Historia

LOVE, CHRISTOPHER (1618-1651)

Christopher Love, presbiteriano galés, nació en Cardiff, Glamorganshire, en 1618 y murió ejecutado en Londres el 22 de agosto de 1651.

Christopher Love
Christopher Love
Era el hijo menor de Christopher Love y a los catorce años fue convertido por William Erbury, el independiente. El padre desaprobó sus impresiones religiosas y fue aprendiz en Londres, por lo que Erbury y la señora Love lo enviaron a Oxford a su cargo. Ingresó como estudiante pobre de New Inn Hall con el doctor Rogers en junio de 1635, y se graduó el 2 de mayo de 1639. Wood dice que estaba acostumbrado a subir al púlpito de la iglesia de St. Peter-in-the-Bayly en Oxford, y 'aguantaba predicando' por más de una hora. Por otro lado, su esposa declara que a menudo lo llevaban al tribunal del obispo por 'escuchar sermones.' Fue el primero en negarse a suscribirse a los nuevos cánones de Laud de 1640, y aunque se le permitió obtener la maestría el 26 de marzo de 1642, fue expulsado de la congregación. En 1639 se dirigió a Londres por invitación del magistrado Warner para ejercer como capellán de su familia. Aquí conoció a su futura esposa (Mary, hija de Matthew Stone, anteriormente comerciante en Londres), quien era custodio del magistrado. Posteriormente, Love recibió una invitación para convertirse en orador en St. Anns, Aldergate, pero el obispo de Londres le negó su permiso durante tres años porque no había sido ordenado. Al declinar la ordenación episcopal, fue a Escocia a buscarla de manos del presbiterio; pero quedó decepcionado, 'ya que la Iglesia escocesa había decretado ordenar solo a los que se establecieran entre ellos.' Rechazó 'grandes ofertas' para quedarse en Escocia y, a su regreso a Inglaterra, hacia 1641, predicó en Newcastle 'por invitación' ante el alcalde y los concejales, expresándose tan libremente en contra de los errores del Libro de Oración Común que fue encerrado en la cárcel. Posteriormente, fue trasladado a Londres por hábeas corpus, siendo juzgado en el tribunal del rey y absuelto. Al estallido de la guerra civil predicó en Tenterden, Kent, sobre la legalidad de una guerra defensiva y fue acusado de traición, pero fue absuelto y recuperó sus costas. Poco después fue nombrado capellán del regimiento del coronel Venn y cuando éste fue nombrado gobernador de Windsor Castle, Love residió allí como capellán. Poco después de que se estableciera el sistema presbiteriano en Inglaterra, el señor Horton y otros dos le ordenaron en Aldermanbury Church (la fecha asignada por Brook, el 23 de enero de 1644 es imposible). Mientras todavía residía en Windsor, predicó un sermón incendiario en Uxbridge el 31 de enero de 1644-5, día en que los comisionados para tratar la paz entre el rey y el parlamento llegaron a la ciudad. Afirmó en su Vindication que su predicación allí fue accidental y que ninguno de los comisionados estuvo presente. Por la queja de los comisionados fue detenido por los Comunes y confinado en la cámara durante la continuación de las negociaciones. En 1645 fue propuesto por ordenanza de los lores y predicadores en Newcastle, pero no parece haber ido allí; el 5 de noviembre del mismo año, predicó ante los Comunes, pero no se le otorgó el voto de costumbre de agradecimiento. Antes de 1647, se estableció como pastor en St. Ann, Aldersgate, de donde posteriormente se mudó a St. Lawrence Jewry. Como presbiteriano celoso, pronto se hizo desagradable para los independientes; y cuando obtuvieron la ascendencia fue puesto bajo custodia; posteriormente fue citado dos veces ante el comité de ministros saqueados, y aunque fue absuelto por falta de pruebas, sus movimientos fueron vigilados.

En 1651 fue acusado de conspirar contra la República. El asunto se conoce como la conspiración Love. Fue acusado de escribirse con Carlos Estuardo y con la madre del príncipe (Enriqueta María) entre el 1 de octubre de 1649 y junio de 1651. Parece que un tal coronel Titus había sido comisionado por ciertos presbiterianos para llevar varias cartas a la reina madre en Francia; las respuestas de la reina fueron transmitidas por el coronel Ashworth y leídas en la casa de Love en Londres. El 18 de diciembre de 1660 se obtuvo un salvoconducto para que la esposa de Love fuera a Ámsterdam, sin duda en relación con las mismas negociaciones. Además, Love había recibido cartas de presbiterianos escoceses que eran amigables con Carlos II, y se habían celebrado consultas en su casa (entre otros lugares) sobre las demandas hechas a los presbiterianos ingleses por Argyll y otros por dinero para la compra de armas.

