Historia

LULIO, RAIUMNDO (c. 1232-1315)

Raimundo Lulio (Ramón Llull, Raymundus Lullus) nació en Mallorca, España, hacia 1232 y murió cerca de la isla de Cabrera (islas Baleares) el 30 de junio de 1315.

Raimundo Lulio
El beato Raimundo Lulio, por Juan Samsó
Museo Nacional del Prado - Madrid
Fue una de las personalidades más notorias de la Edad Media, como poeta, filósofo, misionero, teólogo y mártir, a causa de sus múltiples cualidades mentales, su actividad viajera y por la influencia que ejerció no sólo en sus contemporáneos sino en las generaciones sucesivas. Su importancia en la historia de la teología se debe a que como su contemporáneo y compañero Roger Bacon, siguió la senda mostrada por Francisco de Asís, que guía al conocimiento de Dios por el estudio de las criaturas, en la dirección de una teología natural científicamente organizada; también en la manera en la que su calurosa propaganda anticipó la obra hecha por su compatriota Ignacio de Loyola, doscientos cincuenta años más tarde.

Vida.
No se sabe demasiado de su vida con certeza aparte de las escasas indicaciones biográficas de sus obras, siendo la mejor fuente el relato de un discípulo escrito en 1312. Procedía de una familia rica y noble, viviendo hasta los treinta años en la corte del rey Jaime de Aragón, donde era senescal. Este periodo de su vida fue desordenado y mundano, pasando la mayor parte del tiempo en procurar placer y en ejercicios de caballería, incluyendo la práctica de la poesía según la costumbre de los trovadores cortesanos. De pronto, convencido de la vanidad de los placeres terrenales se volvió a las cosas celestiales, determinado a dedicar su vida a la causa de Cristo. Repartió su propiedad entre los pobres, haciendo peregrinaciones a Compostela y otros santuarios, regresando a su isla natal con la intención de trabajar entre los musulmanes. Aprendió árabe de un esclavo musulmán, quien quiso matarlo. Antes del año 1275 conoció al anciano erudito dominico Raimundo de Peñafort, a quien desveló sus planes de estudiar en la universidad de París, pero éste le desanimó. Se retiró entonces a una ermita de su propiedad en Mallorca, entregándose a la meditación y al estudio. Parece que ingresó en la orden terciaria de franciscanos, trayendo al menos trece jóvenes estudiantes franciscanos a su escuela abierta en Miramar en Mallorca (noviembre de 1276), que procuró poner bajo el patrocinio papal de Juan XXI. En ese tiempo estaba ocupado en su ambiciosa obra Ars Magna. Hacia 1285 pensó que había llegado el momento de llevar a cabo sus planes misioneros, por lo que fue a Roma para obtener la aprobación de Honorio IV para su proyecto de levantar institutos misioneros en todos los países de la cristiandad. Pero cuando llegó a Roma, Honorio había muerto y su sucesor, Nicolás IV, parecía poco inclinado a favorecer sus ideas.

Lugares y fechas en la vida de Raimundo Lulio
Fue a París, donde se dice que enseñó su método filosófico (1287-89) y luego a Montpellier, continuando sus clases y estudios. Tras dos años fue a Génova, zarpando en el otoño de 1291 y desembarcando en Bujía, en el norte de África, donde predicó el evangelio y desafió a los eruditos musulmanes a una disputa pública. Sus palabras causaron impresión y el rey, sintiendo que la supremacía musulmana estaba amenazada, le condenó a muerte, que le fue conmutada por pena de destierro gracias a la intercesión de un poderoso. Permaneció escondido en un barco en la bahía por algún tiempo, buscando una oportunidad de entrar una vez más en el país, pero finalmente perdió la esperanza y regresó a Italia. Pasado un año (1292-93) en Nápoles terminó su Tabula generalis y escribió su Disputatio quinque sapientum. Sus esperanzas revivieron con la elección de Celestino V, pero su pontificado fue demasiado corto y su sucesor, Bonifacio VIII, tenía otras cosas en las que pensar. Tras una estancia de dos años en Roma, durante la cual compuso su poema Desconort y su tratado Arbor scientiæ regresó a Génova (1296) y luego, tras una corta visita a Mallorca, fue a París (1298-99). Hacia 1300-01 es la fecha más probable de su visita a Chipre para realizar sus planes de convertir a los musulmanes. Los años 1302-05, llenos de actividad literaria, los pasó entre Génova, Mallorca, Montpellier y París. En 1305 o 1306 hizo un segundo intento al norte de África, esta vez con la idea de oponerse a los averroístas. Se atrevió a presentarse otra vez en Bujía, pasando muchos peligros y permaneciendo seis meses cautivo, para ser desterrado una vez más. A su vuelta naufragó cerca de Pisa y perdió todas sus posesiones, incluyendo sus libros. Marchó a Aviñón, para ver al nuevo papa, Clemente V, pero de nuevo le acompañó la frustración, yéndose otra vez a París para enseñar (1309-11). Este último año estuvo en el sínodo de Vienne, dirigiéndose a la asamblea de obispos en varias ocasiones, exhortándoles a la condenación del averroísmo, a la unión de las órdenes espirituales de caballería en una sola, a la conquista de Tierra Santa y especialmente a la fundación de colegios misioneros y cátedras para la enseñanza de las lenguas orientales. La última fue la única propuesta adoptada. El profesorado de lenguas orientales se creó en Aviñón, París, Bolonia, Oxford y Salamanca. Desde Vienne parece que fue primero a Mallorca, luego estuvo en París y Montpellier para embarcarse en el invierno de 1314 desde Messina para su último viaje misionero a África. Tras una corta estancia en Túnez, regresó a Bujía, donde permaneció escondido con comerciantes cristianos. Un día se presentó en público, provocando la reacción de la muchedumbre que se había congregado, siendo atacado y dejado medio muerto en la bahía, de donde fue recogido por dos capitanes cristianos, aunque murió al día siguiente en su viaje a Mallorca.

