Historia
LUPO, SERVATO (c. 814-862)
Servato Lupo, benedictino francés, nació probablemente en la archidiócesis de Sens hacia el año 814 y murió en Ferriéres, a 37 kilómetros al sudoeste de Sens, en 862. Era vástago de una distinguida familia y recibió su educación en el monasterio de Ferrières, del abad Aldric, que después sería obispo de Sens. Insatisfecho con la enseñanza se fue a Fulda, estudiando bajo Rabán Mauro, permaneciendo allí desde el año 830 al 836 y haciendo estrecha amistad no solo con su maestro, sino también con otros eruditos alemanes, especialmente con el famoso Einhard, autor de una biografía de Carlomagno. Regresó a Ferrières en 836, pero al año siguiente acompañó a su abad, Odón, a Alemania. Su actividad como profesor en Ferrières, de cuya huella hay trazas en las notas de sus alumnos en sus clases, le hizo rápidamente famoso, disfrutando en 838 del favor del emperador Ludovico Pío y de la emperatriz Judit. En las guerras civiles que siguieron a la muerte del emperador, Lupo se puso del lado de Carlos el Calvo, quien le nombró abad de Ferrières (842) en lugar de Odón, quien era partidario de Lotario, el rival de Carlos. En los turbulentos tiempos que siguieron, demostró su fidelidad a su rey, a quien acompañó en su desafortunada expedición contra Aquitania. Fue hecho prisionero en la derrota de los francos el 14 de junio de 844, pero regresó a su monasterio el 5 de julio. Las guerras dejaron al monasterio en absoluta pobreza, viéndose obligado en 846 a pedir. Atribuyó las desgracias de Ferrières al enajenamiento del claustro de San Judocus por parte de Carlos, cuyos ingresos había entregado a un dignatario temporal. Finalmente consiguió obtenerlo de nuevo, en la última parte del año 848. Al año siguiente fue enviado por Carlos a una misión a Roma, donde por vez primera se puso en contacto directo con la controversia entre Godescalco e Hincmaro. Lupo, como firme adherente de Agustín, favoreció al primero y tanto oralmente como en su De tribus quæstionibus se opuso a la doctrina de la libertad de la voluntad, defendiendo la enseñanza de la elección, aunque no la llevó hasta el extremo de afirmar la predestinación para condenación. Por otro lado, se refrenó cuidadosamente de hacer alguna apelación personal en favor del encarcelado Godescalco, permaneciendo en términos amistosos con Hincmaro. Después de 850 sus cartas apenas contienen alusiones a la controversia, estando activamente involucrado en reparar su monasterio e incrementándose su favor con el rey. Durante meses estuvo en la corte como diplomático y erudito. Su fidelidad a su monarca fue inamovible, incluso tras los desastres de 858, cuando Carlos perdió su trono ante Luis el Germánico y se retiró a Borgoña. Lupo e Hincmaro se fueron con él, pero la tensión y privaciones quebrantaron la salud del abad, que acabaron minándola.
Los escritos de Lupo, además de la obra ya citada que es una de las mejores contribuciones teológicas del tiempo, incluyen la Vita Wigberti y la Vita Maximini. La teoría de que él fue el autor de las Decretales pseudo-Isidorianas no tiene evidencia. Por otro lado, editó los cánones del sínodo de Verneuil (843), que iban dirigidos principalmente contra el abuso de la propiedad eclesiástica por los príncipes. Sus escritos más importantes fueron sus cartas, que se caracterizan por el encanto personal y al mismo tiempo son valiosos documentos históricos, al escribirse con todos los hombres importantes de su época, incluyendo reyes, papas y eclesiásticos.