Juana d'Albret nació en Pau el 7 de enero de 1528 y murió en París el 9 de junio de 1572.
Juana d'AlbretEra la hija mayor de Enrique de Navarra y Margarita de Angulema, hermana de Francisco I de Francia. A la muerte de su hermano Juan quedó como heredera de Navarra-Bearn, un reino cuya importancia radicaba en su posición entre Francia y España. Recibió una completa educación, aunque su línea fue más práctica y ambiciosa que erudita, por lo que no pudo simpatizar con el intelectualismo y misticismo de su famosa madre. Tuvo numerosos pretendientes y ya en 1535 su hermano Francisco quiso casarla con Antonio de Borbón, pero cuando en 1540 Carlos V la quiso para su heredero Felipe, su tío decidió casarla con el duque Guillermo de Cleves. A pesar de su resistencia la ceremonia se realizó el 14 de junio de 1541, si bien por su juventud el matrimonio fue un mero formalismo, obligándole su mala salud a quedarse en Francia mientras que su marido regresaba a Alemania. El cambio de condiciones políticas hizo que Francisco deseara una anulación del matrimonio, emitiendo Pablo III el 12 de octubre de 1545 un breve que declaraba la unión vacía. Tres años más tarde (20 de octubre de 1548) se casó con el duque Antonio de Borbón-Vendôme. Los primeros dos hijos de esta unión murieron mientras eran niños, pero el 14 de diciembre de 1553 dio a luz en Pau a su hijo Enrique, posterior Enrique IV de Francia. La muerte de su padre hizo que ella fuera reina de Navarra el 29 de mayo de 1555, logrando que Antonio fuera reconocido como rey, aunque la soberanía descansaba en ella.
Juana tuvo importancia también por su relación con la Reforma. Había crecido en una atmósfera favorable a la nueva enseñanza, aunque Margarita de Navarra nunca se convirtió formalmente al protestantismo. Juana permaneció católica, incluso después de que su marido se escribiera con Calvino en 1557 y se convirtiera en el pilar de los reformados. Su alejamiento de la Iglesia católica fue aumentando y en Navidad de ese año renunció a su antigua fe y recibió la comunión, según la norma reformada. Al cabo de un año su corte era el centro de los reformados, incrementándose su celo por el nuevo credo. Ella educó a su hijo en esa fe y Navarra fue totalmente calvinista mediante el trabajo de Jean Raymond Merlin en 1563-64.
Los monarcas de Francia y Navarra en los siglos XVI al XVIII
Muchas estatuas fueron derribadas de las iglesias, siendo los monasterios transformados en escuelas, mientras que sus ingresos se dedicaban al establecimiento de instituciones educativas. Sin embargo, un súbito oponente apareció en la persona de Pío IV, quien en una bula del 28 de septiembre de 1563 la citaba para que se presentara ante el tribunal de la Inquisición o perdería sus territorios para ella misma y para su hijo. Este peligro fue obviado por su soberano, Carlos IX, y la bula fue anulada, pero la paz que ella esperaba disfrutar se rompió por las guerras de religión que estallaron de nuevo, viéndose obligada a huir de Navarra y tomar refugio en La Rochelle. Durante la guerra animó incansablemente a los protestantes, siendo su hijo Enrique (de dieciséis años de edad) la cabeza nominal de los hugonotes, con Coligny y Andelot como consejeros. Mientras tanto, Navarra-Bearn había sido invadida por las tropas reales al mando de Terrides, siendo Pau capturada y resistiendo solo la pequeña fortaleza de Navarrein. Inmediatamente Juana envió a Montgomery, quien conquistó el país para su reina en dos meses. En consecuencia, Juana prohibió el ejercicio del catolicismo y expulsó a los sacerdotes y monjes, aunque en Navarra, donde su poder era limitado, los toleró. En la Paz de San Germain (8 de agosto de 1570) su consejo y perseverancia fueron factores importantes en la obtención de términos favorables para los protestantes, quedándose ella en La Rochelle hasta agosto de 1571, rechazando estar presente en el matrimonio de Carlos IX con Isabel de Austria (20 de noviembre de 1570), pero asistiendo al sínodo reformado celebrado en La Rochelle del 2 al 10 de abril de 1571.
Mapa de los dominios de la casa de Borbón-Navarra
Aunque se había escudado en la duración del viaje, en realidad estaba desagradando profundamente a la corte, al declinar repetidamente invitaciones a pesar de que estaba planeando el matrimonio de su hijo con Margarita, hija de Enrique II. Este enlace había sido propuesto por Enrique mismo ya en 1556, pero había quedado pospuesto hasta que las negociaciones se renovaron durante la guerra en el otoño de 1569 y de nuevo en enero de 1571. En noviembre fue vencida la vacilación de Juana, a pesar de la diferencia de fe entre Enrique y Margarita, aunque Juana esperaba que la princesa finalmente se convirtiera al protestantismo. En enero de 1572 la reina de Navarra consintió visitar la corte francesa, encontrándose al mes siguiente con Catalina. Las negociaciones para el matrimonio se prolongaron, pero en abril se decidió que la ceremonia se celebraría en París. El 11 de abril se firmó el contrato de matrimonio, si bien el papa no dio la dispensa requerida, aunque Carlos IX sinceramente defendió la unión que era tan necesaria para la paz del país. Juana se dio prisa para presentarse en París para hacer los preparativos finales para la boda, participando en la comunión en Vincennes con varios protestantes, pero seis días más tarde murió. El matrimonio del hijo de Juana, Enrique, con Margarita sería el preludio terrible de la Matanza de San Bartolomé.