Viaje de Lulio a Bujía, lapidación y expulsión. Miniatura número 10 del Berviculum, biblioteca de la universidad de Karlsruhe, Alemania
Viaje de Lulio a Bujía, lapidación y expulsión. Miniatura número 10 del Berviculum,
biblioteca de la universidad de Karlsruhe, Alemania
El pensamiento dominante de toda su vida como cristiano fue la idea de la empresa misionera, de la cual puede ser llamado un pionero. Proclamar el evangelio en el mismo territorio musulmán, en su propia lengua, proporcionando un nuevo y simple método científico, adaptado a todos los individuos y capacidades, para presentar a no cristianos y herejes la verdad, proponer al pueblo cristiano en lengua vernácula y en forma popular el ideal de la vida cristiana, el fervor místico del amor de Dios y finalmente sellar su testimonio con su propia sangre, fue el propósito y logro de casi cincuenta años de su vida.

Obras.
De los varios cientos de obras que dejó, solo una parte comparativamente pequeña se ha editado, habiendo muchos manuscritos en España, Francia y Alemania. Sus obra se puede dividir, sin hacer una clasificación minuciosa, en varias categorías.
Entre sus compatriotas es considerado principalmente un poeta. Sus Obras rimadas están entre los productos más valiosos de la literatura medieval de España, perteneciente a la rama catalana-provenzal. La mejor conocida es El Desconort en la forma de un diálogo entre el autor y un piadoso ermitaño que intenta consolarle por el desánimo que le provocó el rechazo reiterado a sus planes misioneros.

Fuera de España debe su fama principalmente a su método científico (Ars magna o generalis o universalis), que ha sido tanto sobreestimado por unos como subestimado por otros. Consiste en el arreglo de un número de conceptos, parcialmente materiales, parcialmente formales, que se designan por letras, en círculos u otras figuras geométricas, en tal manera que haciendo girar los círculos o dibujando líneas se puedan percibir todas las posibles combinaciones. Los conceptos no son explicados o hechos base de deducciones, sino meramente esquematizados. Aunque pueda parecer mecánico, hubo un número de entusiastas lulianos que en el siglo XIII le dieron el título de Doctor illuminatus, habiendo también posteriormente filósofos y teólogos como Agripa de Nettshelim, Giordano Bruno y Kircher que se interesaron en su sistema, que parecía dar con un camino fácil para la coordinación de todas las ciencias en una ciencia maestra. Por externo y arbitrario que pueda parecer el método, no debe olvidarse que el método escolástico, construido sobre la lógica y metafísica de Aristóteles, estaba abierto a la misma objeción. Hengstenberg señala que tal vez los símbolos técnicos lógicos atribuidos al paisano de Raimundo, Pedro Hispano († 1297), fueron un posible modelo para el sistema, pero es más probable que siguiera a predecesores judíos o árabes; él mismo usa la Cábala como título alternativo para su arte, explicándolo como 'la recepción de la verdad divinamente inspirada'.

Ars Demostrativa, Biblioteca Municipal, Bérgamo
Ars Demostrativa, Biblioteca Municipal, Bérgamo
Intentó emplear este método para la solución de varios problemas en las ciencias individuales, no solamente en lógica y metafísica o gramática y retórica, sino también en geometría y aritmética, física y química, antropología, medicina y cirugía, leyes, política e incluso tácticas militares. Al igual que Roger Bacon tiende a observar la naturaleza y obtener verdadero conocimiento enciclopédico, en contraste con el formalismo escolástico.

