Historia

LAMBERT, FRANÇOIS (1486-1530)

François Lambert nació en Aviñón en 1486 y murió en Frankenberg, Prusia, el 18 de abril de 1530. A la edad de quince años entró en el claustro de los franciscanos observantes en Aviñón. Su llamamiento como 'predicador apostólico' le dio ocasión de familiarizarse con las Escrituras, dejando gran huella como predicador del arrepentimiento y el juicio. Bajo la influencia de los escritos de Lutero, que conoció poco después de 1520, dejó el claustro en la primavera de 1522 y se fue a Ginebra y Lausana, donde pronto se hizo sospechoso de opiniones heréticas. En Zurich, en julio de ese año, se aventuró a defender la intercesión de los santos contra Zwinglio, pero finalmente se reconoció derrotado. Bajo el nombre de Johannes Serranus se fue a Alemania para estudiar la reforma luterana en su fuente. Tras conseguir, por Georg Spalatin, credenciales para Lutero y el elector, fue a Wittenberg en enero de 1523. Su estancia allí duró hasta febrero de 1524. Por consejo de Lutero dio clases sobre Oseas, Lucas, Ezequiel y Cantares; hizo traducciones de tratados de la Reforma al francés e italiano y preparó un tratado sobre su salida del monasterio y un comentario sobre la regla minorita. Fue uno de los primeros monjes que resolvió contraer matrimonio. En marzo de 1524 fue a Metz, adonde fue llamado por amigos secretos de la Reforma, pero no le fue permitido más que una vez hablar en público. En Estrasburgo, adonde había vuelto en abril de 1524, halló amigos pero no logró obtener un puesto. A pesar de su extensa actividad literaria su estatus externo continuó siendo de perfil bajo. Pero en 1526 se le abrió la oportunidad para trabajar y la perspectiva de unos ingresos regulares. Recomendado por Jacob Sturm de Estrasburgo al landgrave Felipe de Hesse, tomó una parte preponderante en el sínodo de Hornberg. En 1527 era profesor en la universidad de Marburgo, donde en compañía de Adam Krafft y Erhard Schnepf sirvió como uno de los principales profesores teológicos de la universidad. Su adhesión a la teoría de Zwinglio sobre la Cena le hizo sospechoso en Alemania y su adaptabilidad francesa, pragmatismo y elocuencia fácil provocaron oposición, aunque como profesor halló gran aceptación. Su asignatura favorita fue la exposición del Antiguo y el Nuevo Testamento, aunque su meta no era la exégesis, sino la interpretación y aplicación práctica.