Historia
LIETBERTO († 1076)
Lietberto, llamado también Liberto, Liberato y Lieberto, nació en Alost, Bélgica, y murió el 22 de junio de 1076. Pertenecía a la familia Braeckel y fue obispo de Cambrai y Arras desde el 31 de marzo de 1051 hasta el 23 de junio de 1076. Se educó al lado de su tío Gerardo de Florines, obispo de Cambrai y hermano de Adelaida, madre de Lietberto. Aprovechó éste tanto al lado de su tío que, renunciando a las dignidades de su familia, abrazó el estado eclesiástico, y en 1046 estaba ayudando a su tío en la administración de su casa y diócesis con el título de preboste, cargo difícil en aquellos tiempos en que los señores feudales abusando de su poderío tiranizaban a los pecheros y dificultaban la administración de la Iglesia, como sucedía entonces en aquella extensa diócesis. Con su firmeza de carácter, pero modesto y prudente, logró mucho en favor de sus encomendados, los cuales le cobraron tal amor, que a la muerte de Gerardo (1051), a pesar de su resistencia, tuvo que acceder a la nueva presión que clero y pueblo ejercieran para que aceptara la mitra de su tío, cargo en el que siguió destacando en virtud y prudencia. Durante su ausencia por ir a Colonia para visitar al emperador Enrique III, Juan, señor de Arras, se apoderó del palacio episcopal, tomándolo para vivienda propia, del cual fue desalojado pronto por el conde de Flandes, Balduino V, entrando en posesión de nuevo de dicho palacio Lietberto, con gran regocijo de todos sus diocesanos. Arregladas y puestas en orden todas las cosas y asegurada la paz, en 1054 se encaminó a Tierra Santa para visitar los sagrados lugares, mas después de muchas peripecias y contratiempos y de haber llegado hasta Chipre, le fue preciso volver a Cambrai sin haber logrado su deseo. A la vuelta de este viaje, al pasar por Ivoye, en Luxemburgo, visitó al papa Nicolás II y al emperador, que se hallaban en dicha localidad. El tiempo que le quedaba de vida lo consagró al bien de sus encomendados, edificando templos y dando ejemplo, muy en particular hacia los pobres y necesitados, repartiendo entre ellos cuantiosas limosnas. Tuvo que soportar más de una vez violencias e injurias de los señores feudales, a los que resistió con constancia, logrando contra ellos censuras eclesiásticas. Su cuerpo fue levantado de la tierra, lo que en aquellos tiempos equivalía a la canonización, el 28 de septiembre de 1211 por el arzobispo de Reims.