Historia

LIPSIUS, JUSTUS (1547-1606)

Justus Lipsius o Joest Lips, gran erudito del siglo XVI, nació en Averyasche, entre Bruselas y Lovaina, en octubre de 1547 y murió en Lovaina en marzo de 1606.

Justus Lipsius
Justus Lipsius
Su espíritu, reflejo de su tiempo, sufrió las turbaciones de la revolución religiosa que sacudió a Europa. A los seis años, comenzó el estudio del latín y a los doce fue a Colonia, capaz ya de componer versos y discursos en latín. En esta ciudad estudió con los jesuitas, que le afianzaron en su extraordinaria afición a la literatura clásica latina y griega. Aunque en esta última se ha sostenido que no pasó de ser un mero aficionado, no se le puede negar su gran penetración. Pasó a Lovaina a los 16 años para continuar dedicándose a la filosofía y luego a la jurisprudencia. A los 19 daba a luz su primera publicación que tituló Variae Lectiones, dedicándola al cardenal Granvela. Este alto personaje se constituyó en protector del joven latinista, llevándole consigo a Roma, lo que permitió a Lipsius visitar y estudiar las bibliotecas y monumentos de Italia. Vuelto a Lovaina, inquieto con las nuevas ideas religiosas, se dio a viajar, y después de haber visitado Viena, fue a dar lecciones de historia en la universidad de Jena, donde hizo abierta profesión de luteranismo. En 1576 se hallaba de nuevo en Lovaina, donde se licenció en derecho, y explicó las Leges regiae et decemvirales. En este mismo tiempo publicó su edición de las obras de Tácito, su autor predilecto durante toda su vda, edición todavía reputada como la primera. Invitado por los Estados Generales de los Países Bajos, fue a establecerse en Leiden (1579), ayudando a esto la fama de poco ortodoxo que se había ganado desde su estancia en Jena, por el peligro que esto podía ocasionarle en los días que don Juan de Austria dominaba en Bélgica. Su fe había vacilado y no le fue difícil mostrarse ahora calvinista, como antes se mostró luterano, y en el intermedio pareció católico en Lovaina. Puesto en una cátedra de historia literaria, prosiguió con actividad sus estudios y comentarios sobre Valerio Máximo, Séneca, etc. Mas el rigorismo teológico del calvinismo, en manifiesto contraste con su carácter, no arraigó en su espíritu, y en 1590, disgustado de sus correligionarios, partió para Spira con pretexto de salud, pero en realidad para salir de su influencia, abjurando en Maguncia guiado por sus antiguos maestros de Colonia. Entonces fueron muchos los ofrecimientos que príncipes católicos le hicieron, incluso el papa Clemente VIII, para que fuese a honrar sus universidades. El amor a su patria le hizo optar por una modesta cátedra en Lovaina, pero Felipe II quiso honrar este acto de patriotismo nombrándolo historiógrafo de la corona. En 1599 los archiduques Alberto e Isabel, visitando la universidad de Lovaina, asistieron a una lección de Lipsius. En su testamento dispuso que su corazón fuese entregado al colegio de los jesuitas en Lovaina, en cuya capilla figuró dentro un artístico relicario de plata, hasta principios del siglo XIX. Muchos pintores le retrataron, entre otros Holbein, Alscot, Van Dyck, Jordanes, Porbus y otros.

Entre sus obras, además de las ya citadas se pueden mencionar: Antiquarum lectionum libri V (Amberes, 1575); Epistolarium questionum libri V (1577); Satyra Menippaea, sive Somnium (1581); Saturnalium sermonum libri duo (1582); De Constantia libri duo (1584); Politicorum sive civilis dctrinae libri sex (Leiden, 1589); Monita et exempla politica (1601), en que se muestra partidario de la represión de la herejía; Diva Virgo Hailensis, beneficia ejus et miracula fide atque ordine descriptiva (Amberes, 1604), reeditada en Bruselas en 1849 en francés, célebre por los ataques que recibió de los protestantes; Dixa Virgo Sichemensis, sive Aspricolis: nova ejus beneficia et admiranda (Amberes, 1605), etc.