Historia
JUAN XXII (c. 1244-1334)

en la colección de la Biblioteca vaticana
En respuesta al primer proceso, Luis hizo una declaración en la que afirmaba la validez de una elección independiente de la confirmación papal, acusando a Juan de herejía y apelando a un concilio general. Esta declaración no parece que fuera publicada, pero el 22 de mayo de 1324 hizo un apelación pública a un concilio. El intento de establecer un emperador rival fracasó y la amenaza de excomunión y entredicho tuvo poco efecto en Alemania. A principios de 1327 Luis bajó a Italia con éxito inesperado, coronándose a sí mismo en Roma el 17 de enero de 1328 por cuatro síndicos elegidos por el pueblo y eligiendo un antipapa el 12 de mayo, conocido como Nicolás V. Juan respondió declarando que Luis había perdido todas las posesiones feudales que tenía, ya fueran de la Iglesia o del imperio, especialmente el ducado de Baviera (quinto proceso del 3 de abril de 1327), condenándolo como hereje (23 de octubre), proclamando una indulgencia de cruzada para todos los que empuñaran las armas contra él durante un año (21 de enero de 1328) y ordenando una nueva elección al imperio en la primavera. Luis no fue lo suficientemente fuerte para mantener el control de Italia, viéndose obligado a salir en el invierno de 1329-30, tras lo cual su antipapa se sometió. En un sermón el Día de todos los Santos de 1331 el papa declaró que la visón beatífica de Dios no se otorga a los santos hasta después de la resurrección. Ya se habían expresado dudas acerca de su ortodoxia, pero esta declaración las aumentó, especialmente porque los cardenales italianos eran inamistosos hacia el papa gascón. Aprovechándose de esta situación, Luis, en acuerdo con el cardenal Napoleone Orsini, dirigió una solicitud formal al sagrado colegio en 1334 para la convocatoria de un concilio general, pero antes de que se consiguiera algún resultado Juan murió.
Juan es descrito como bajo de estatura, delgado, feo y calvo. Estuvo ocupado incesantemente sin lograr nada que valiera la pena. Alemania resultó perjudicada, Italia confundida y la Iglesia y el papado desacreditados por su pontificado, recibiendo también mala fama por los métodos financieros que usó. Necesitaba dinero para enriquecer a sus parientes, deleitándose en amasarlo para su beneficio. Giovanni Villani estimó su fortuna en veinticinco millones de florines, aunque es posible que la cifra auténtica fueran ochocientos mil. Como medio de obtener dinero hizo amplio uso de las reservaciones. Inmediatamente tras su elección reservó todos los beneficios cuyos detentadores previos habían recibido otra posición del papa, declarando un año más tarde que nadie podía tener más de dos beneficios, creando un gran número de otras vacantes que igualmente se reservó para sí. En 1322 reservó todo los beneficios del patriarcado de Aquileya y los arzobispados de Rávena, Milán y Génova. El mismo propósito tuvo la fundación de un gran número de nuevas diócesis por la división de las antiguas.