Historia
MANTON, THOMAS (1620-1677)

Fue uno de los tres escribientes en la Asamblea de Westminster, firmando el prefacio a la Confesión, añadiendo una Epistle to the Reader de su propia pluma. En al menos seis ocasiones fue llamado para predicar ante el Parlamento Largo, siendo la primera el 30 de junio de 1647, día de ayuno. Desaprobó enérgicamente la ejecución del rey, pero mantuvo el favor de Cromwell y su parlamento, predicando de nuevo ante ellos en días de acción de gracias y de ayuno hasta el 4 de febrero de 1658. Asistió a Christopher Love en el cadalso (22 de agosto de 1651) y después, a pesar de las amenazas de disparar de los soldados, predicó un sermón fúnebre (impreso en 1651) en la iglesia de Love de St. Lawrence Jewry. Manton fue incorporado a Oxford como licenciado en teología el 20 de abril de 1654, porque 'es una persona de conocido valor y un constante predicador en Londres.' En 1656 fue presentado por William Russell, conde de Bedford, a la rectoría de St. Paul, Covent Garden, una nueva iglesia construida y dotada por Francis, cuarto conde. Aunque no fue legalmente admitido hasta el 10 de enero de 1660 atrajo a la iglesia, bajo la República, a muchos de la nobleza, tanto escoceses como ingleses. Evelyn estuvo allí el 23 de mayo de 1658, cuando Manton hizo una colecta para los ministros secuestrados. En otra ocasión Baxter y el doctor Wilkins, posterior obispo de Chester, le ayudaron en un servicio para los protestantes piamonteses. Fue propuesto por el comité del parlamento, con Baxter y otros, para elaborar Fundamentals of Religion. Fue también nombrado uno de los 'examinadores' de los ministros piadosos. Wood burlonamente le llama 'prelado del Protectorado.' El 26 de junio de 1657 Manton estuvo presente en Westminster Hall y 'encomendó a su Alteza, al parlamento, al consejo, a las fuerzas terrestres y marítimas de las tres naciones a la bendición y protección de Dios.'
Manton deseaba la Restauración y fue uno de la diputación que fue a Breda, donde Carlos II prometió hacer la suscripción más fácil a los presbiterianos. En junio o julio de 1660 juró como uno de los capellanes del rey, pero nunca predicó ante él ni recibió ni esperó ninguna paga. Participó en la comisión para la revisión de la liturgia, que se reunió por vez primera en casa de Calamy el 2 de abril de 1660, asistiendo a la conferencia de Savoy (convocada el 25 de marzo de 1661). Acompañó a Baxter, Calamy y otros a una audiencia del rey, para 'exponerle a lo que se someterían.' Los presbiterianos se reunieron en Sion College durante dos o tres semanas, asistiendo cuando su declaración se leyó ante el rey (22 de octubre de 1660).
El 19 de noviembre de 1660 Manton recibió el doctorado en teología por Oxford, ofreciéndosele el deanato de Rochester, pero él declinó la oferta. Continuó en St. Paul, Covent Garden, no leyendo la liturgia hasta que su congregación hizo una petición a finales de 1664. El 24 de agosto (día de San Bartolomé) de 1662 dejó su beneficio, negándose a predicar un sermón de despedida. Asistió a los cultos de su sucesor, el doctor Patrick, posterior obispo de Ely, hasta que éste le acusó de hacer circular un libelo contra él en la iglesia. Manton entonces celebró frecuentes cultos en su propia casa en King Street, Covent Garden, hasta que los números fueron demasiado grandes y las reuniones se trasladaron sucesivamente a White Hart Yard, Brydges Street y a la casa de lord Wharton en St. Giles. Una señal de su popularidad es que el conde de Berkshire, 'un papista jansenista', que vivía al lado, le ofreció una salida 'sobre un muro bajo' si surgían problemas. Entre los que regularmente iban estaba la condesa de Bedford y Manchester, Lady Clinton, Sir Willliam Lockier y Lady Seymour. En septiembre de 1668 Manton 'siendo cercano a la corte y de gran nombre entre los presbiterianos' elaboró, por sugerencia de Sir John Baber, una declaración al rey reconociendo la clemencia de su gobierno. Sus reuniones le fueron permitidas hasta 1670, cuando fue arrestado un domingo por la tarde tras acabar su sermón. Fue encerrado en la Gatehouse, pero fue tratado con indulgencia, estando bajo custodia de Lady Broughton. Al ser liberado, seis meses después, Manton comenzó a predicar en una habitación en White Hart Yard, escapando de un segundo arresto por un oportuno aviso, que permitió a James Bedford, que había hecho el juramento en Oxford, ocupar su lugar. En 1672 fue uno de los seis predicadores escogidos por los comerciantes y ciudadanos de Londres para la enseñanza semanal en Pinners Hall, donde continuó predicando hasta su muerte. Dos años después, Manton con Baxter y Bates se encontró con Tillotson y Stillingfleet, 'para considerar una acomodación.' Se elaboró un borrador que se presentó a los obispos, que lo rechazaron. Hacia 1675 su salud se quebrantó. Una visita a la posesión rural de Lord Wharton en Woburn no le mejoró, cayendo en un doloroso estado letárgico ante los muchos amigos que le visitaron. Fue enterrado en Sat. Mary, Stoke Newington, el 22 de octubre de 1677. Su sermón fúnebre lo predicó William Bates, conmemorando Thomas Case también su muerte. Las expresiones espirituales de Manton en su lecho de muerte se publicaron un mes o dos después con el título Words of Peace.