Sus obras apologéticas y polémicas van dirigidas contra dos clases de adversarios: los 'ignorantes', que rechazan el saber como peligroso para la fe y los 'incrédulos', que rechazan la doctrina cristiana como opuesta a la razón. Ataca especialmente la idea averroísta, prevaleciente entonces incluso en círculos cristianos, de la 'doble verdad', según la cual un hombre puede creer como cristiano lo que según las leyes de la razón es imposible. Una serie de tratados los escribió contra Averroes. Considera la fe y el conocimiento inseparables, siendo el intento de separarlos el mayor obstáculo para la difusión del cristianismo, algo tan peligroso para las almas que evoca la ayuda de los poderes seculares contra ello. Algunos de los tratados contra el islam están escritos en árabe, tales como Alchindi y Teliph, escritos en Miramar entre 1275 y 1285. Hace uso del estilo dialogado, que maneja con destreza. Notorio entre los diálogos que escribe para sus propósitos misioneros es el Liber de quinque sapientibus, en el que un católico, un ortodoxo, un nestoriano y un jacobita discuten entre ellos mismos y con un musulmán, haciendo un intento especial el primero mencionado (Latinus, es decir Raimundo mismo), de instruir al musulmán en los errores del islam. Otro de estilo similar es Liber de gentili et tribus sapientibus en el que los interlocutores son un filósofo pagano, un judío, un cristiano y un musulmán. La Disputatio Raymundi Christiani et Hamar Sarraceni (1307) es una extendida defensa de las doctrinas de la Trinidad y de la encarnación contra el filósofo musulmán Hamar.

Facsímil de una de las obras de Lulio
Facsímil de una de las obras de Lulio
Bajo el encabezado de escritos dogmáticos específicamente hay que considerar en primer lugar las exposiciones de la existencia y naturaleza de Dios, especialmente de la Trinidad. Otros tratan con la creación y caída del hombre y la doctrina de la expiación, que Raimundo concibe a la manera de Anselmo, como satisfacción infinita ofrecida por el Dios-hombre por una deuda infinita. En asuntos de disciplina eclesiástica tuvo una profunda percepción de las condiciones de su tiempo, señalando algunos de sus más salientes defectos, como en sus expresiones sobre el valor de las peregrinaciones y la excesiva veneración de cruces y cuadros, o en su retrato de los diversos tipos y órdenes en la cristiandad, sus deberes, virtudes y vicios.

De especial interés son las obras escritas para edificación práctica, como el Liber mille proverbiorum ad communem vitam, Liber de orationibus y Liber de contemplationibus in Deum; varios tratados sobre la devoción a la Virgen y otros como De centum signis Dei, De septem sacramentis y De septem donis Spiritus Sancti. Una obra notoria es la novela Blanquerna, escrita para alabanza del cristianismo y especialmente del monasticismo; el héroe pasa por varias situaciones, siendo sucesivamente un hombre casado, ermitaño, monje, abad, obispo, arzobispo, cardenal y papa, dejando finalmente la tiara para acabar sus días según el ideal franciscano de santidad, en unión mística con Dios y amor seráfico.

De su obra Libre dels Proverbis de Ramon es el siguiente pasaje:

'1. Dios te prohíbe lujuriar, para que ames el matrimonio.
2. No lujuries, porque no serás santo.
3. No lujuries, porque no serás leal.
4. No lujuries y vivirás largos años.
5. No lujuries, y tendrás hijos legítimos.
6. No lujuries, y amarás la castidad.
7. No hay placer de la lujuria que valga tanto como el deseo de ser casto.
8. No lujuries, y serás señor de tu cuerpo.
9. De la lujuria nace lujuria.
10. Piensa, con frecuencia, en la fealdad de la lujuria, más que en sus placeres.
11. El hombre lujurioso no se guía por la razón.
12. La lujuria hace a los hombres semejantes a los animales.
13. Quien comete lujuria, la comete dos veces.
14. Cuanto más pienses en la lujuria, recreándote en ella, más la desearás.
15. Cuanto más pienses en la lujuria, aborreciéndola, más la aborrecerás.
16. Las señales de la lujuria causan graves daños.
17. Si no eres lujurioso, no des señales de serlo.
18. La vida del hombre lujurioso es muy opuesta a la de los ángeles.
19. El hombre lujurioso nunca queda saciado.
20. Quien envejece lujurioso, muere en la lujuria.'
(CCXV)
Destino póstumo.
La Iglesia católica dudó largamente entre honrarlo como santo o condenarlo como hereje. El dominico Nicolás Eymerich, inquisidor de Aragón en el siglo XIV, presentó acusaciones contra Raimundo ante Gregorio XI, quien prohibió la lectura de algunas de sus obras, condenando luego (1376) un centenar de proposiciones extraídas de ellas, que parecían estimular la rebelión racionalista contra la autoridad eclesiástica. La autenticidad de esta bula fue disputada por los seguidores de Raimundo, mientras que los dominicos apoyaron el ataque. Pablo IV puso los escritos condenados por Gregorio XI en el Índice, pero en 1563 fueron removidos en el concilio de Trento a petición de los obispos españoles. La controversia continuó al prohibirse obras de discípulos de Raimundo, especialmente de alquimia, afirmando expresamente Benedicto XIV que la bula de Gregorio XI era auténtica, aunque sin renovar la condenación, apareciendo en su pontificado sin objeción la edición de las obras del 'Doctor illuminatus et martyr Raymundus Lullus'. Pío IX autorizó en 1847 un oficio por el 'beato Raimundo Lulio' para Mallorca y concedió a la orden franciscana en 1857 la celebración anual de su fiesta el 27 de noviembre; pero bajo el mismo papa en 1857 el oficialmente autorizado Analecta juris pontificii (II, 2480) sostuvo la autenticidad de la bula de Gregorio XI.