Historia

LA CHAISE, FRANÇOIS D'AIX DE (1624-1709)

François d'Aix de La Chaise, jesuita famoso por haber sido confesor de Luis XIV durante 34 años, nació de una noble familia en el castillo de Aix en Forez el 25 de agosto de 1624 y murió en París el 20 de enero de 1709.

François d'Aix de La Chaise
François d'Aix de La Chaise
Ingresó en la Compañía de Jesús a los 25 años, enseñó un curso de filosofía escolástica, distinguiéndose en el cuidado de desembarazarla de cuestiones más caprichosas que de provecho, presagiando los cambios que en la antigua física iban pronto a realizarse. Pasó luego a ser rector del mismo colegio de Lyón en que había enseñado y después de otro que en la misma ciudad poseían los jesuitas, promoviendo en ella con esta ocasión el cultivo de las ciencias con la fundación de una gran biblioteca y de una especie de observatorio. En 1675 fue llamado a suceder a Ferrier, confesor de Luis XIV, y desde aquel momento no pudo apartarse de la corte. Dicho cargo llevaba aparejado crédito y autoridad, además de la repartición de beneficios, por lo que no resulta extraño que al estar tan largo tiempo en el mismo, le valiera a La Chaise juicios encontrados. Aparte de las intrigas ordinarias de una corte, hubo de hallarse envuelto en todas las graves cuestiones morales que suponían las relaciones del rey con mademe Montespan y con madame Maintenon; en las doctrinales entre los jansenistas, los jesuitas y la curia; en el aliquid humanum que distanciaba las grandes personalidades de Bossuet y Fénelon; en las enojosas diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia galicana, que llegaron hasta la famosa declaración del clero y, en particular, de Bossuet, sobre las libertades de la Iglesia galicana; en la revocación del Edicto de Nantes y en las cuestiones sobre el quietismo. El apego del rey a su confesor fue extraordinario, pues exigió de él que no se apartase de su lado hasta que la muerte se lo arrebató consumido por la vejez. El nombre del jesuita, conservado en París, recuerda esta benevolencia con que le honraba Luis XIV. Le había hecho construir una casa de campo que se llamó Mont-Louis, que fue, en vida del confesor, lugar de reunión de cortesanos, siendo actualmente un cementerio que lleva el nombre de Père La Chaise. Se cree generalmente que su acción, sin haber sido extraordinaria en el ánimo del rey, fue benéfica, por las buenas dotes de bondad que propios y extraños reconocieron en él, inclinado a toda prudente benignidad, y siendo su acción más eficaz en los casos que más inmediatamente tocaban a su ministerio, como en el evitar escándalos en la corte, mayormente en la cuestión del último matrimonio del rey. Sin embargo, madame de Maintenon fue muy severa, diciendo del confesor que "era un buen hombre que no gozaba de ningún crédito." Escribió: Peripateticae quadruplicia philosophiae placita, etc. (Lyón, 1661); Humanae sapientiae Propositiones propugnatae (1662); Correspondance entre le P. Lachaise... et Jacob Spon, cartas a Fénelon y a varios personajes, Mémoires sur l'histoire écclesiastique; Recueil sur les querelles théologiques du jansenisme, etc.