Love fue arrestado el 14 de mayo de 1651 y confinado en la Torre por alta traición. Fue juzgado ante el tribunal superior de justicia los días 20, 21, 25 y 27 de junio y 5 de julio, siendo condenado a ser ejecutado el 16 de julio, sentencia que fue suspendida durante un mes y luego nuevamente durante una semana, pero finalmente fue ejecutado en Tower Hill, el 22 de agosto de 1651, siendo enterrado en privado, el 25 de agosto, en St. Lawrence Church. Su muerte provocó la indignación e ira de toda la facción presbiteriana, que había solicitado su perdón. Encaró la muerte como un héroe y un mártir. Su sermón funeral fue predicado por Thomas Manton a una gran concurrencia. Robert Wilde escribió un poema sobre The Tragedy of Mr. Christopher Love at Tower Hill, 1651.

A la última de las peticiones de Love al parlamento, 16 de agosto, agrega una narración 'breve y calmada' de toda la conspiración, en la que prácticamente reconoce todos los cargos formulados contra él en el juicio. Tanto Kennett como Echard mencionan la historia de que un indulto de Cromwell fue interceptado y destruido por monárquicos furiosos.

Con su esposa (que poco después se casó con Edward Bradshaw, alcalde de Chester en 1616 y 1653), Love tuvo cinco hijos, uno de los cuales nació después de su muerte.

Las obras de Love fueron: The debauched Cavalier, or the English Midianite, 1642; England's Distemper, having Division and Error as its Cause, &c. Together with a Vindication of the Author from... aspersions, Londres, 1645; Short and plains Animadversions on some Passages in Mr. Dels' Sermon, Londres, 1646; An Answer to an unlicensed Pamphlet, 1646; A modest and clear Vindication of the... Ministers of London from the scandalous aspersions of John Price, anónimo, Londres, 1619; A cleere and necessary Vindication of the Principles and Practices of Mr. Christopher Love, &c., Londres, 1651. Sus póstumas peticiones y narrativas al parlamento, alocución y oración en el cadalso, cartas a su esposa, se publicaron en diversas formas no autorizadas en 1651. También aparece como editor, y puede ser autor, de The Main Points of Church Government and Discipline, Londres, 1619.

Los albaceas de Love, Edmund Calamy, Simeon Ashe, Jeremiah Whitaker, William Taylor y Allan Geare, publicaron tras su muerte: Grace, the Truth and Growth and different Degrees thereof (quince sermones), 1652; Heaven's Glory, Hell’s Terror (diecisiete sermones), 1653; The Soul's Cordial, in two Treatises: (1) How to licensed of the Guilt of Sin, (2) Discovering Advantages by Christ's Ascension (veintidós semones), l653; A Treatise of Effectual Calling and Election, 1658; Scripture Rule tu be observed in Buying and Selling, 1653; A Christian's Duty and Safety in evill Times, 1653, al que se añade Saints' Rest, or their happy Sleep in Death; The Hearer's and three other Sermons, 1658; The Christian's Directory, tending to guide him, &c., 1653; The true Doctrine of Mortification and Sincerity, in opposition to Hypocrisy, 1654; The Combat between the Flesh and Spirit (veintisiete sermones), 1654; The Sum or Substance of prelatical Divinity, or the Grounds of Religion in a catechistical Way, 1664; The dejected Soul's Cure, in divers Sermons, 1657; The Ministry of Angels to the Heirs of Salvation, 1657; Of God's Omnipresence, 1657; The Sinner's Legacy to Posterity, 1857; The Penitent Pardoned, 1657; A Discourse of Christ's Ascension and coming to Judgment; The natural Man's Case stated, or an exact Map of the little World Man (diecisiete sermones), 1658; The History of the Holy Bible, 1783. Sus Select Works, Glasgow, 2 volúmenes, aparecieron en 1805 y Remains (con biografía), Londres, en 1807.

De su sermón The Mortified Christian procede el siguiente pasaje:

'¿Cómo puedo saber si el Señor me ha llevado a un estado de mortificación? Es muy posible que algunos de mis lectores anhelen saberlo, por lo que daré y comentaré brevemente seis características que lo revelan. Espero que al final de este artículo sepa si usted se encuentra en un estado de mortificación bajo Dios o no.

1. Puede saberlo por esta característica: Teme ahora encontrarse con ocasiones y oportunidades de pecar más de lo que lo temía en el pasado: Esto indica que es un hombre mortificado. Un corazón que no ha sido mortificado, es audaz y aventurero, y aprovecha las ocasiones para pecar, mientras que el corazón mortificado tiene mucho cuidado de evitarlas.

Podemos comparar al hombre mortificado con una paloma o una perdiz. Los cazadores de aves reportan que las palomas o perdices le tienen un temor tan innato al halcón que, no sólo le temen al depredador mismo, sino también a sus plumas. De manera similar, el hombre mortificado, no sólo teme categóricamente al pecado, sino a cualquier cosa que pueda significar una provocación o un primer paso hacia un pecado. Ahora bien, me atrevo a afirmar con plena confianza que, si usted siente este temor santo de desagradar y ofender a Dios, y tiene una actitud y un temperamento tan espiritual como el de a otros, salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne.[…]Judas 1:23, que aun aborrece la ropa contaminada por su carne, es usted un hombre mortificado...

2. Otra característica: Cuando se le presenta abiertamente una ocasión para cometer un pecado, junto con circunstancias que provocan a cometerlo, refrena y contiene su deseo y no lo comete. Esto es una señal de un corazón verdaderamente mortificado y, si Dios lo tiene en tal estado, ha mortificado completamente sus corrupciones.

