Historia
JAMES, JOHN ANGELL (1785-1859)

James era hombre de hábitos abstemios y mucha sencillez de carácter. El grado honorario de doctor en teología se lo concedió la universidad de Glasgow, así como los colegios estadounidenses de Princeton, New Jersey y Jefferson, pero se negó a usar el título. Su predicación primitiva era algo sobrecargada en estilo, pero ganó en naturalidad; sus numerosos escritos deben su influencia generalizada a su poder de apelación personal directa. Su Anxious Enquirer es su libro mejor conocido; fue a consecuencia de conocer su Christian Charity que Wordsworth fue a escucharlo predicar y luego se presentó a él. Calvinista en el credo, James se centró más en el deber cristiano que en sutilezas doctrinales. Sus vigorosas características indicaban su fuerza de propósito más plenamente que su benevolencia de corazón. Retuvo gran parte de su vigor hasta el final. James fue enterrado el 7 de octubre de 1859 frente al púlpito en Carr's Lane Chapel. Se casó primero, el 7 de julio de 1806, con Frances Charlotte Smith († 27 de enero de 1819), hija de un médico de cierta fortuna, que anteriormente había sido miembro de la Iglesia anglicana, teniendo un hijo, Thomas Smith James y dos hijas, una de las cuales murió en la infancia; luego se casó, el 19 de febrero de 1822, con Anna Maria († 3 de junio de 1841), rica viuda de Benjamin Neale, con quien se había casado en 1812.
James publicó, además de sermones individuales (1810-59) y cartas pastorales: The Sunday School Teacher's Guide, &c., 1816; Christian Fellowship, &c., 1822; The Christian Father's Present, &c., 1824; The Family Monitor, &c., 1828; Christian Charity, or the Influence of Religion upon the Temper, &c., 1829; Dissent and the Church of England, &c., 1830; The Importance of Doing Good, &c., 1832; The Anxious Enquirer after Salvation, &c., Birmingham, 1834 (fue traducido al galés, gaélico y malgache); Protestant Nonconformity, &c., 1849; The Church in Earnest, &c., cuarta edición, 1851; Female Piety, &c., Birmingham, 1853; Autobiography, 1864; comenzando en 1858 y publicado, con adiciones por su hijo, como decimoséptimo y último volumen de su colección Works, 1860-4.
De su obra Addresses to Young Men: A Friend and Guide es el siguiente pasaje:
'Los numerosos incentivos para pecar que abundan en todas partes, pero especialmente en las ciudades, y las oportunidades de hacerlo son un gran peligro. A la cabeza de todos estos tenemos que colocar el teatro, que es donde se encuentran las atracciones más poderosas y las seducciones más destructivas. No podemos decir nada que sea demasiado fuerte ni demasiado malo en cuanto a las tendencias perjudiciales de las bambalinas ni ninguna advertencia que sea demasiado seria o apasionada para prevenir que los jóvenes entren por sus puertas. Es enfática y particularmente el camino ancho y la puerta amplia que lleva a la destrucción.Los temas principales de las representaciones dramáticas comunes llevan a corromper la mente juvenil apelando a las más inflamatorias, poderosas y peligrosas de sus pasiones. Las tragedias, aunque con algunos pasajes excelentes y nobles sentimientos ocasionales, por lo general tienen el propósito de generar orgullo, ambición y venganza; mientras que las comedias, diseñadas al gusto del público, y por ende las preferidas, son la escuela de intrigas, amoríos ilícitos y libertinaje.
Pero no es solo el tema de la obra teatral misma que es corrupto, sino también lo es su presentación en el escenario con todos sus acompañamientos... Es un sentimiento malo, que se vale de todas las ayudas posibles para empeorarlo. Es un mal disimulado con todos los encantos de la música, pintura, arquitectura, oratoria y elocuencia con todo lo que es fascinante en la hermosura femenina y lo deslumbrante de sus trajes... Aunque son muchas y grandes, sería fácil enumerar las impiedades a las cuales el teatro te expone... Despierta las pasiones más allá de lo que es moral y por ende induce una aversión por aquellos temas importantes y serios de la vida que no tienen más que su sencillez e importancia para recomendarlos. Enciende apetitos carnales y crea una pasión constante por satisfacerlos. No solo endurece el corazón en contra de la religión, sino que el que ama el teatro nunca se acerca a la religión hasta haberse persuadido de abandonar sus diversiones, y gradualmente endurece la conciencia hasta hacerse insensible a la buena moralidad.
Las malas compañías son un peligro. Quizá más jóvenes hayan ido a su ruina por las malas compañías que por cualquier otro medio que podríamos mencionar. Muchos que han salido de su casa con un carácter sin mancha y una mente comparativamente pura, pero en realidad ignorante de los caminos del mal, quienes, sencillos y sin malicia no hubieran caído en la tentación de ninguno de los otros pecados burdos, han caído por la influencia nefasta y poderosa de amigos impíos. El hombre es un ser social, y querer tener amigos es especialmente fuerte en la juventud, época en que se les debe cuidar con más atención que en ninguna otra por el inmenso poder que ejerce sobre la formación del carácter. De cuando en cuando podemos encontrarnos con un joven tan concentrado en sus ocupaciones, tan enfocado en cultivar su mente o tan reservado que no quiere compañía. Pero a la mayoría le gusta estar en sociedad y anhela disfrutarla; y, si no tienen muchísimo cuidado en elegir a sus amigos, corren peligro de elegir los que les harán daño. Es casi imposible, joven, permanecer limpio en una sociedad sucia... y no cesarán hasta hacerte tan malo como ellos. Cuanto más simpáticos, amables e inteligentes son, más peligrosa y engañosa es su influencia. El joven disoluto, de excelentes modales, alegre, buen temperamento e inteligente es el instrumento más pulido de Satanás para arruinar a las almas inmortales.
Las malas mujeres son de temer tanto como los hombres malos y aún más... Joven lector, mantente en guardia contra este gran peligro para tu salud, tu moralidad y tu alma. Donde quiera que vayas, encontrarás esta trampa a tus pies. Vela y ora para no entrar en tentación. Vigila celosamente tus sentidos, tu imaginación y tus pasiones. Una vez que cedes a la tentación estás perdido. Pierdes tu pureza. Tu autoestima se va por el suelo y te puedes entregar a cometer toda clase de depravaciones por pasión.
Juergas alcohólicas, aunque no tan común como una vez lo fueron ni como lo son otras tentaciones, sigue siendo lo suficientemente común como para destacarlas como un peligro... Sigue siendo la ambición de algunos jóvenes insensatos poder acostumbrarse a tomar sin límites con sus compañeros. ¡Qué meta tan baja y sensual! Joven, así como no te acostarías en la sepultura de un ebrio, víctima de sus enfermedades y terminando sus días en la miseria y la peor desdicha, cuídate del sucio, degradante y destructivo hábito de tomar. Recuerda las palabras del más sabio de entre los hombres: "¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura" (29 ¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos? 30 De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclado[…]Proverbios 23:29,30). Estudia este incomparable y realista cuadro del bebedor y las consecuencias de beber, y comienza tu vida sintiendo horror por la ebriedad. Te lo vuelvo a decir y con el mayor énfasis posible: comienza tu vida aborreciendo la ebriedad.'