Historia
KLOPSTOCK, FRIEDRICH GOTTLIEB (1724-1803)
- Primeros años de estudios
- Estudios en Leipzig. Primera obra poética
- Vida y obra después de 1748
- Su influencia e importancia

Kean Collection/Hulton Archive/Getty Images
Era descendiente de una familia que por tres generaciones había obtenido una gran medida de distinción en el derecho y el gobierno. Cuando Klopstock tenía nueve años su padre se trasladó a Friedeburg en el condado de Mansfeld, donde el muchacho demostró incluso entonces ese profundo amor por la naturaleza que hallaría expresión en su poesía. A la edad de trece años regresó a su ciudad natal y comenzó sus estudios en el instituto, aunque con poco entusiasmo y éxito. Una escolarización libre le permitió entrar, en 1739 en la Schulpforte, la antigua Schola Portensis fundada por el elector Mauricio de Sajonia para la educación de la juventud protestante. Éste era el tiempo de la gran lucha entre los clásicos y los románticos, entre Gottsched y Bodmer, y el joven Klopstock cayó fácilmente en la ola de las ideas "revolucionarias" de la escuela suiza. En 1737 Gottsched comenzó la batalla por su ataque al Paradise Lost de Milton y Bodmer replicó en su célebre Vom Wunderbaren in der Poesie (1740), que Klopstock tomó como su guía en el estudio de la épica, teniendo al mismo tiempo a Homero y Virgilio como sus modelos. Durante un tiempo estuvo poseído por el deseo de celebrar en forma épica los hechos de Enrique el Pajarero, libertador de Alemania de los húngaros, pero tras muchas noches en vela se convenció de que el Mesías era el tema más digno para la pluma de un escritor épico y el joven poeta comenzó entonces la obra de su vida que le llevaría 25 años terminar. Se graduó de la Schulpforte en 1745, pronunciando una alocución que supuso, con la obra de Bodmer ya mencionada, la inauguración de una nueva era en la historia de la literatura alemana. Abandonando las normas de los versos literarios sin espíritu de los clásicos modernos, Klopstock apeló a una épica nacional en el espíritu de las grandes épicas del mundo antiguo. Demandó una literatura alemana épica, sin saber que tal tesoro de tradición nacional ya existía. En un tiempo cuando Virgilio era generalmente puesto por encima de Homero, porque el primero era "refinado" y el otro "rudo", el joven Klopstock se atrevió a invertir el orden y a proclamar al cantor griego como el príncipe de los poetas.
Estudios en Leipzig. Primera obra poética.
En el otoño de 1745 Klopstock comenzó a estudiar teología en Jena, pero se disgustó rápidamente por la rudeza de la vida estudiantil y en la primavera siguiente se trasladó a Leipzig. Sin embargo, antes de su partida había escrito el primero de los tres cantos del Messias en prosa. En Leipzig entró en contacto con Gartner, Andreas Cramer, A. Schlegel, Rabener, Zacharia, Giseke y Ebert, quienes, con otros, formaron un círculo poético cuyas producciones fueron publicadas en el Bremer Beiträge, editado por Gärtner. Aquí, en una atmósfera de cultura y afecto personal, Klopstock comenzó la composición de obras según el modelo de Horacio. En el año 1747 se fecha Lehrling der Griechen, Wingolf Die Künftig Geliebte y al año siguiente Selmar und Selma, An Ebert, An Giaeke, Petrarca und Laura y otras. En 1746 había seleccionado el hexámetro como la forma más apropiada para su épica y tras trabajar durante casi dos años en la conversión de su material de prosa a verso, publicó los primeros tres cantos del Messias en Bremer Beiträge en 1748. El efecto producido en la mente popular fue enorme; en la literatura nacional supuso una nueva línea de desarrollo. Por encima de los versos tintineantes y huecos de su tiempo, la introducción del Messias se alzaba incomparable, con su ferviente religiosidad y fuego poético, moldeado en nobles formas homéricas. Como Kleist dijo, un estilo tan rico y elevado parecía imposible en Alemania. Naturalezas menos entusiastas se mantuvieron distantes por la exaltada piedad que ahora hallaba su expresión plenamente. A pesar de lo mucho que era personal en el Messias, bastante de lo cual era histórica y críticamente inseguro, nadie podía negar a su autor el don de la inspiración poética cristiana y la capacidad de conmover el alma.
Vida y obra después de 1748.
