Historia

KEIM, KARL THEODOR (1825-1878)

Karl Theodor Keim nació en Stuttgart el 17 de diciembre de 1825 y murió en Giessen el 17 de noviembre de 1878. Estudió teología desde 1843 a 1847 en Tubinga, dedicándose con especial celo a las lenguas orientales y siendo influenciado por F. C. Baur. Fue tutor en la familia del conde Sontheim, 1848-50; en 1850 continuó sus estudios en Bonn; dio clases en Tubinga, 1851-55; fue pastor en Esslingen, Württemberg, 1856-59. Desde 1860 a 1873 fue profesor de teología histórica en la universidad de Zurich y desde 1873 hasta poco antes de su muerte, cuando la mala salud le obligó a dimitir, mantuvo una posición correspondiente en Giessen. Los tres años de predicación y labor pastoral en Esslingen, de los que existe un testimonio en Freundesworte zur Gemeinde, una colección de sermones (Stuttgart, 1861), muestran que fue un elocuente y edificante predicador; pero esencialmente era un erudito. Su principal importancia para la teología evangélica yace en la esfera de la historia, especialmente en la investigación y establecimiento científico de los fundamentos históricos de la fe cristiana. Tras un primer examen teológico publicó un valioso ensayo, Verhältnis der Christen in den ersten drei Jahrhunderten bis Konstantin zum romischen Reiche (1848). La revolución de 1848 hizo que tuviera que dejar Tubinga y regresar a su ciudad natal, donde se ocupó primero con el estudio del cristianismo primitivo, pero enseguida se volvió hacia la historia de la Reforma, especialmente en Suabia. En este último campo publicó: Die Reformation der Keichsstadt Ulm (Stuttgart, 1851); Schwabische Reformationsgesehichte bis zum Augsburger Reichstag (Tubinga, 1855); Ambrosius Blarer (Stuttgart, 1860) y Reformationsblatter der Reichsstadt Esslingen (Esslingen, 1860). Sus investigaciones históricas muestran seriedad científica y gran libertad de prejuicios, junto a una profunda percepción del carácter de los reformadores como pensadores sobre las grandes cuestiones religiosas y políticas de su tiempo. En Zurich, Keim se dedicó exclusivamente al estudio del cristianismo primitivo. Su esfuerzo especial era explicar el desarrollo de la Iglesia desde su origen apostólico hasta la conquista de la vieja creencia y el poder militar del Imperio romano y dar una presentación científica del origen histórico de la fe en la historia de Jesús. El resultado para la primera de esas dos líneas está expuesto especialmente en: Die romischen Toleranzedikte fur das Christentum und ihr geschitlicher Wert and Bedenken gegen die Echtheit des hadrianischen Christenreskripts (en Theologische Jahrbücher, 1852, 1856); Der Uebertritt Konstantins des Grossen zum Christentum (Zurich, 1862); Celsus' Wahres Wort (ib. 1873); Aus dem Urchristentum. Geschichtliche Untersuchungen in zwangloser Folge (ib. 1878) y Rom und das Christentum (Berlín, 1881).

Respecto al origen de la fe escribió: Die menschliche Entwickeluny Jesu Christi (Zurich, 1861), Die geschiehtliche Wurde Jesu (ib. 1864); volvió a publicar los dos mencionados, con una añadidura, bajo el título Der geschiehtliche Christus (ib. 1865); después llegaron sus grandes obras, Die Geschichte Jesu von Nazara in ihrer Verkettung mit dem Gesammtleben seines Volkes frei untersucht und ausfuhrlich erklart (3 volúmenes, ib. 1867-72; traducción inglesa) y The History of Jesus of Nazareth, 6 volúmenes, Londres, 1873-82). Para dar a sus ideas una mayor difusión, Keim publicó Die Geschichte Jesu nach den Ergebnissen heutiger Wissenschaft für weitere Kreise übersichtlich erzahlt (1874, 1875). Aunque subrayó principalmente el lado humano de Cristo, no puede ser llamado "unitario". Aunque minimizó el elemento milagroso del cristianismo y a pesar de la concepción más concreta de las limitaciones humanas y desarrollo de su fundador, consideró a Jesús no sólo el más grande sobre la tierra, sino el Hijo "en quien el Padre se revela." Su crítica de las fuentes históricas comienza con Pablo, cuyas epístolas considera el fundamento firme para la historia evangélica y la prueba decisiva para juzgar los demás sucesos; en esta crítica procede totalmente según puntos de vista objetivos, sin trabas de ninguna teoría dogmática de inspiración. Rechazó el cuarto evangelio; entre los evangelios sinópticos dio preferencia a Mateo que, según él, se originó en el año 68 y se distingue por la sencillez primitiva y ausencia de nociones preconcebidas, mostrando sólo ligeras huellas de revisión. Lucas, según Keim, oscureció la sencilla presentación de Mateo por su posición paulina. Marcos escribió en favor de un universalismo abarcador, cambiando la descripción de Jesús en Mateo al omitir los discursos más importantes que chocan con su teoría. La obra de Keim es de rara solidez científica y profunda penetración y sostiene una posición en la literatura de la vida de Jesús que no puede ser menospreciada, ni siquiera por aquellos que no comparten su posición racionalista.