Historia
MAP, WALTER (c. 1140 - c. 1208)
'En el concilio romano celebrado bajo Alejandro III, vimos valdenses, gente simple y sin cultura, así llamados por el nombre de Valdo, su jefe, que vivía en Lyón, sobre el Ródano. Presentaron al papa un libro escrito en gálico, que contenía el texto y las glosas del Salterio y de muchos escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Pedían insistentemente que se los autorizara a predicar --creyéndose preparados para ello- cuando, en cambio, no estaban capacitados más que para los primeros rudimentos. [En esto eran] parecidos a los pájaros que, no viendo la trampa, se imaginan siempre que pueden emprender el vuelo. ¿Pero se arrojan las perlas a los puercos y le Palabra ante imbéciles ineptos para comprenderla y comunicarla? Ciertamente, no.
Yo, que valía menos que todos en la asamblea, consideraba poco placentero detener los trabajos para debatir semejante problema y atrasarnos intentando resolverlo, pero al mismo tiempo me divertía el asunto. A la invitación del alto dignatario elegido por el pontífice para que dirigiera las confesiones, lancé mi primera flecha. En presencia de muchos teólogos expertos en derecho canónico me fueron traídos para que los examinase, dos valdenses considerados de los más eminentes de la secta.
Ellos pensaban hacerme callar... Me preparaba a responder, cuando el presidente me ordenó proceder al interrogatorio. Los enfrenté con preguntas elementales que todos saben contestar, sospechando con razón que el asno que gusta del cardo no desdeña la lechuga:
-¿Creéis en Dios Padre?
Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en el Hijo?
-Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en el Espíritu Santo?
Ellos contestaron: Creemos.
-¿Creéis en la madre de Cristo?
Ellos contestaron aún: Creemos.
Ante estas palabras estalló la risa de toda la asamblea... Estas personas se retiraron todas confusas. ¡Pero era justo que así fuera! Pretendían guiar ellos, que estaban sin guía, como Faetón, que ignoraba hasta el nombre de sus caballos.'
(De Nugis Curialium)
En el único estatuto existente otorgado por Map, se menciona a su sobrino, Philip Map como testigo. Map tenía otros sobrinos (De Nugis, p.13), pero nada más se sabe de ellos. No hay duda de que Map es la ortografía correcta de su nombre; es la forma invariable utilizada por sus contemporáneos y la usa el mismo Walter. Mapes es la forma más latinizada e inexacta, aunque ha sido la más popularmente utilizada. Map se distingue cuidadosamente de su predecesor en la archidiaconía de Oxford, Walter Calenius, con quien a menudo ha sido confundido.
Los indudables vestigios literarios de Walter Map apenas son acordes con la reputación de la que ha disfrutado casi continuamente. Hombre de mundo, con un gran círculo de relaciones cortesanas, que dan cuenta de su familiaridad con los dos Enrique de Inglaterra, Enrique II y su hijo, con Luis de Francia y Enrique de Champagne, estuvo activamente comprometido en asuntos públicos desde su juventud, probablemente más familiar para sus contemporáneos como ingenioso que como escritor; Giraldus Cambrensis testimonia en el registro que ha conservado de los 'chistes de su amigo' (Opera, iii. 145, iv. 219, y c.) Es posible también que esto sea todo a lo que Giraldus alude en sus repetidas referencias a los 'dicta' franceses de Map, aunque es susceptible de otra explicación. El propio Map dice expresamente a Giraldus, 'Nos multa diximus; vos scripta dedistis et nos verba', y que su 'dicta' le trajo una reputación considerable. Sin embargo, por Giraldus también sabemos que Map era un erudito, bien versado en derecho y teología, hombre de gusto poético, bien versado en literatura. Mucho de esto podría inferirse de su única obra indudable, De Nugis Curialium (Trivialidades de los cortesanos). Este curioso libro, aunque desprovisto de cualquier ordenación visible, compuesto en gran parte de leyendas de su condado natal, chismes y anécdotas de su vida cortesana, también muestra su interés y conocimiento por los antiguos clásicos, los Padres cristianos y la historia contemporánea. Aunque en su forma apenas hay más que las reminiscencias y anotaciones de un hombre de mundo con un vívido sentido del humor, tiene un propósito más profundo subyacente; es, de hecho, en cierto sentido, una aguda sátira sobre la condición de la Iglesia y el Estado en los días del escritor. Los ataques contra las corrupciones del orden eclesiástico y especialmente de la iglesia de Roma abundan, habiendo versos contra los cistercienses y haciendo chistes a expensas del clero. Incorpora mucha información histórica, principalmente de carácter tradicional y anecdótico, pero de considerable interés; especialmente notables son sus relatos de los Templarios y Hospitalarios y su descripción de la corte inglesa y los reyes desde el reinado de Guillermo II hasta su propio tiempo. A De Nugis también le debemos casi todo nuestro conocimiento de la vida de Map. La obra parece haber surgido por petición de un amigo llamado Geoffrey, sobre el que escribiría un poema sobre 'sus dichos y hechos que no se habían escrito' (De Nugis, págs. 14, 19). En otra parte, indica que escribió por deseo de Enrique II y nos dice que el libro fue compuesto en la corte por fragmentos. Es evidente, por la misma obra, que fue compuesto en varias ocasiones entre 1182 y 1192. Además, las mismas historias o incidentes a veces se relatan más de una vez. El único manuscrito de De Nugis Curialium es Bodl. MS. 851, del siglo XV, que fue propiedad de John Wellys, monje de Ramsey y en algún momento estudiante de Gloucester Hall, Oxford. Hay una transcripción hecha a partir de este manuscrito por Richard James en James MSS. 31 y 39, en Bodleian Library. Fue editado por el Sr. T. Wrigh para Camden Society en 1850. En De Nugis (Distinctio, iv.c. iii.) se incorpora un pequeño tratado, Dissuasio Valerii ad Rufinum ne uxorem ducat, que parece ser una obra de los años anteriores de Map y del cual hay muchas copias anónimas. Está impreso entre las supuestas obras de Jerónimo en Patrologia, xxx. 254 de Migne.