Gotthold Ephraim Lessing nació en Kamenz, Alemania, el 22 de enero de 1729 y murió en Brunswick el 15 de febrero de 1781.
Gotthold Lessing, por Anna Rosina Lisiewska
Su padre era un respetado pastor luterano y sus antepasados lo habían sido durante varias generaciones. Asistió a la Fürstenschule, San Afra, en Meissen, y estando allí comenzó su comedia Der junge Gelehrte. En 1746 comenzó a estudiar teología en la universidad de Leipzig, aunque su interés se decantaba más por la literatura y el drama. Más tarde acometió los estudios de medicina y filología, pero de nuevo se zambulló en la literatura y el teatro. En enero de 1748 el Actress Neuber produjo la comedia anteriormente mencionada. Entre 1748 y 1751 estuvo en Berlín, nominalmente como estudiante de medicina, pero ganándose la vida escribiendo. Hizo traducciones, editó un suplemento de Vossische Zeitung, y comenzó sus obras críticas y literarias. Tradujo la defensa de Voltaire en el pleito con Abraham Hirsch y se escribió con el francés, pero más tarde perdió su respeto por él. A petición de su padre retomó sus estudios en Wittenberg durante unos meses, recibiendo en 1752 su licenciatura. Rettungen lo escribió durante esos meses. Regresó a Berlín en octubre de 1752 y continuó trabajando en Vossische Zeitung, publicando sus escritos en seis volúmenes entre 1753 y 1755. Miss Sara Sampson fue la primera tragedia alemana de la vida cotidiana. Se ganó el reconocimiento de prestigiosos eruditos y la amistad de hombres tales como Nicolai, Mendelssohn y Michaelis. Tomó parte en escribir Briefe die neueste Litteratur betreffend. En 1760 aceptó una posición como secretario del General Tauentzien, en Breslau, lo que le dio un sentimiento de seguridad al ganarse la vida, a la vez que continuaba con sus objetivos literarios. Trabajó en Laokoon, y Minna von Barnhelm y estudió a Spinoza y a los Padres de la Iglesia, aunque dimitió de su puesto en 1765. En 1767 fue a Hamburgo, siendo dramaturgo del nuevo teatro fundado por Johann Friedrich Loewe. El teatro no duró mucho. Un negocio de publicación en el que Lessing se involucró también fue un fracaso. En Hamburgo hizo amistad con Klopstock, Hagedorn, Claudius y muchos otros personajes importantes. El príncipe coronado de Brunswick a recomendación de Ebert le ofreció una posición como bibliotecario en Wolfenbüttel, puesto que asumió en abril de 1770, pero la vida allí pronto perdió atractivo para él. En 1777 comenzó una serie de polémicas teológicas, que continuaron hasta el fin de su vida. Se vio arrastrado a la lucha por la publicación de un manuscrito de Berengario de Tours sobre la controversia de la eucaristía. Su relación con la biblioteca le dio oportunidad de realizar varias investigaciones, resultado de las cuales fue Beiträge zur Geschichte und Litteratur. Nathan der Weise, que en cierta medida era el resultado de sus controversias teológicas, lo acabó en 1779. Ernst und Falk apareció en 1778-80 y Erziehung des Menschengeschlechtes en 1780. Al año 1778 pertecene una obra publicada por su hermano tras su muerte: Neue Hypothese über die Evangelisten als bloss menschliche Geschichtsschreiber betrachtet, en la que asume la existencia de un original arameo de Mateo, que Mateo mismo siguió y condensó, suplementándolo Marcos y Lucas con material fresco.
Lessing se sitúa junto a Goethe y Schiller como uno de los escritores clásicos alemanes que es leído por gente culta y por estudiantes de literatura. Este hecho se debe en gran medida a la perfección de la forma de sus obras maestras y también a su veracidad y virilidad. Su influencia sobre la literatura alemana ha sido muy considerable. Se han expresado varias opiniones sobre la actitud de Lessing hacia el cristianismo. Los que distinguen entre la religión de Cristo y la religión cristiana, sosteniendo sólo la primera, veneran a Lessing como el inaugurador de una nueva era en teología. Pero si se mantiene que lo esencial del cristianismo es la persona de Jesús, considerándolo Hijo de Dios y no mero maestro, la posición de Lessing a duras penas puede ser calificada de cristiana. A pesar de todo, no se puede negar que sus ideas éticas, e incluso sus conceptos religiosos, estuvieron enraizados en terreno cristiano. Sus opiniones religiosas no cambiaron radicalmente, como algunos han sugerido, al final de su vida. Tampoco fue un seguidor de Spinoza, sino más bien de Leibniz. Creyó en un Dios consciente que gobierna el mundo. En las religiones reveladas vio etapas preparatorias para las verdades de la religión natural. Esperaba una tercera etapa en la historia religiosa, tras el judaísmo y cristianismo, en la que un nuevo y eterno evangelio sería promulgado, un periodo en el que cada hombre hiciera lo justo por la justicia misma.