Historia

JONES, MARY (1784-1866)

Mary Jones, cristiana galesa, nació en Llanfihangel-y-Pennant el 16 de diciembre de 1784 y murió el 28 de diciembre de 1866.

Mary Jones
Mary Jones
Sus padres eran pobres y pertenecían a la denominación metodista calvinista, haciendo Mary profesión de fe a la edad de ocho años. Los domingos la familia asistía a la iglesia, quedando Mary fascinada con la Biblia que era leída y predicada en la capilla. Como resultado del impulso dado por el reverendo Thomas Charles a las 'escuelas circulantes', Mary aprendió a leer, siendo su deseo poder tener una Biblia. Pero como las Biblias en galés eran caras por ser escasas, Mary determinó ahorrar para poderla comprar. Con dieciséis años de edad y tras seis realizando diversos trabajos para la gente de su localidad, consiguió suficiente dinero, 3 chelines y 6 peniques, haciendo a pie el camino hasta Bala, localidad distante 40 kilómetros, para comprarla. Allí pudo obtener la ansiada Biblia que le proporcionó Thomas Charles, quien impresionado por el esfuerzo de la joven, compartió el testimonio con otros ministros del evangelio en Londres, siendo un detonante para la fundación de la Sociedad Bíblica, cuyo objetivo fue hacer asequible la Biblia a todos.

Cuando Mary era anciana y estaba ciega, Lizzie Rowlands le leía la Biblia, siendo ella quien recogió el relato de Mary y su Biblia:

'Un tormentoso lunes por la mañana estaba caminando hacia una granja a unas dos millas de mi casa, cuando un caballero montado en un caballo blanco y con una capa vino a mi encuentro y me preguntó adónde iba con el viento y la lluvia. Le dije que iba a una granja donde había una Biblia, que no había ninguna más cerca de mi casa y que la dueña de la granja me dijo que podía ver la Biblia, que ella tenía sobre una mesa en el salón, siempre que me quitara los zuecos. Le dije que estaba ahorrando cada penique para obtener una Biblia, pero que no sabía dónde conseguirla. El caballero era Charles de Bala, quien me dijo que fuera a Bala en determinado momento, porque esperaba algunas de Londres. Cuando llegó el momento, mi madre puso el dinero y un poco de pan y queso en un lado de la bolsa y mis zuecos en el otro, y partí hacia Bala en una hermosa mañana, descansando donde había una corriente de agua clara, para comer el pan y el queso. Llegué a Bala temblando y llamé a la puerta de la casa del Sr. Charles. Pregunté por él y me dijeron que estaba en su estudio en la parte posterior de la casa. Me permitieron entrar y él me dijo que las Biblias no habían llegado. Empecé a llorar porque no sabía dónde quedarme. Él me mandó con un viejo sirviente suyo que tenía una casa en el fondo de su jardín, hasta que llegaran las Biblias. Cuando llegaron, el Sr. Charles me dio tres por el precio de una. Partí a casa con mi preciosa carga, corriendo una gran parte del camino y contenta en extremo por tener mi Biblia.'