Manton fue el más popular de los presbiterianos y usó su influencia 'para la tranquilidad pública.' Bates dice que 'su espíritu pacífico y prudente fue de gran utilidad en esos tiempos divididos.' Según Neal fue 'un buen antiguo puritano, preocupado no con la política de la corte' sino solo con su religión. Su lugar estaba, sobre todo, en el púlpito. El arzobispo Ussher le denominó 'un voluminoso predicador' y los seis volúmenes en folio publicados tras su muerte contienen 589 sermones. Además de las ocasiones públicas ya mencionadas, Manton predicó el segundo sermón a los Hijos del Clero, varias veces ante el alcalde y los concejales en St. Paul, tomando parte en los ejercicios matinales en Cripplegate y otras partes.
Manton se casó con Mary Morgan de Sidbury, Devonshire, quien le sobrevivió veinte años. Tuvieron varios hijos. Su hija Ann se casó con Mr. Terry y otro hijo, Nathaniel, fue librero. La valiosa biblioteca de Manton se vendió en su casa en King Street, Covent Garden, el 25 de marzo tras su muerte.
Manton publicó: Meate out of the Eater (Londres, 1647); England's Spirituall Languishing (Londres, 1648), sendos sermones predicados en la Cámara de los Comunes. A Practical Commentary, or an Exposition, with Notes, upon the Epistle of James (Londres, 1651); The Blessed Estate of them that Die in the Lord (Londres, 1656); A Practical Commentary on the Epistle of Jude (1658), enseñanzas semanales en Stoke Newington; Smectymnuus Redivivus, con un prefacio suyo, 1669. También escribió varios prefacios o epístolas de recomendación a las obras de Case, Chetwynd, Clifford, Hollingworth, Gray, Strong, Sibbes y otros. Tras la muerte de Manton, Bates publicó un volumen de sus sermones, 1678, publicando un segundo Baxter, 1679. A Practical Exposition of the Lord's Prayer apareció en 1684 y Several Discourses tending to Promote Peace and Holiness among Christians en 1685; Christ's Temptation and Transfiguration Practically Explained and Improved en 1685; A Practical Exposition on Isaiah liii en 1703 por William Harris y 190 sermones sobre el 1 a Alef. ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! 2 ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan! 3 No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos. 4 Tú h[…]Salmo 119 aparecieron en 1681.
De un sermón sobre Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.[…]Juan 13:8 es el siguiente pasaje:
'Se nos indica que todos los que no buscan en Cristo ser lavados de sus pecados, realmente han tomado falsamente el evangelio y se han equivocado de camino para participar de los frutos y beneficios de su muerte. Está claro que es en vano buscar la consolación despreciando la santidad Los que así actúan no tienen en cuenta el verdadero fin de la obra y promesa de Cristo; el cual apareció para quitar nuestros pecados (Y vosotros sabéis que El se manifestó a fin de quitar los pecados, y en El no hay pecado.[…]1 Juan 3:5); y vino para deshacer las obras del diablo (El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.[…]1 Juan 3:8), para dar Su Espíritu al hombre pecaminoso y miserable, y limpiarlo y santificarlo. Cuando el Cristo al que nos hemos unido lo usamos para persistir en el pecar e incrementar nuestra seguridad carnal, con toda certeza ese es un Cristo falso. Los que viven en tales planteamientos se asientan en una creencia tan engañosa como la de aquellos que piensan que Dios es más amigable con el pecado desde que apareció Cristo que antes de su venida; y que por estar presente Cristo, el pecado tiene ahora menos vanidad y malignidad. ¡Cuidado! Echa este engaño fuera de ti, no sea que estés haciendo a Cristo un ministro o animador del pecado (Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadores, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modo![…]Gálatas 2:17). Los que obran así es como si pusieran a Cristo en contra de Cristo mismo: sus méritos contra su doctrina y Espíritu; o mejor dicho, como si colocaran al diablo contra Cristo, decorando la causa del maligno con el nombre del Señor. En tal caso tendrás puesta tu fe y esperanza en un ídolo que del Salvador sólo tiene el nombre.
El verdadero Cristo viene primero a lavarnos del pecado, y luego nos da consuelo y alivio. Presta atención, pues, no sea que estés usando su muerte en contra precisamente de los fines y frutos propios de la misma, y te encuentres huyendo de Dios en rebelión, apoyándote en que Cristo te ha salvado. Quien busca en el Redentor la santidad, le mostrará amor y aprecio espiritual; pero el que busca en él sólo satisfacción personal y comodidad, no podrá ocultar su egoísmo. La culpa del pecado se muestra en contra de nuestro interés, mas el poder del pecado en nosotros lo hace en contra de la gloria de Dios. Así que el gran propósito de su muerte fue redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo celoso de buenas obras (quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras.[…]Tito 2:14); no únicamente para liberar nuestra conciencia de las cadenas del temor, sino también nuestros corazones de la esclavitud del pecado, para que podamos servirle con más libertad y deleite.'