Amados, el hombre no mortificado puede abstenerse de un pecado cuando no tiene oportunidad y ocasión para cometerlo. En cambio, ésta es señal de un corazón mortificado: Aunque se presenten todas las ocasiones posibles para cometer el pecado, se abstiene de él... a José en No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?[…]Génesis 39:9, se le presentó una buena oportunidad para cometer el pecado de adulterio. Tuvo la oportunidad porque él y la dueña de la casa estaban solos. Ella lo importunaba, lo acosaba e insistía día tras día para que lo hiciera. También estaban en secreto porque el texto dice que las puertas estaban cerradas. No había nadie más que ellos dos en la casa. Él hubiera obtenido muchas ventajas porque ella lo hubiera nombrado señor de su casa. Como ven, tuvo oportunidad, acoso, secreto y ventajas. Todas estas circunstancias se le ofrecieron claramente para invitarlo a cometer el pecado de impureza. Sí, pero a pesar de todo esto, José respondió: "¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?" (No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios?[…]Génesis 39:9). Vemos aquí el poder del pecado mortificado en el corazón de José. ¿Qué, si probarnos nuestros propios corazones según este modelo? En todas las ocasiones que se nos presentann para cometer un pecado, ¿podemos seguir diciendo "no" a los deseos de nuestra carne?...

3. Si hay en su corazón una tendencia más fuerte que antes a resistir las tentaciones del diablo, esto es una buena señal de que el Señor le ha llevado a un estado de mortificación. Pudiera ser que hasta ahora su naturaleza era como pólvora, lista para estallar ante cualquier tentación. Pero ahora es como madera verde que cuesta mucho encender. En este casp, es imposible que una tentación lo convenza a ceder. Ha avanzado grandemente en esta obra de mortificación.

4. Si hay una proporción justa entre la muerte al pecado y la vida de gracia en su alma, entonces es usted un hombre mortificado. Amados, la obra del Señor no es a medias, no hace morir las corrupciones en su corazón y nada más; si el Señor ha hecho morir al pecado en su alma para salvación, hará la obra opuesta de gracia en usted que vivirá y actuará en su alma. La mortificación y la muerte del pecado tienen que actuar enn conjunto con la vivificación y la vida de gracia. Entonces, si el pecado ha muerto, la gracia vivirá en su corazón. Por lo tanto, el apóstol los une en Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.[…]Romanos 6:11: "Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios", 1 Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la carne, armaos también vosotros con el mismo propósito, pues quien ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, 2 para vivir el tiempo que le queda en la carne, no ya para las pasiones humanas, s[…]1 Pedro 4:1-2: "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios". Aquí el apóstol, no sólo nos exhorta a no perder nuestro tiempo en satisfacer los deseos de la carne, sino también a vivir para Dios. Eso amados, se trata entonces, sólo de una cesación, no de una mortificación de corrupción donde hay una contención forzosa sobre los deseos de la carne. Sólo parecen estar muertas, pero no lo están.

5. La mortificación se revela por esta característica: Que el sometimiento de cualquier corrupción, es el resultado de una profunda humillación. La mortificación a la cual nunca le precedió verdadera humillación, es sólo un dejar de pecar. Sus pecados nunca han sido verdaderamente mortificados en su corazón, si no ha sido verdaderamente humillado. Muchos hacen con sus pecados lo que algunos esgrimistas en sus justas: A veces se dan el uno al otro estocadas o sustos, pero nunca una estocada de gracia. Algunos juegan con el pecado, pero nunca le dan una herida mortal. El hombre verdaderamente mortificado es como un guerrero: O matará o lo matarán. Matará sus pecados o estos lo matarán a él. Ahora examínese en esto: ¿Es sólo un esgrimista que corretea y juega con sus lascivias o es un guerrero que lucha implacablemente contra el pecado? ¿La da apenas un pequeño susto al pecado o le ha dado una herida mortal?

6. La mortificación se revela por su alcance porque no consiste en hacer morir un pecado en particular, sino atacar de raíz a todo el cuerpo de pecado. Por lo tanto, el apóstol nos exhorta a mortificar nuestros miembros que están sobre la tierra -fornicación, impureza, etc.- a crucificar la carne con sus afectos y lascivias: Hacer morir todo el cuerpo de pecado. Sucede con la mortificación del pecado lo que sucede con la muerte del cuerpo. Sabemos que la muerte no es sólo de un brazo o una pierna ni ningún otro miembro en particular, sino de todos los miembros del cuerpo; mueren todos juntos. Del mismo modo, la mortificación no es sólo hacer morir a algún miembro de pecado, sino un ataque sobre todo el cuerpo de pecado. Vencer algunos pecados en particular, no significa mortificación, a menos que se haya dado un golpe mortal a todo el cuerpo y cúmulo de corrupción....

Sea éste su bálsamo: En la mortificación de todo pecado, tenemos la fuerza de Cristo, al igual que la nuestra para ayudarnos... Nos recompensa como si lo hubiéramos logrado nosotros solos.