Joachim Lütkemann, teólogo luterano alemán, nació en Demmin, a 45 kilómetros al sur de Stralsund, Pomerania, el 15 de diciembre de 1608 y murió en Wolfenbüttel, a 13 kilómetros al sur de Brunswick, el 18 de octubre de 1655.
Joachim LütkemannTanto por sus escritos como por su personalidad, que combinaban el saber profundo con la eficaz convicción interior del pietismo, tuvo no poca influencia en la misma dirección que Arndt y Johann Müller, mientras que su controversia con los luteranos ortodoxos en cuanto a la humanidad de Cristo en su muerte, aunque sin consecuencias permanentes, atrajo mucha atención en su momento. Fue educado en las universidades de Greifswald y Estrasburgo, viajando después por Francia e Italia y regresando a Rostock para continuar allí sus estudios. Fue profesor en la facultad filosófica en esa ciudad en 1638 y cinco años después profesor de metafísica y física. Ya era conocido como predicador y contribuyó grandemente a la actividad religiosa en Rostock. Su obra sería interrumpida por una controversia en el que quedó envuelto con la facción ortodoxa estricta en Mecklenburgo, a la que el duque favorecía. Lütkemann expuso lo que a ellos les parecía una proposición peligrosa enunciada en la Edad Media. Al concepto de humanidad, dijo, pertenece, además de la existencia del alma y el cuerpo, la forma de su existencia unida, su unidad y con la disolución de esta unidad en la muerte, la humanidad de Cristo quedó disuelta. La afirmación de su permanencia debe eliminar algo de la realidad de la muerte de Cristo y por tanto de la realidad de la redención. Lütkemann intentó salvar la creencia en el carácter divino-humano de Cristo por la teoría de que la divinidad estaba unidad no solo con el alma sino también con el cuerpo y cuando el alma dejó el cuerpo, la Deidad no lo dejó, sino que la vida eterna, verdadera y esencial todavía moraba en el cuerpo muerto. Estalló una vehemente lucha por su supuesta desviación de la doctrina ortodoxa. Lütkemann se defendió en su Dissertatio physico-theologoca de vero homine. La enseñanza ortodoxa parecía implicar que el cuerpo de Cristo, concomitante necesariamente con el alma para la unidad de la naturaleza humana, era incorruptible. Dos predicadores de la corte en Weimar, Coller y Bartholomäi, expresaron sus dudas y defendieron la idea de Lütkemann desde su punto de vista. El teólogo Cothmann de Rostock se presentó como un violento oponente de Lütkemann y usó su influencia con el duque para silenciarlo como profesor y predicador. A pesar del apoyo del clero y el pueblo, se vio obligado a dejar Rostock. Sin embargo, el duque Augusto de Brunswick le ofreció la posición de superintendente general y predicador de la corte, donde pasó el resto de su vida, elaborando la excelente ordenanza escolar de 1651 y el orden eclesiástico de 1657. Escribió varias obras filosóficas y uno de los más populares libros entre los discípulos de Arndt fue su Vorschmack der göttlichen Güte (Wolfenbüttel, 1643).