Historia
JEREMÍAS II (c. 1530-1595)

Jeremías es particularmente interesante por su correspondencia con los luteranos de Tubinga, estando sus cartas contenidas en el Acta et scripta theologorum Wirtembergensium et Patriarchae Constantinopolitani D. Hieremiae (Wittenberg, 1584). Aunque las réplicas del patriarca no fueron escritas de hecho por él, sino por su pronotario, Theodosios Zygomalas, y son meramente compilaciones de Padres tales como Basilio, Crisóstomo y autores modernos como Joseph Bryennios, Nicolaos Kabasilas y Simeón de Tesalónica, son importantes para una evaluación de la Iglesia griega moderna, ya que manifiestan una ortodoxia griega genuina y contienen su primer veredicto oficial sobre el luteranismo, que definitivamente rechaza.
. El relato de los asuntos es como sigue: En 1573 Stephen Gerlach fue a Constantinopla como predicador ante el embajador alemán con cartas de recomendación para el patriarca de Jakob Andreä, canciller de la universidad en Tubinga, y Martin Crusius, el célebre helenista e historiador. Las cartas fueron bien recibidas y los profesores de Tubinga se congratularon con la oportunidad de establecer comunicación con la Iglesia griega, especialmente al ser Gerlach amigo personal de Zygomalas. Por tanto enviaron una segunda carta, fechada el 15 de septiembre de 1574, junto con una traducción griega de la Confesión de Augsburgo y una tercera carta, fechada el 20 de marzo de 1575, con una traducción griega de dos sermones por Andreä y una solicitud para una opinión sobre el credo luterano. La respuesta del patriarca, fechada el 15 de mayo de 1576, consistió de un elaborado tratado, en el que alababa los artículos sobre la Iglesia, el oficio eclesiástico, el matrimonio de sacerdotes y la escatología, pero censuraba la introducción del "filioque" en el credo y el desprecio de las buenas obras. También insistía en las siete virtudes, siete vicios y siete sacramentos, la trina inmersión, los votos monásticos y la invocación de los santos en la consagración de los elementos. Sin embargo, el tratado indujo a los teólogos de Tubinga a exponer una defensa sistemática de los principios sobre los que su confesión descansaba, siendo enviada una nueva carta, fechada el 18 de junio de 1577, si bien llevó dos años antes de que la respuesta del patriarca llegara (mayo de 1579), siendo más un rechazo que una respuesta. No obstante, los luteranos determinaron intentarlo una vez más, y en la primavera de 1580 enviaron una defensa a Constantinopla, pero la respuesta del patriarca de 6 de junio de 1581 fue cortante y final, viéndose obligados los protestantes a cerrar la correspondencia.