Historia

IVÁN IV EL TERRIBLE (1530-1584)

Iván IV, Iván Vasilyevich, apodado el Terrible, zar de Rusia, nació en Kolomenskoye, cerca de Moscú, el 25 de agosto de 1530 y murió en Moscú el 18 de marzo de 1584.

Fotograma de Iván el Terrible, de S. M. Eisenstein, 1942Iván (izquierda) caracterizado por Nicolai Cherkasov
Fotograma de Iván el Terrible, de S. M. Eisenstein, 1942
Iván (izquierda) caracterizado por Nicolai Cherkasov
No tenía más que tres años de edad cuando murió su padre Basilio III, siendo ejercida la regencia por su madre Elena Glinskaya y después de la muerte de ésta (1538) por un consejo de boyardos. Desde la infancia mostró los más sanguinarios instintos, diciéndose que hizo dar muerte a varios de sus tutores. En 1547 fue proclamado zar y a partir de entonces su conducta fue muy distinta de la que anteriormente había seguido. El mismo año convocó una asamblea general de delegados del país e hizo penitencia ante el pueblo en la plaza Roja de Moscú. Reunió una comisión encargada de mejorar las leyes rusas y un concilio para reformar la Iglesia rusa. Al mismo tiempo imitó la política de engrandecimiento de sus antecesores. En 1552 venció a los tártaros y se apoderó de Kazán y en 1556 de Astrakán, abriendo así para Rusia el acceso al Mar Caspio. Después de la muerte de la zarina Anastasia (1560) su carácter cambió radicalmente o, mejor dicho, volvió a lo que era hasta el momento de su proclamación. El sacerdote Silvestre, que había sido uno de sus principales auxiliares, fue internado en un monasterio, bajo la acusación de haber hecho perecer a la princesa mediante maleficios. El boyardo Adachev, otro de sus principales consejeros, fue encarcelado en Dorpat y murió poco después.

Iván IV se entregó a toda suerte de crueldades, especialmente contra los boyardos, y en 1564 se retiró con algunos de sus favoritos a la Soloboda Alexandrovskaia, anunciando desde allí al pueblo que ante la tiranía y torpeza de los boyardos, se retiraba y renunciaba al poder. El pueblo, temeroso de caer bajo la oligarquía de los boyardos, suplicó a Iván IV que continuara en el gobierno y castigase a los traidores. El zar accedió, con la condición de que se le dejase organizar una milicia que dependiese exclusivamente de él, dando el mando a sus incondicionales más fanáticos, especialmente Maulita Skuratov, Basmanov y Atanasio Vazemsky. Sus integrantes llevaban como distintivo una cabeza de perro y una escoba colgada del cuello del caballo, con lo que querían significar que servían a su dueño como perros y que su misión era barrerlo todo. Formaban una especie de comunidad a la vez militar y monástica, cuyos estatutos redactó el mismo zar. Asistían a ceremonias religiosas y leían las vidas de los santos en el refectorio, para entregarse después a las más atroces crueldades. El metropolitano Felipe intentó intervenir y fue despojado de su dignidad, azotado por las calles de Moscú y condenado a muerte. Los mismos favoritos fueron al fin víctimas del furor del zar, siendo decapitados Basmanov y Vazemsky.

En 1570 Iván IV emprendió una expedición contra varias ciudades rebeldes, especialmente Novgorod, que fue saqueada y muchos de sus habitantes arrojados al río. Cuando regresó a la capital, hizo proclamar príncipe de todas las Rusias a un tártaro llamado Simeón Bekbulatov, tomando él el título de príncipe de Moscú. Un día, en un acceso de cólera, rompió un bastón sobre la espalda de su hijo Iván, que murió poco después. El zar afectó gran arrepentimiento y manifestó la intención de hacerse monje. No obstante los horrores de que Rusia fue teatro durante su reinado, el país experimentó grandes mejoras. En 1550 promulgó un nuevo código; limitó el poder de los boyardos, que constituía un verdadero abuso; en 1551 reunió un concilio que publicó el Stoglav o libro de los 100 capítulos, por el cual mejoró la condición de la Iglesia rusa; organizó un núcleo de ejército permanente al crear el cuerpo de mosqueteros, aumentó considerablemente el territorio nacional y llamó a Rusia a muchos extranjeros. Se casó cinco veces y le sucedió su hijo Teodoro.