Historia

JOAQUÍN II (1505-1571)

Joaquín II nació el 9 de enero de 1505 y murió en Köpenik el 3 de enero de 1571.

Joaquín II, detalle de un óleo de Lucas Cranach el Viejo,c. 1570; en Monbijou Palace, Berlín
Joaquín II, detalle de un óleo de Lucas Cranach el Viejo,
c. 1570; en Monbijou Palace, Berlín
Era hijo de Joaquín I y fue educado bajo la supervisión de su tío Alberto, concibiendo a temprana edad un interés en las cuestiones teológicas. Por sus matrimonios con la hija de Jorge de Sajonia en 1524 y de Segismundo de Polonia en 1535, su padre procuró aferrarlo a la fe católica. Pero desde el principio se hizo evidente que no seguiría estrechamente las huellas de su padre, a quien sucedió en 1535. Al principio intentó desempeñar la parte del mediador entre las dos facciones y abrazó el plan de un concilio general para la resolución del cisma religioso, pero cuando la convocatoria de tal asamblea fue repetidamente pospuesta empleó sus esfuerzos únicamente en la dirección de establecer la armonía dentro del imperio. En 1538 sometió al emperador un programa de compromiso para la obtención de tal fin, que desembocó en prolongadas negociaciones en ese año y el siguiente sin conseguirse ningún logro definido. La muerte de Jorge de Sajonia en 1539 removió una de las influencias más fuertes del catolicismo en Brandeburgo. Durante algunos años antes Joaquín había permitido la extensión abierta de la influencia luterana y en 1538 sometió a Melanchthon un programa de reforma eclesiástica elaborado por él mediante el deán de Elgersma. Melanchthon rechazó las constituciones porque no eran suficientemente evangélicas y la difusión del movimiento entre los nobles y el tercer estado convenció al margrave de que había llegado el tiempo para un cambio radical. Se elaboraron nuevas constituciones eclesiásticas, tras ser preparadas por el príncipe Jorge von Anhalt, por una comisión que comprendía a Jacob Stratner, Georg Buchholzer y Georg Witzel, siendo aprobadas por Melanchthon. En noviembre de 1539 el margrave formalmente recibió la Cena según la forma luterana y posteriormente fueron enviadas a Wittenberg las constituciones eclesiásticas, donde recibieron la aprobación de Lutero, Melanchthon y Jonás, aunque de todas los sistemas eclesiásticos protestantes representaban la posición menos apartada del catolicismo. Joaquín logró obtener la confirmación del emperador sobre la promesa de someterse a las decisiones de un futuro concilio. Las nuevas ordenanzas se introdujeron rápidamente, comenzando la abolición gradual del sistema monástico.

En el campo de la política también Joaquín intentó desempeñar el papel de árbitro entre las dos facciones. En el coloquio de Worms en 1540-41 sus representantes se sentaron con los "sometidos" en oposición a los diputados "protestantes", poniendo mucha esperanza en el plan formulado secretamente para otra conferencia en Regensburgo, donde se esperaba que pudiera alcanzarse la reunión de las partes. Lutero, a quien se sometió el proyecto, rechazó sus términos por ser insatisfactorios tanto para los católicos como para los protestantes, pero Joaquín no abandonó su actividad y cuando el emperador contempló el envío de una misión especial a Lutero él se ofreció para el servicio. Antes del estallido de la Guerra de Esmalcalda (1546) intentó mediar entre los dirigentes de la Liga y el emperador, pero al fracasar, envió una fuerza de caballería al año siguiente para ayudar a Mauricio de Sajonia a cambio de la elevación de su segundo hijo Federico al puesto de obispo coadjutor de Magdeburgo y Halberstadt. Dio su palabra de acatar las decisiones del concilio reunido en Trento, obteniendo las mismas concesiones en la esfera religiosa que le habían sido otorgadas a Mauricio de Sajonia. Participó en la defensa del Interim de Augsburgo. A partir de entonces su importancia política declina; sus esfuerzos posteriores los dirigió hacia el engrandecimiento dinástico y con esta ambición permitió que su hijo Segismundo aceptara el arzobispado de Magdeburgo y la sede de Halberstadt, a condición de que se sometiera completamente al papa. No obstante, fue sólo el interés político lo que impidió la introducción completa de la confesión protestante en sus dominios, algo que ocurrió tras la muerte de Joaquín y la sucesión de su hijo Juan Jorge.