Historia

KEMPIS, TOMÁS DE (1379/80-1471)

Tomás de Kempis (Thomas à Kempis) nació en 1379 o 1380 en Kempen, cerca de Düsseldorf, y murió el 8 de agosto de 1471, en Agnietenberg, cerca de Zwolle, obispado de Utrecht.

Thomas à Kempis
Thomas à Kempis
Vida; escritos menores.
Su apellido paterno era Hemerken o Hämmerlein (pequeño martillo). En 1395 fue enviado a la escuela en Deventer, regida por los Hermanos de la Vida Común. Allí se convirtió en un habilidoso copista, pudiendo ganarse la vida por sí mismo. Más tarde fue admitido al convento agustino cerca de Zwolle, donde su hermano Juan había estado antes y había alcanzado el puesto de prior. Tomás recibió las órdenes sacerdotales en 1413 y fue nombrado subprior en 1429. La casa estuvo perturbada durante un tiempo, a consecuencia del rechazo del papa al elegido obispo de Utrecht, Rodolfo de Diepholt; por otro lado, la vida de Tomás fue tranquila, pasando su tiempo entre ejercicios devocionales, composición y copiando. Copió la Biblia no menos de cuatro veces, estando una de las copias preservadas en Darmstadt en cinco volúmenes. En sus enseñanzas fue ampliamente leído y sus obras abundan en citas bíblicas, especialmente del Nuevo Testamento. Su vida se caracterizó por las palabras al pie de un viejo cuadro, referidas primero a Francisco Tolensis: 'En todas la cosas busco quietud y no la encuentro salvo en el retiro y en los libros'. El 11 de noviembre de 1897 se erigió un monumento en su memoria, en presencia del arzobispo de Utrecht en la iglesia de San Miguel, en Zwolle.
Tomás de Kempis perteneció a la escuela mística que estaba esparcida por el Rin, desde Suiza a Estrasburgo y Colonia y por los Países Bajos. Fue seguidor de Geert Groote y Florentius Radewyns, fundadores de los Hermanos de la Vida Común. Sus escritos son todos de carácter devocional e incluyen tratados y meditaciones, cartas, sermones, una vida de San Lidewigis, una mujer cristiana que permaneció firme bajo gran presión de aflicciones, y biografías de Groote, Radewyns y nueve de sus compañeros. Similares obras en contenido a la Imitación de Cristo y penetradas por el mismo espíritu son sus prolongadas meditaciones sobre la vida y bendiciones del Salvador y otra sobre la encarnación. Ambas están saturadas de adoración a Cristo.

Mapa de los centros de los Hermanos de la Vida Común en los Países Bajos
Mapa de los centros de los Hermanos de la Vida Común en los Países Bajos
La Imitación de Cristo.
La obra que ha dado a Kempis fama universal en las iglesias occidentales ha sido De imitatione Christi. Es la perla de todos los escritos de la escuela mística germano-holandesa de los siglos XIV y XV, ocupando un puesto de primera línea junto a las Confesiones de Agustín o el Progreso del Peregrino de Bunyan, entre los manuales de devoción. Protestantes y católicos concuerdan en alabarla. Los jesuitas le dieron un lugar oficial entre sus 'ejercicios'. John Wesley y John Newton la colocaron entre las obras que les influyeron en sus conversiones. El general Gordon la llevaba con él al campo de batalla. Pocos libros han tenido tanta difusión. Originalmente escrita en latín, ya en 1447 se hizo una traducción francesa, de la que todavía quedan manuscritos. Las primeras copias impresas en francés aparecieron en Toulouse en 1488. La traducción alemana más antigua se hizo en 1434 por J. de Bellorivo y está preservada en Colonia. Las ediciones en alemán comenzaron en Augsburgo en 1486. La primera traducción inglesa (1502) fue de William Atkinson y Margarita, madre de Enrique VII, tradujo el cuarto libro. Aparecieron traducciones en italiano (Venecia, 1488, Milán, 1489), español (Sevilla, 1536), árabe (Roma, 1663), armenio (Roma, 1674), hebreo (Francfort, 1837) y otras lenguas. Corneille produjo una paráfrasis poética en francés en 1651.

