Historia

JULIO III (1487-1555)

Julio III (Giovanni Maria Ciocchi Del Monte) nació en Roma el 10 de septiembre de 1487 y murió en esa misma ciudad el 23 de marzo de 1555. Fue papa entre 1550 Y 1555.

Julio III, medallón italiano conmemorativo
Julio III, medallón italiano conmemorativo
Nació en una distinguida familia romana, siendo sobrino del cardenal Antonio del Monte. Por el favor de Julio II sucedió a su tío como arzobispo de Siponto, siendo en 1536 hecho cardenal bajo Pablo III. Como legado papal en la apertura del concilio de Trento en 1545 se las arregló para torcer todos los planes del emperador. A pesar de la oposición de los cardenales con simpatías imperiales, fue elegido papa tras la muerte de Pablo III en 1550. A partir de ahí cambió totalmente su política hacia el emperador, invitándole a la reapertura del concilio tras su suspensión, alejándose de Enrique II de Francia, lo que ocasionó el posicionamiento de éste del lado de los Farnesio, queriendo constituirlos en propietarios de las disputadas posesiones en el sur de Italia, que hasta ese momento poseían de la Iglesia como testaferros. El papa se vio obligado a suspender el concilio cuando Mauricio de Sajonia, en 1552, se volvió contra el emperador de forma inesperada y casi le capturó en Innsbruck. El momento culminante del pontificado de Julio III fue la muerte de Eduardo VI de Inglaterra y el regreso de esa nación a la obediencia a Roma. Julio envió al cardenal Pole como legado plenipotenciario a la reina María Tudor, logrando que el parlamento reconociera la supremacía papal, aunque sujeto a la aceptación de la consumada transferencia de la propiedad eclesiástica al Estado o a manos privadas. Luego llevó a cabo la sangrienta realización de la Contrarreforma en Inglaterra. El pontificado de Julio III sucedió en un tiempo cuando la naciente Reforma en Italia fue perseguida con fuerza y saña. Procuró el libre ejercicio y avance de la Inquisición, aunque su naturaleza indolente no le permitiera intervenir tan enérgica y personalmente en este asunto como harían sus sucesores. Que su vida moral, antes y después de subir al trono papal, no soportó un estricto escrutinio está atestiguado por la declaración de muchos contemporáneos. El ostensible favorito Inocencio, que había sido un pillo en las calles de Parma, no fue el único receptor indigno sobre quien depositó dignidades y bienes eclesiásticos. Igualmente dotó a sus parientes, aunque el auge del nepotismo ya había pasado. Poco antes de morir envió al cardenal Morone a Alemania, con el propósito de dar un giro tal a la paz religiosa en la inminente dieta de Augsburgo que Alemania regresara al seno de la Iglesia católica, según el precedente de Inglaterra. El mismo propósito fue también promovido por el Collegium Germanicum en Roma, fundado por Ignacio de Loyola en 1552, donde la élite de la orden jesuita fue educada para combatir el protestantismo alemán.