Historia
LEONCIO DE BIZANCIO (c. 485 - c. 543)
Sea quien fuere, lo cierto es que Leoncio no sólo fue un consumado teólogo sino también un hombre influyente. La proposición de que uno de la Trinidad sufrió en la carne, en cuya ortodoxia insistió Justiniano, fue evidentemente defendida por él; el edicto de los Tres Capítulos condenó a Teodoro (y Diodoro), quienes habían trabajado para confutarlo; la política de Justiniano siguió la senda de la ortodoxia de Cirilo y Calcedonia, que Leoncio representaba; la ortodoxia posterior tomó muchas ideas de Leoncio, siendo su aristotelismo antepasado del escolasticismo. Sin embargo, por extraño que parezca, la tradición no dice nada sobre su vida. Lo máximo que se puede hacer es identificarlo con uno de los cuatro portadores del mismo nombre, durante el reinado de Justiniano. (1) El Leoncio, pariente del influyente comes Vitaliano, que vino a Constantinopla en 519 con los monjes scéticos dirigidos por Juan Majencio y que resistió las tendencias nestorianas de los legados romanos en Constantinopla, yendo a Roma para obtener una confirmación de la proposición citada y una condenación de Fausto de Riez, desapareciendo en 520. (2) El Leoncio que en 531 (o 533), junto con Hipatio de Éfeso y un tal Eusebio, apareció como practicante ortodoxo en la conferencia con los Severos, organizada por Justiniano. (3) El Leoncio que en 536 estuvo entre los monjes de Jerusalén ante el concilio celebrado en Constantinopla, junto con Domiciano, más tarde obispo de Ancira, y Teodoro Ascidas, para obtener la condenación de Antimo, por tendencias monofisitas. (4) El Leoncio origenista, 'bizantino de raza', al que Cirilo Scitopolitano menciona en su Vita Sabas, que fue recibido en la 'nueva laura' entre 519 y 521, yendo con Sabas a Constantinopla en 531, donde fue condenado por origenismo, regresando a los dominios monásticos de Sabas y siendo dirigente de los oponentes de Teodoro de Mopsuestia y sus admiradores, que fue de nuevo a Constantinopla en 541 para promover su causa y murió poco después. Los tres últimos están fácilmente relacionados y armonizan con las posiciones teológicas del escritor Leoncio. Solo la cuarta ofrece dificultades positivas, aunque el hecho de que las actuales obras de Leoncio no lo retraten como 'un origenista', en el sentido de la Vita Sabas, no es una objeción insuperable y el silencio de la tradición sobre la carrera de Leoncio se explica más fácilmente porque en algún grado quedó comprometido. Si esas identificaciones se aceptan, el único periodo de su vida que queda en la oscuridad es el anterior al año 519, recibiendo el 'monje bizantino' de la Doctrina su confirmación del 'bizantino en raza' de la Vita Sabas.