Historia
JUAN DE LA CRUZ (1542-1591)

un óleo pintado por Joaquín
Canedo, 1795; en el Museo
Provincial, Valladolid, España
Juan resumió los pasos del ascenso místico que llevan de las distracciones del mundo a la paz sublime de la reunión entre el alma y Dios. Tal plan combina una sensibilidad poética, por los matices de la experiencia mística, con una precisión teológica y filosófica guiada por su estudio de Tomás de Aquino. En virtud de sus intensos poemas Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor vida, logró la preeminencia en la literatura mística española. En Noche, tal vez su obra mejor conocida, describe el proceso por el que el alma se despoja de sus atavíos y pasa por una experiencia personal de la crucifixión de Cristo hasta su gloria. Aunque Juan alcanza las cimas de la lírica, también presenta al lector considerables dificultades porque su aproximación es rigurosa e intelectual. La misma palabra puede repetirse dos veces en cuatro líneas de un poema, con un simbolismo diferente en cada ocasión.
La siguiente composición pertenece a Noche oscura:
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.A escuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.