Historia
LULIO, RAIUMNDO (c. 1232-1315)

Museo Nacional del Prado - Madrid
Vida.
No se sabe demasiado de su vida con certeza aparte de las escasas indicaciones biográficas de sus obras, siendo la mejor fuente el relato de un discípulo escrito en 1312. Procedía de una familia rica y noble, viviendo hasta los treinta años en la corte del rey Jaime de Aragón, donde era senescal. Este periodo de su vida fue desordenado y mundano, pasando la mayor parte del tiempo en procurar placer y en ejercicios de caballería, incluyendo la práctica de la poesía según la costumbre de los trovadores cortesanos. De pronto, convencido de la vanidad de los placeres terrenales se volvió a las cosas celestiales, determinado a dedicar su vida a la causa de Cristo. Repartió su propiedad entre los pobres, haciendo peregrinaciones a Compostela y otros santuarios, regresando a su isla natal con la intención de trabajar entre los musulmanes. Aprendió árabe de un esclavo musulmán, quien quiso matarlo. Antes del año 1275 conoció al anciano erudito dominico Raimundo de Peñafort, a quien desveló sus planes de estudiar en la universidad de París, pero éste le desanimó. Se retiró entonces a una ermita de su propiedad en Mallorca, entregándose a la meditación y al estudio. Parece que ingresó en la orden terciaria de franciscanos, trayendo al menos trece jóvenes estudiantes franciscanos a su escuela abierta en Miramar en Mallorca (noviembre de 1276), que procuró poner bajo el patrocinio papal de Juan XXI. En ese tiempo estaba ocupado en su ambiciosa obra Ars Magna. Hacia 1285 pensó que había llegado el momento de llevar a cabo sus planes misioneros, por lo que fue a Roma para obtener la aprobación de Honorio IV para su proyecto de levantar institutos misioneros en todos los países de la cristiandad. Pero cuando llegó a Roma, Honorio había muerto y su sucesor, Nicolás IV, parecía poco inclinado a favorecer sus ideas.


biblioteca de la universidad de Karlsruhe, Alemania
Obras.
De los varios cientos de obras que dejó, solo una parte comparativamente pequeña se ha editado, habiendo muchos manuscritos en España, Francia y Alemania. Sus obra se puede dividir, sin hacer una clasificación minuciosa, en varias categorías.
Entre sus compatriotas es considerado principalmente un poeta. Sus Obras rimadas están entre los productos más valiosos de la literatura medieval de España, perteneciente a la rama catalana-provenzal. La mejor conocida es El Desconort en la forma de un diálogo entre el autor y un piadoso ermitaño que intenta consolarle por el desánimo que le provocó el rechazo reiterado a sus planes misioneros.
Fuera de España debe su fama principalmente a su método científico (Ars magna o generalis o universalis), que ha sido tanto sobreestimado por unos como subestimado por otros. Consiste en el arreglo de un número de conceptos, parcialmente materiales, parcialmente formales, que se designan por letras, en círculos u otras figuras geométricas, en tal manera que haciendo girar los círculos o dibujando líneas se puedan percibir todas las posibles combinaciones. Los conceptos no son explicados o hechos base de deducciones, sino meramente esquematizados. Aunque pueda parecer mecánico, hubo un número de entusiastas lulianos que en el siglo XIII le dieron el título de Doctor illuminatus, habiendo también posteriormente filósofos y teólogos como Agripa de Nettshelim, Giordano Bruno y Kircher que se interesaron en su sistema, que parecía dar con un camino fácil para la coordinación de todas las ciencias en una ciencia maestra. Por externo y arbitrario que pueda parecer el método, no debe olvidarse que el método escolástico, construido sobre la lógica y metafísica de Aristóteles, estaba abierto a la misma objeción. Hengstenberg señala que tal vez los símbolos técnicos lógicos atribuidos al paisano de Raimundo, Pedro Hispano († 1297), fueron un posible modelo para el sistema, pero es más probable que siguiera a predecesores judíos o árabes; él mismo usa la Cábala como título alternativo para su arte, explicándolo como 'la recepción de la verdad divinamente inspirada'.

