Historia

LYON, MARY (1747-1849)

Mary Lyon, educadora americana, nació en Buckland, Massachusetts, el 28 de febrero de 1747 y murió en South Hadley, Massachusetts, el 5 de marzo de 1849.

Mary Lyon
Mary Lyon
Llevaba en sus venas antigua sangre de Nueva Inglaterra, estando entre sus antepasados el teniente Samuel Smith, quien zarpó para el nuevo mundo en el Elizabeth en 1634, y el reverendo Henry Smith, que llegó de Inglaterra unos años después. Su padre, Aaron Lyon, era un hombre querido en la comunidad y dedicado a su familia. Su muerte cuando su hija Mary tenía menos de siete años dejó a la madre, Jemima (Shepard) Lyon, con la responsabilidad de una familia grande y escasos medios para sacarla adelante. Era una muchacha alegre que creció entre las colinas, lo mismo que otras de su edad, pero superándolas en viveza de mente y pasión por el saber. Su educación fue en las academias en Ashfield y Amherst, cuyos trimestres interrumpió por periodos de enseñanza. Su extraordinaria agilidad mental y su celo por el estudio se muestran en el relato familiar de su dominio de la gramática inglesa en cuatro días y de la latina en tres. No es sorprendente que no quedara satisfecha con los cursos en Ashfield y Amherst y que en 1821 fuera al seminario en Byfield, que el reverendo Joseph Emerson había hecho famoso por su defensa de la educación de mujeres. Mary tenía 24 años y en esos días era impensable que una mujer de esa edad fuera a una escuela. Pero ella fue y en los dos trimestres que estuvo recibió un nuevo impulso por el saber, consistente no en adquirirlo solamente, sino en el servicio. Siguieron trece años de enseñanza en la academia en Ashfield, en los que fue directora asociada, y luego con Zilpah Grant en Londonderry, New Haven, y en Ipswich, Massachusetts. Durante esos trece años Mary Lyon quedó más y más impresionada por la importancia de establecer un seminario para mujeres que no dependiera 'de la salud o vida de un profesor particular, sino, como nuestros colegios, que fuera una bendición permanente para nuestros hijos y sus hijos.' Al principio era su esperanza y la de Zilpa Grant que el seminario en Ipswich tuviera una base permanente, pero cuando vio que esta esperanza no sería realizada comenzó a pensar en un nuevo proyecto, en un campo diferente.

El 6 de septiembre de 1834 unos caballeros se reunieron con ella en Ipswich 'para diseñar la forma y medios de fundar un seminario femenino permanente, sobre un plan que abarcara las ideas y principios favoritos de Miss Lyon.' Esas 'ideas y principios' se habían definido durante los meses de deliberación y entre ellos estaba la esperanza de que el seminario fuera 'como nuestros colegios, tan válido que los ricos estuvieran contentos de aprovecharse de sus beneficios y tan económico que la gente de humilde condición pudiera estar acomodada.' Este interés en muchachas de medios escasos era vital en su plan. 'De hecho, es por esta clase principalmente, que es el nervio y el hueso y la gloria de nuestra nación, que nos hemos comprometido en esta empresa.' El tiempo entre el 6 de septiembre de 1834 y el 8 de noviembre de 1837 fue crítico en la historia de la educación superior de las mujeres. Con indomable espíritu Mary Lyon enfrentó la indiferencia y el antagonismo. En el esfuerzo de recaudar la cantidad necesaria para fundar el seminario fue infatigable; pero aunque era el alma de todo el esfuerzo, se mantuvo en segundo plano todo lo posible, 'impulsando a unos pocos caballeros de independencia y reputación para que hicieran lo que ella quería hacer', objetivo que requería 'una acertada diplomacia.' El 7 de octubre de 1836 escribió: 'He vivido para ver el tiempo en el que un grupo de caballeros se han atrevido a poner la piedra angular de un edificio que costará unos 13.000 dólares y que será una institución para la educación de las mujeres. Seguramente el Señor se ha acordado de nuetra baja condición. Esto hará época en la educación femenina.'

El 8 de noviembre de 1837 se inauguró Mount Holyoke Seminary en South Hadley, Massachusetts. Para ofrecer las oportunidades de la escuela a las muchachas de medios moderados, cada estudiante tenía asignada una tarea definida de trabajo casero, aunque no se intentó enseñarlo. 'Por importante que sea esta parte en la educación de una mujer, una institución literaria no es el lugar para conseguirla.' No había departamento preparatorio, cubriendo el curso de estudios tres años, inicial, medio y superior, con un currículum basado en el de Amherst College.

El breve lapso de la vida de Mary Lyon tras la apertura de Mount Holyoke es dificil de cuantificar en toda su intensidad, tal fue lo logrado en los los doec años antes de su muerte. El crecimiento del seminario en números, vigor y popularidad fue sostenido; el segundo año hubo que rechazar 400 solicitudes por falta de espacio. El edificio principal, que acomodaba a ochenta estudiantes, se terminó, añadiéndose un ala sur. Al ser los paisajistas demasiado costosos, las estudiantes traían de sus casas plantas y arbustos, comienzo de bellos jardines de seminarios. El currículum original incluía matemáticas, inglés, ciencias, filosofía y latín, ampliándose con lenguas modernas y música, esperándose que en el futuro se pudiera incorporar el griego y el hebreo y más música. Los instructores regulares eran mujeres, siendo sus cursos complementados por clases de las facultades de Williams y Amherst.

El propósito de Mount Holyoke sobre la prioridad en la educación superior de las mujeres se basaba no sólo en el currículum sino también en que era la primera institución 'donde los edificios y terrenos, bibliotecas y recursos' estaban 'comprometidos con la causa de la educación femenina', siendo la permanencia de la institución una parte esencial del plan. La contribución de Mary Lyon a la teoría educativa se apreció mejor luego que en su propio tiempo. Ella creía en la preparación física, intelectual y espiritual. Su contribución a la educación de las mujeres fue triple: primero, al darles oportunidades educativas superiores; segundo, por la convicción de que esas oportunidades se usarían como preparación para el servicio; tercero, la idea de que tal educación desarrollaría todas las facultades de la persona.