Mapa del escolasticismo y misticismo medieval
La Imitación de Cristo deriva su título del encabezamiento del primer libro, De imitatione Christi et contemptu omnium vanitatum mundi. Consiste de cuatro libros y parece haber sido escrito en métrica y rima, un hecho anunciado primero por K. Hirsche en 1874. Los cuatro libros no están en todos los manuscritos, ni están arreglados invariablemente en el mismo orden. La obra es un manual de devoción con el propósito de ayudar al alma en su comunión con Dios y la obtención de santidad. Sus sentencias son declaraciones, no argumentos y están revestidas de la más alta nota de experiencia cristiana. Era para frailes y ermitaños. Detrás de todas sus reflexiones transita el consejo de la auto-renuncia. La vida de Cristo se presenta como el estudio más elevado posible para el mortal. Sus enseñanzas exceden a todas las enseñanzas de los santos. El libro aconseja leer las Escrituras, insta sobre el uso de la adversidad, recomienda la sumisión a la autoridad, avisa contra la tentación y cómo resistirla, reflexiona sobre la muerte y el juicio, medita sobre la oblación de Cristo y amonesta a huir de las vanidades del mundo. Cristo es más que toda la sabiduría de las escuelas, elevando más la mente para percibir la verdad eterna en un momento que lo que un estudiante puede aprender en la escuela en diez años. Son consejos excelentes, puestos en clave menor y especialmente apropiados para almas cargadas con cuidados y tristezas, morando en tinieblas. Presentan solo un lado de la vida cristiana y para abarcarla toda deben ser complementados por consejos de integridad, valor y constancia en la batalla de la existencia diaria, a la que la vasta masa de la humanidad, que no pueden ser monjes, está llamada. Se ha acusado a la Imitación de promover una piedad de tipo monacal y egoísta. Pero hay que recordar que fue escrita por un monje para el convento; subraya las cualidades pasivas y no tañe con firmeza la cuerda del servicio activo en el mundo. Lo que la hace aceptable a todos los cristianos es el énfasis supremo puesto sobre Cristo y la posibilidad de inmediata comunión con él y Dios. Las referencias a errores medievales o supersticiones quedan reducidas a varios pasajes, como el mérito de las buenas obras y la transubstanciación (iv. 2), el purgatorio (iv. 9) y la veneración de los santos (i. 13, ii. 9, iii (i, 59). Sin embargo, en otras obras, Kempis exalta a María como reina del cielo, eficaz mediadora de los pecadores, a la que hay que acudir para encontrar refugio como madre. Debe ser invocada. También hace oraciones a María (comp. Da tabernaculis y Hortus rosarum, edición de Pohl, ut inf., i. también iii. 357, vi. 21 9, 235 y sig.).

De su Imitación de Cristo es el siguiente pasaje:

'Nada hay más dulce que el amor, nada más fuerte, nada más elevado, nada más amplio, nada más profundo, nada que satisfaga más, nada mejor en el cielo o la tierra, porque el amor nace de Dios. El amor da todas las cosas por todas las cosas y posee todas las cosas en todas las cosas. El amor nunca siente una carga y no toma en cuenta el trabajo que tiene que hacer. Nunca se queja de lo imposible pero se considera tan poderoso que es capaz de realizar todas las cosas. El amor despierta y mientras duerme, no está dormido. El amor es fatigado pero nunca se cansa y cuando se le espanta no sufre inquietud. El amor es dulce, puro, santo, alegre, fuerte, paciente, verdadero, prudente, siempre estable y nunca piensa en sí. Si es que un hombre piensa en sí, cae y se aparta del amor. El amor es discreto, humilde, y justo; no es muelle, ni liviano ni propenso a las cosas vanas; es sobrio, casto, asentado y respetuoso. ¡Ese que no está preparado para sufrir todas las cosas y proceder de acuerdo con el que ama no es digno de ser llamado un amador!'