Historia

JONÁS DE ORLEÁNS († 844)

Jonás de Orleáns fue obispo de esa ciudad entre los años 821 y 844, muriendo este último año. Nació en Aquitania y sucedió a Teodulfo († 18 de septiembre de 821) como obispo de Orleáns. Asistió a un sínodo convocado en París por Ludovico Pío en noviembre de 825, para considerar la cuestión de la veneración de imágenes, siendo enviado a Roma para presentar las resoluciones adoptadas ante el papa Eugenio II. Fue también prominente en el sínodo de París en 829, convocado por el emperador para encontrar remedio a los abusos de su tiempo. En 825 Jonás había escrito sobre el tema en su De institutione laicali, en el que proporciona en tres libros valiosas descripciones de la corrupción moral prevaleciente y exhorta a una renovación espiritual de la Iglesia. Otro asunto a discusión en el sínodo, los deberes de los gobernantes seculares, también había sido anticipado por Jonás en 828 en una pequeña obra titulada De institutione regia, que fue incorporada en las resoluciones del sínodo. Las observaciones de Jonás sobre la relación entre las autoridades seculares y espirituales es importante. Éstas proceden de aquellas. El poder de las llaves le ha sido confiado al oficio espiritual por Jesucristo, de manera que incluso los reyes tienen que someterse. El hombre no puede juzgar a Dios y por lo tanto no puede juzgar a los representantes de Dios (eclesiásticos). Luis se dirigió de nuevo a Jonás cuando fueron conocidas las enérgicas medidas de Claudio de Turín contra las imágenes entre los francos, enviándole un extracto de las obras doctrinales de Claudio con la petición de refutarlas. La muerte de Claudio indujo a Jonás a retardar su refutación durante un tiempo. Pero hacia el año 842 presentó su obra ante Carlos el Calvo, hijo de Ludovico. Jonás siguió trabajando bajo la superstición de su tiempo. Distinguió una doble adoración, por la que una se debe a Dios solamente y otra a las imágenes; defendió la veneración de mártires y reliquias, creyendo en la intercesión eficaz de los santos y de la madre de Dios, exigiendo la adoración de la cruz.