Historia

JUAN IV EL AYUNADOR († 595)

Juan IV el Ayunador nació en Constantinopla y murió el 2 de septiembre del año 595. Fue diácono en Santa Sofía bajo el patriarca Juan III Escolástico. Aunque no era un hombre de saber, se distinguió por obras devotas y por sus prolongados ayunos, de ahí su nombre. El 12 de abril de 582 sucedió a Eutiquio como patriarca de Constantinopla, permaneciendo en alta estima ante los emperadores Tiberio y Mauricio. Es venerado por la Iglesia griega como santo, siendo su día el 2 de septiembre.

En la historia eclesiástica es conocido por su controversia con los papas Pelagio II y Gregorio Magno. En los procedimientos de un sínodo celebrado en Constantinopla en 588 bajo su presidencia, fue llamado arzobispo y patriarca ecuménico. La primera protesta contra este título vino de Pelagio (comp. Gregorio, Epist. v. 41 y v. 44). Algunos años más tarde Gregorio tuvo ocasión de reprender la insolencia y altivez del patriarca, por usurpar un título que nadie, ni siquiera el romano pontífice, había asumido nunca, exaltándose por encima de los demás obispos. La protesta pasó desapercibida, aunque Gregorio también se dirigió al emperador Mauricio sobre el asunto (Gregorio, Epist., v. 37; comp. v. 39). En todo el proceso la decisión estricta de Gregorio siguió siendo la causa de Roma, que negó al devoto ayunador la veneración de santo.

Pero Gregorio estaba equivocado si creía que Juan era el inventor de la innovación, ya que el título había sido usado por Juan II el Capadocio en el año 518. Gregorio también se equivocó en suponer que sus predecesores habían rechazado el título de obispo o patriarca universal, pues lo contrario es verdad de León Magno, Hormisdas, Bonifacio II y Agapito I. También estaba probablemente equivocado al interpretar el título como una exaltación del patriarca bizantino sobre los demás obispos, incluido el de Roma, pues hay buenas razones para pensar que 'patriarca ecuménico' significa 'patriarca imperial'.

Los siguientes escritos existentes están bajo el nombre de Juan, aunque ninguno de ellos retrocede hasta él: (1) Reglas y guía para los que se confiesan (Migne, Patrologiae cursus completus, bcxxviii); (2) Sobre el arrepentimiento, el dominio propio y la virginidad (Migne, Patrologiae cursus completus, lxxxviii), atribuida a Crisóstomo; (3) Sobre los falsos profetas (entre las obras de Crisóstomo, Migne, Patrologiae cursus completus, liv, 553-568); (4) Instrucciones para monjas y reprobación de cada clase de pecado (J. B. Pitra, Spicilegium Solesmense, 4 volúmenes, iv, 416-435, París, 1858). Según K. Holl (Enthusiasmus und Bussgewall beim griechischen Mönchtum, página 289 y sig., Leipzig, 1898) la primera fue compuesta por un monje de nombre Juan, que vivió en el monasterio de Petra en Constantinopla hacia el año 1100.