Sus obras apologéticas y polémicas van dirigidas contra dos clases de adversarios: los 'ignorantes', que rechazan el saber como peligroso para la fe y los 'incrédulos', que rechazan la doctrina cristiana como opuesta a la razón. Ataca especialmente la idea averroísta, prevaleciente entonces incluso en círculos cristianos, de la 'doble verdad', según la cual un hombre puede creer como cristiano lo que según las leyes de la razón es imposible. Una serie de tratados los escribió contra Averroes. Considera la fe y el conocimiento inseparables, siendo el intento de separarlos el mayor obstáculo para la difusión del cristianismo, algo tan peligroso para las almas que evoca la ayuda de los poderes seculares contra ello. Algunos de los tratados contra el islam están escritos en árabe, tales como Alchindi y Teliph, escritos en Miramar entre 1275 y 1285. Hace uso del estilo dialogado, que maneja con destreza. Notorio entre los diálogos que escribe para sus propósitos misioneros es el Liber de quinque sapientibus, en el que un católico, un ortodoxo, un nestoriano y un jacobita discuten entre ellos mismos y con un musulmán, haciendo un intento especial el primero mencionado (Latinus, es decir Raimundo mismo), de instruir al musulmán en los errores del islam. Otro de estilo similar es Liber de gentili et tribus sapientibus en el que los interlocutores son un filósofo pagano, un judío, un cristiano y un musulmán. La Disputatio Raymundi Christiani et Hamar Sarraceni (1307) es una extendida defensa de las doctrinas de la Trinidad y de la encarnación contra el filósofo musulmán Hamar.

De especial interés son las obras escritas para edificación práctica, como el Liber mille proverbiorum ad communem vitam, Liber de orationibus y Liber de contemplationibus in Deum; varios tratados sobre la devoción a la Virgen y otros como De centum signis Dei, De septem sacramentis y De septem donis Spiritus Sancti. Una obra notoria es la novela Blanquerna, escrita para alabanza del cristianismo y especialmente del monasticismo; el héroe pasa por varias situaciones, siendo sucesivamente un hombre casado, ermitaño, monje, abad, obispo, arzobispo, cardenal y papa, dejando finalmente la tiara para acabar sus días según el ideal franciscano de santidad, en unión mística con Dios y amor seráfico.
De su obra Libre dels Proverbis de Ramon es el siguiente pasaje:
'1. Dios te prohíbe lujuriar, para que ames el matrimonio.
2. No lujuries, porque no serás santo.
3. No lujuries, porque no serás leal.
4. No lujuries y vivirás largos años.
5. No lujuries, y tendrás hijos legítimos.
6. No lujuries, y amarás la castidad.
7. No hay placer de la lujuria que valga tanto como el deseo de ser casto.
8. No lujuries, y serás señor de tu cuerpo.
9. De la lujuria nace lujuria.
10. Piensa, con frecuencia, en la fealdad de la lujuria, más que en sus placeres.
11. El hombre lujurioso no se guía por la razón.
12. La lujuria hace a los hombres semejantes a los animales.
13. Quien comete lujuria, la comete dos veces.
14. Cuanto más pienses en la lujuria, recreándote en ella, más la desearás.
15. Cuanto más pienses en la lujuria, aborreciéndola, más la aborrecerás.
16. Las señales de la lujuria causan graves daños.
17. Si no eres lujurioso, no des señales de serlo.
18. La vida del hombre lujurioso es muy opuesta a la de los ángeles.
19. El hombre lujurioso nunca queda saciado.
20. Quien envejece lujurioso, muere en la lujuria.'
(CCXV)
La Iglesia católica dudó largamente entre honrarlo como santo o condenarlo como hereje. El dominico Nicolás Eymerich, inquisidor de Aragón en el siglo XIV, presentó acusaciones contra Raimundo ante Gregorio XI, quien prohibió la lectura de algunas de sus obras, condenando luego (1376) un centenar de proposiciones extraídas de ellas, que parecían estimular la rebelión racionalista contra la autoridad eclesiástica. La autenticidad de esta bula fue disputada por los seguidores de Raimundo, mientras que los dominicos apoyaron el ataque. Pablo IV puso los escritos condenados por Gregorio XI en el Índice, pero en 1563 fueron removidos en el concilio de Trento a petición de los obispos españoles. La controversia continuó al prohibirse obras de discípulos de Raimundo, especialmente de alquimia, afirmando expresamente Benedicto XIV que la bula de Gregorio XI era auténtica, aunque sin renovar la condenación, apareciendo en su pontificado sin objeción la edición de las obras del 'Doctor illuminatus et martyr Raymundus Lullus'. Pío IX autorizó en 1847 un oficio por el 'beato Raimundo Lulio' para Mallorca y concedió a la orden franciscana en 1857 la celebración anual de su fiesta el 27 de noviembre; pero bajo el mismo papa en 1857 el oficialmente autorizado Analecta juris pontificii (II, 2480) sostuvo la autenticidad de la bula de Gregorio XI.