Historia

LEÓN I, FLAVIO (c. 411-474)

León I, emperador bizantino, llamado el Tracio y por los griegos el Grande, nació en la región de Besos, Tracia, hacia el año 411 y murió en 474. Era tribuno militar, cuando a la muerte de Marciano, último descendiente de Teodosio el Grande, el poderoso patricio Aspar, de quien había sido intendente, no pudiendo aspirar al trono por su condición de alano, le hizo proclamar emperador, creyendo hacer de él un instrumento suyo (457). Coronado por el patriarca Anatolio, uno de los pimeros actos de su gobierno fue, a pesar de las protestas del clero y del pueblo de Bizancio, elevar a la categoría de césar a uno de los hijos de su bienhechor. Ortodoxo severo, persiguió a los eutiquianos, y para sacudir el yugo de Aspar, introdujo en el ejército un nuevo elemento reclutado en las regiones asiáticas de Isauria, que contrarrestó la influencia de los mercenarios bárbaros, y aprovechando los tumultos religiosos de Egipto, destituyó al obispo arriano de Alejandría, nombrando en su lugar a un ortodoxo. Casó a su hija Ariadna con el enérgico Zenón, isauro de origen, y dio el mando del ejército a Basilisco, hermano de su mujer Verina. Influyó para que Antemio fuese proclamado emperador de occidente (467), y de acuerdo con él, envió una expedición desgraciada contra Genserico, jefe de los vándalos que habían invadido varios territorios del imperio. Acusado Aspar de haber favorecido al jefe bárbaro por odio a la ortodoxia de León, fue, por orden de éste, asesinado en Calcedonia con sus hijos (471). Los últimos años de su reinado, a pesar de la benignidad de su administración y de su solicitud en reparar los desastres causados por las guerras, fueron desgraciados. Los arrianos se sublevaron, grandes inundaciones e incendios asolaron el país y los bárbaros lo invadieron nuevamente llegando hasta Tesalia.