Historia
JOVINIANO († 406)
Las ideas doctrinales de Joviniano se conocen sólo por los escritos de sus oponentes, quienes trasmitieron algunas de sus tesis literalmente, aunque en lo que respecta a lo profundo de su pensamiento tenemos que limitarnos a construcciones hipotéticas. Escribió una obra que Jerónimo llama commentarioli, en la que buscaba aducir evidencias bíblicas a sus tesis, aunque sin menospreciar el apoyo de la literatura profana. Sus doctrinas convergen en la oposición al monasticismo. En las cartas de Siricio se mencionan dos enseñanzas erróneas de Joviniano. Según la primera, las vírgenes, viudas y casados, bautizados en Cristo, tienen igual mérito, salvo en lo que respecta a sus obras y que el ayuno no es mejor, más meritorio, ni agradable a Dios que el disfrute de la comida, con acción de gracias. En la decisión sinodal de Ambrosio de Milán se citan otras dos enseñanzas atribuidas a Joviniano: la negación de la inviolabilidad de la virginidad de María y una diferencia en la remuneración celestial de los justos. Al combatir el creciente dogma de la virginidad inviolable de María, por la que los monjes estaban especialmente interesados, Joviniano deseaba propinar un golpe a los seguidores del monasticismo. Creía en el nacimiento virginal de Jesús, pero afirmaba que al dar a luz, María cesó de ser virgen. En su deducción de la igualdad de matrimonio y virginidad, Joviniano parece haber avanzado otra proposición transmitida por Jerónimo, esto es, que todos los regenerados que han preservado su gracia bautismal reciben la misma recompensa en el reino de los cielos, independientemente de si han vivido casados o célibes. A la luz de esos pensamientos, la última y más difícil proposición de Joviniano se hace inteligible, al afirmar la impecabilidad esencial del regenerado. No se sabe hasta dónde extendió esta proposición. A causa de este punto Jerónimo lo relaciona teológicamente con Pelagio. Juliano de Eclana lo clasifica con Agustín y éste, a su vez, con el pelagianismo.