En 1748 Klopstock dejó Leipzig y desempeñó el puesto de tutor en la casa de un pariente en Langensalza, donde sus deberes le dieron amplia ocasión para la realización de su obra poética. Al mismo tiempo trabajó en los cantos cuarto y quinto del Messias, que se suponía disfrutaría de una vasta popularidad, aunque las críticas hostiles no faltaron; el clero ortodoxo atacó sus "atrevidas ficciones", mientras que los seguidores de Gottsched encontraron defectos en la técnica del poema y el excesivo sentimentalismo que lo caracteriza en parte. En la primavera de 1750 Klopstock regresó a Quidlenburg, pero pronto se marchó a Suiza donde su Messias había alcanzado su mayor triunfo. Permaneció en Zurich hasta la primavera de 1751, cuando fue a Copenhague a invitación de Federico V, cuyo ministro, Bernstorff, era uno de sus más ardientes admiradores. Al recibir una generosa pensión pudo dedicarse a la terminación de su gran poema. En 1754 se casó con Margareta Moller, a quien, tres años antes, había conocido en Hamburgo y había cantado bajo el nombre de Cidli y con quien vivió felizmente hasta su muerte en 1758. De este período datan muchas odas y las obras Der Tod Adams (1757), Salomo (1764) y Die Hermannsschlacht (1769), revelando esta última su total falta de sentido dramático y contribuyendo todas, por su sentimentalismo sin límites, al deterioro de las normas dramáticas en Alemania. Federico V murió en 1766, cayendo el conde Bernstorff pronto del poder y retirándose en 1770 a Hamburgo, adonde fue seguido por Klopstock, quien pasó el resto de su vida en esa ciudad con la excepción de los años 1774 y 1775, cuando el margrave Carlos Federico de Baden le citó a Carlsruhe. Allí, a pesar de los honores que le fueron conferidos, el poeta encontró condiciones que no eran de su gusto. A su regreso a Hamburgo conoció a Goethe, aunque su amistad acabó pronto. En 1774 apareció Die Gelchrtenrepublik, que contiene la opinión de Klopstock sobre cuestiones literarias, condiciones y personalidades de los tiempos así como sus investigaciones sobre la historia de la lengua alemana. Esta obra quedó por debajo de las expectativas, como Goethe afirma en el duodécimo libro de su Dichtung und Wahrheit. En 1799 apareció Fragmente über Sprache und Dichtkunst y al año siguiente la edición definitiva del Messias. Los últimos años los pasó Klopstock en una pausada actividad, dedicado a la composición de odas y a la preparación de una edición de sus obras. El estallido de la Revolución Francesa despertó su entusiasmo, siendo honrado con la ciudadanía de la República francesa, pero los excesos de los revolucionarios los contempló con horror e ira. En 1791 se casó con Frau von Winthem (de apellido de soltera Dimpfri), una sobrina de su primera esposa. No tuvieron hijos. Entre sus últimas producciones hay varios epigramas dirigidos contra la filosofía de Kant.

Fue Klopstock quien, para citar a Palten, dio nueva vida a la lengua alemana y la libertó de la servidumbre francesa. La poesía se convirtió en la expresión más bella y noble del alma del artista, hallando plena satisfacción en la formulación sincera de los problemas que la acuciaban. Esta ha sido la principal característica de la poesía alemana desde el tiempo de Klopstock y sólo han alcanzado y retenido la primacía los que han permanecido fieles a ella. La naturaleza alegre y entusiasta de Klopstock halló su más agradecida expresión en la música sagrada y nacional. Donde quiera que se adentra fuera de esas esferas, cae de su propio nivel. Si el gran periodo de la literatura alemana que le siguió se puede caracterizar por estar marcado por una asimilación fructífera de los elementos poéticos nacionales con elementos extranjeros de los tiempos antiguos y modernos, Klopstock debe ser contemplado como el que inauguró esa nueva era. La única cualidad que poseyó sobre sus contemporáneos fue el elemento de patriotismo alemán que evidenció en su vida y pensamiento. Es alemán en el deleite que toma en los relatos de hechos históricos y la naturaleza, el hogar y el amor; es alemán sobre todo en ese apasionado deseo por la salvación, que es la gran herencia del pueblo alemán. Su admiración de lo heroico se plasma en odas como Kaiser Heirich, Mein Vaterland, Hermann und Thusnelda, Heinrich der Vogler, Die beiden Musen, Die Konigin Luise. Su amor por la naturzaleza habla en Bardale, Zurichersee, Friedensburg, Rheinwein, Das Rosenband y Die tote Clarissa. Una poderosa corriente de fe palpita en obras tales como An Gott, Dem Erloser, Der Erbarmer y Das prosse Hallelujah, así como en su magnífico himno sobre la Resurrección. Esta confianza en el Salvador se revela en la certera esperanza de la resurrección y la vida eterna, siendo Klopstock el poeta de la vida futura primordialmente. Cuando Gervinus en su biografía caracteriza el Messias como "una encadenada sucesión de monstruosos errores" pasó por alto este gran hecho. Al mismo tiempo no reconoció la debilidad esencial del poema, que consiste en que un individuo intente crear una épica donde no se dan las condiciones necesarias y las presuntas suposiciones. Una épica nacional sólo puede surgir sobre fundamentos de una vida nacional común y el poeta en este caso se convierte sólo en portavoz, como es el caso con Heliand. Una "invención poética", tal como a la que Klopstock recurre en su creación de una mitología cristiana, es fatal para el relato épico desde el mismo principio, ya que el verdadero poeta épico encuentra su actividad no en la creación sino en la narración de hechos tradicionales; en lo que respecta a la dicción su lenguaje debe ser el del pueblo. Juzgado por estas normas el Messias, como épica, es un fracaso, pero por otro lado no se puede negar el mérito de haber diseminado por todo el mundo europeo este gozoso mensaje de salvación, libre de todo dogmatismo y de restricción de credos. El intento más infructífero de Klopstock fue su reedición de los antiguos himnos de la Iglesia que, en su profunda falta de simpatía por un mundo objetivo y una conciencia de nacionalidad, demostraron ser un material desagradecido para su talento. Por otro lado sobresalió en su conocimiento de la antigüedad clásica y especialmente en la poesía de los griegos.
Sus obras aparecieron primero en Leipzig, 7 volúmenes, 1798-1810, pero no en forma completa hasta 1844-45, 11 volúmenes. Su correspondencia apareció en tres volúmenes en Stuttgart, 1839-40. Del Messias, en el que descansa su fama, apareció una traducción inglesa en 4 volúmenes, en Hamburgo, 1821-22.