John Jasper nació siendo esclavo en la plantación Peachy en el río James, en Fluvanna County, Virginia, el 4 de julio de 1812 y murió en Richmond, Virginia, el 30 de marzo de 1901.
John JasperSu padre fue Philip Jasper y el nombre de su madre fue Nina, siendo su vigésimo cuarto hijo nacido dos meses después de la muerte de su padre. Cuando creció fue a Richmond como esclavo, trabajando en la gran fábrica de tabaco de Samuel Hargrove, un prominente bautista. No tenía educación, pero con la ayuda de un hombre negro, casi tan ignorante como él mismo, aprendió a leer seis meses antes de su conversión, que ocurrió el miércoles 25 de julio de 1839. Su padre había sido predicador y él siguió su ejemplo. Pronto se convirtió en el favorito entre los negros de Richmond, esparciéndose luego su fama, especialmente como predicador de funerales hasta que fue conocido por todo el Estado. Se hizo maestro de la Biblia y fue un formidable oponente de aquellos que cuestionaban su interpretación. Cuando se emancipó congregó una congregación y pronto tuvo un edificio para predicar. Más y más gente venía a escucharle, hasta que finalmente la Sexta iglesia Monte Sion fue edificada para él y allí predicó a varios miles de personas cada domingo. En 1878, en el curso regular de su ministerio, predicó sobre El SEÑOR es fuerte guerrero; el SEÑOR es su nombre.[…]Éxodo 15:3, "el Señor es varón de guerra; el Señor es su nombre." Comenzó con ilustraciones bíblicas del poder de Dios, pero desembocó en la demostración por textos bíblicos construidos literalmente de la proposición de que "el sol se mueve." El sermón estaba preparado para concluir una disputa sobre la cuestión del movimiento del sol y fue pronunciado sin ningún deseo de originar polémica. Provocó sensación, teniendo que repetirlo una y otra vez, siendo enviado a través de una oficina de conferencias para repetirlo fuera de Richmond. Pero sólo hizo que su nombre quedara etiquetado, oscureciendo para muchos el hecho de que realmente tenía cualidades para ser considerado un orador del púlpito. Incluso este sermón particular se salvó de ser ridiculizado por la profunda reverencia del predicador hacia la Biblia, la fe simple en los milagros bíblicos y su poder lógico y destacada elocuencia de clase ruda pero genuina. También desplegó un humor de la más deliciosa variedad. En resumen, en él alcanza su culminación el tipo de predicador negro no educado, pero con dones, piadoso y perspicaz.