Historia

IRENE (752-803)

Irene, emperatriz bizantina, nació en Atenas en el año 752 y murió en Lesbos el 9 de agosto de 803.

Irene, medalla, siglo VIII-IX; en el British Museum
Irene, medalla, siglo VIII-IX
en el British Museum
En el año 769 se casó con León, quien subiría al trono como León IV y a su muerte en el año 780 fue regente durante la minoría de edad de Constantino VI. Los primeros años de su mandato estuvieron marcados por las desastrosas guerras que libró contra los árabes, a quienes fue obligada a pagar tributo anual. En la controversia iconoclasta de su tiempo fue secretamente favorable a la veneración de imágenes incluso en vida de su marido, anulando, tras la muerte de éste, la legislación iconoclasta del tiempo de Constantino V. Sería la convocante del séptimo concilio ecuménico que se celebraría en Constantinopla en el año 786, tras haber impuesto el control sobre los obispados en la Iglesia oriental. Pero debido al celo iconoclasta del ejército, el concilio hubo de ser trasladado a Nicea en el año 787, saliendo victoriosa la posición favorable a la veneración de imágenes sin apenas resistencia. En el año 790 le fue arrebatado a Irene el gobierno por su hijo Constantino VI, pero en el 792 había retomado de nuevo el poder, gobernando junto con su hijo. Tras cinco años de sórdidas luchas entre madre e hijo, Irene ganó la partida encerrando a su hijo en una mazmorra en el año 797. Su extravagante reinado fue liquidado cuando Nicéforo la arrojó del poder exiliándola a la isla de Lesbos, donde se ganó la vida tejiendo. En el momento de su caída había entablado negociaciones con Carlomagno, a fin de unir los Imperios oriental y occidental. Su posición resuelta a favor de las imágenes la hizo acreedora para ser considerada santa por la Iglesia oriental.