Historia
JUAN DE TESALÓNICA
Juan de Tesalónica fue obispo de esa ciudad y delegado del papa en el sexto concilio ecuménico en Constantinopla del año 680. En los procedimientos del segundo concilio celebrado en Nicea (Mansi, xiii. 164) hay un fragmento de su diálogo entre un cristiano y un pagano, en el que se justifica la veneración de imágenes. La adoración de imágenes, dice, relaciona a los santos, no con las pinturas, sino con Dios, al haber él andado entre los hombres; incluso los ángeles tienen una cierta corporeidad. También hay una alocución de Juan titulada Sobre la muerte de la santísima... madre de Dios y siempre Virgen María. Está completa sólo en una antigua traducción eslavona (en Popov, Bibliograficheskija materialy, páginas 40-65, Moscú, 1879); habiendo fragmentos del original en Apocalypses aprocryphae (Leipzig, 1866) de Tischendorf. La alocución sigue estrechamente el De dormitione Mariae del pseudo-Juan y ha sido atribuida a él. También existe una obra titulada Sobre el glorioso, victorioso Demetrio (ASB., Oct., iv. 104-160) que lleva el nombre de Juan de Tesalónica.