Historia
KOHLER, CHRISTIAN y HIERONYMUS
Christian y Hieronymus Kohler fueron dos suizos fanáticos impostores, fundadores de la secta de los brugglers. Christian nació en 1710 y Hieronymus en 1714 en Brügglen, cerca de Ruggisberg, Suiza, en una región dominada por la influencia de sectarios, profetisas y místicos. De su padre los dos hermanos heredaron una afición por la hidromancia y pronto descubrieron cómo sacar provecho de su conocimiento, revelando al mismo tiempo un cierto grado de talento innato y una agudeza y ambición que se convirtió en factor importante para obtener seguidores. No habían recibido educación regular, siendo uno jornalero y el otro carretero, habiéndose casado a temprana edad y siendo notorios por sus infracciones morales. En 1745 surgió un notorio movimiento, trazable hasta la influencia del separatismo pietista, en Brugglen y sus inmediaciones, cuando los hijos comenzaron a orar y predicar a sus mayores. Entre esos hijos inspirados estaba la prole de los hermanos Kohler y de ellos el fanático espíritu pasó a sus padres, que ahora experimentaron visiones y sueños y relataron a sus vecinos las maravillosas revelaciones que les eran concedidas durante sus períodos de éxtasis. Se ha supuesto que al comienzo los dos hombres eran víctimas del autoengaño, pero no es imposible que sus visiones estáticas fueran deliberadas artimañas. Hicieron uso de la literatura apocalíptica del tiempo para todas sus revelaciones con respecto al milenio y el Anticristo, a la vez que compartían con todos los separatistas un incorregible odio hacia la Iglesia. Su única innovación fue su audaz personificación de la Trinidad, una afirmación en la que estaban ayudados por una mujer de mala reputación llamada Elizabeth Kissling. Christian Kohler se proclamó a sí mismo el templo del Padre, Hieronymus del Hijo y la mujer del Espíritu Santo. El éxito de su impostura se volvió evidentemente contra sus cabezas, pues no intentaron preservar ninguna consistencia del engaño, sino que se anunciaron en varias ocasiones como los dos testigos del Apocalipsis, como siervos de Cristo y sus representantes y como sucesores ante el trono de Dios. La mujer no sólo era la encarnación del Espíritu Santo, sino también la mujer de Apocalipsis que da a luz al Salvador. Al mismo tiempo, continuaron practicando la adivinación y respondiendo a preguntas sobre la condición de los muertos, siendo capaces de hablar con autoridad ya que Christian Kohler estaba en constante comunicación con el cielo. En caso de que declararan que el alma fallecida estaba en el infierno, profesaban ser capaces de absolverla y de esta manera realizaron un activo comercio de indulgencias. En 1750, tras haber realizado sus prácticas durante más de cinco años, fueron arrestados y expulsados del cantón durante seis años. Sin embargo, regresaron frecuentemente en secreto y renovaron sus profecías hasta que se puso precio a sus cabezas. Hieronymus fue capturado el 8 de octubre de 1752 y ejecutado el 16 de enero de 1753; Elizabeth Kissling fue encarcelada y Christian, tras ser arrestado, declaró estar dispuesto a abandonar sus creencias, desconociéndose su destino posterior. La mayoría de los brügglers eran bastante ignorantes del carácter vicioso de sus profetas y abjuraron de sus herejías, pero algunos permanecieron fieles al "Mesías asesinado" y esperaron su rápido regreso. La secta desapareció, aunque unos 50 años después los antonianos renovaron muchas de sus doctrinas y prácticas.