Historia

JACQUES DE VITRY († 1240)

Jacques de Vitry (Jacobo de Vitry) nació en Vitry y murió en Roma el 30 de abril de 1240. Mientras era estudiante en París oyó de los hechos milagrosos de María de Nivelles en Bélgica, quien, desde 1205, perteneció a la sociedad de beguinas, organizada por la madre de Egidio, prior de Oignies, en la frontera meridional de la provincia de Namur. Pronto se trasladó a Oignies como canónigo del capítulo agustino. En su relación con las beguinas y especialmente con María se apropió de ideas y principios que desde este tiempo decidieron el curso de su vida. Por deseo de María, hacia 1210, procuró ser ordenado sacerdote. Hacia 1211 realizó una peregrinación a Roma. Poco después, por mediación de María, conoció al obispo Fulco, de Toulouse, quien, en 1213, le adoptó como compañero en su agitación para una cruzada contra los albigenses. Jacobo dejó Oignies tras la muerte de María (23 de junio de 1213) y predicó en el norte de Francia en favor de una cruzada contra los herejes. Pronto predicó también una nueva cruzada a Tierra Santa. Su éxito indujo al capítulo de la catedral de Acco a elegirle obispo, pero Jacobo prefirió quedarse en Francia y de allí fue a Italia en 1216 a intentar conseguir el nombramiento como legado para la cruzada en ese país. Sin embargo, Honorio III le consagró obispo de Acco y Jacobo se fue a su sede oriental. De ahí viajó como predicador itinerante por todos los lugares que estaban todavía en posesión de los cristianos y participó activamente en las expediciones del gran ejército de cruzados que se congregó en Acco. En mayo de 1218 marchó contra Damieta, pero el plan fracasó y en 1221 se vio obligado a regresar a Acco. Desde ese tiempo intentó por todos los medios posibles deshacerse de su cargo, pero el papa no cedió. No obstante, permitió a Jacobo regresar a Europa en 1226 para predicar la cruzada como había hecho en 1214. En esta función aparece en 1227 en el norte de Francia y también en los distritos fronterizos de Alemania. Posteriormente fue vicario temporal del obispado de Lieja y finalmente Gregorio IX, su íntimo amigo y protector, lo liberó de su cargo oriental y le hizo obispo de Túsculo, Frascati y cardenal (1228).

Jacobo de Vitry fue antes que nada un predicador. Toda su actividad literaria estuvo gobernada por el hábito de reunir material para sermones y devoción religiosa. Dos cosas contribuyeron a su éxito e influencia como predicador: (1) Su habilidad para ilustrar principios morales con ejemplos, anécdotas, parábolas y fábulas y (2) su manera de pronunciar sermones a grupos y clases, tales como prelados, canónigos seculares y regulares, eruditos, abogados, monjes, caballeros, comerciantes, etc. Fueron innovadores e hicieron época en el desarrollo del arte de predicar. Animado por la popularidad sus sermones, Jacobo los recopiló al final de su vida. Hizo seis divisiones en esta colección: 1-5, sermones de tempore, sermones en el estilo usual para las perícopas del año eclesiástico; 6, sermones vulgares, sermones para diferentes clases. Estos últimos son de considerable valor para la historia de la Iglesia y la cultura, describiendo en forma realista las condiciones de la sociedad europea occidental de su época. La homilética de Jacobo y las tendencias edificantes le caracterizan también como historiador. Sus obras históricas más importantes son Liber de mulieribus Leodiensibus y Vita S. Mariae Oigniacensis, que compuso entre 1213 y 1216. La biografía de María contiene los documentos más valiosos para la historia interna del antiguo beguinismo. De menos importancia, aunque de mayor renombre, es su Hisioria orientalis o Historia Hierosolymitana abbreviate, que comenzó en 1219. Está en gran medida copiada de una obra similar de Guillermo de Tiro. De mucho mayor valor histórico son sus cartas desde 1216 a 1221, que describen la quinta cruzada con gran fidelidad.