraron muchos de sus empeños. Esas necesidades fueron la causa de la predicación de las indulgencias de 1650 y la supresión de varios monasterios, aunque posteriormente se justificó esta medida aduciendo que los monjes no observaban sus reglas y no cumplían sus deberes espirituales. En sus últimos años Inocencio sufrió constantes humillaciones de Donna Olimpia, que orgullosa y avariciosa no quiso ni siquiera tras la muerte de Inocencio proporcionar medios para que se celebrara su funeral, porque alegó ser una pobre viuda sin recursos.