Historia

MARCIÓN

Su vida.
Los hechos de la primera etapa de Marción son difíciles de establecer, parcialmente por la tendencia de los escritores eclesiásticos, de cuya información sabemos de él, a creer y difundir relatos perjudiciales sobre los herejes. Las principales fuentes para su vida son los escritos de Justino Mártir, Hipólito, Ireneo, Epifanio y Tertuliano, no estando estos escritores de acuerdo entre sí. Su lugar de nacimiento se sitúa en Sínope, en Paflagonia, sobre el Euxino, siendo él descrito como un marino del Ponto. Tertuliano dice que llegó de esa zona hacia el año 140, uniéndose a los cristianos de Roma y haciéndoles un donativo de doscientos mil sestercios (Tertuliano, Contra Marción, iv. 4; Præscriptio, xxx). Habla de sus diferencias con la comunidad romana, de su excomunión, de la devolución de su donativo y de su vinculación posterior con el maestro gnóstico Cerdón. Según la misma autoridad los marcionistas contaban el tiempo a partir de la separación de su maestro de la Iglesia, es decir, ciento quince años después del tiempo de Cristo (Contra Marción, i. 19). Esto fijaría la fecha en el otoño del año 144. Justino en su primera apología escrita hacia el 150 (caps. xxvi, lviii) resalta la gran actividad de Marción. Ireneo (Hær. III, iv. 3) habla del florecimiento de Marción bajo el episcopado de Aniceto (154-165) y dice cómo Policarpo llamó a Marción primogénito de Satanás (Hær. III, iii. 4, iv. 3). Estos son los pocos hechos ciertos sobre su vida: su separación de la Iglesia en 144, su vinculación con el gnosticismo y su fundación de una comunidad separada.

Mapa de los puntos de partida de las grandes herejías
Mapa de los puntos de partida de las grandes herejías

Mapa de las actividades de Marción y los gnósticos
Su sistema.
De la génesis del pensamiento de Marción la tradición solo da un superficial vislumbre. Fue discípulo de Cerdón y según Ireneo éste enseñó que el Dios que anunció la ley y los profetas no podía ser el Padre de Jesucristo. El primero era conocido y el segundo desconocido. Uno sólo era justo y el otro bueno. Sobre este fundamento, Marción construyó la idea de la distinción absoluta entre cristianismo y judaísmo. Su obra llevaba el título Antítesis y era un tratado semi-dogmático en el que contrastaba las diferencias entre la ley y el evangelio. Tertuliano hizo gran uso de esta obra en su réplica a Marción. Orígenes tal vez la conoció y también Efrén, pero Epifanio e Hipólito no la usan. Usaba sentencias contrarias como argumentos principales, fortalecidas con ejemplos de otros pasajes. La enseñanza de Marción es especialmente notoria por su falta de interés en las cuestiones metafísicas. Sin embargo, es cierto que no contempló al cosmos como la creación del Dios supremo; era la producción de un demiurgo. 'Marción, con la ayuda de los demonios en todos los países, contribuyó a la expresión de blasfemias y a rechazar el reconocimiento de Dios como creador de nuestro mundo. Él reconoce otro Dios, que al ser esencialmente más grande ha hecho cosas más grandes que el otro'. (Justino Mártir, I, xxvi). Marción difiere enteramente de Valentín al no elucubrar sobre los eones. Su pensamiento se centra enteramente en los escritos de judíos y cristianos. Su demiurgo es el creador y señor de todos los hombres, pero que ha escogido un pueblo, siendo el Dios de los judíos, el Dios del Antiguo Testamento. La lectura de Marción del Antiguo Testamento le convenció de que el principio retributivo de justicia hallado en el Antiguo Testamento no se puede reconciliar con el amor y bondad del Dios del nuevo pacto (Tertuliano, Contra Marción, I, vi). El Dios creador es justo, según la máxima 'ojo por ojo y diente por diente', una máxima que fue anulada expresamente por el Dios bueno (38 Habéis oído que se dijo: "OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE." 39 Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. […]Mateo 5:38-39). El Dios de la creación hizo llover fuego del cielo, pero el Dios bueno prohibió hacer eso a sus discípulos (1 Moab se rebeló contra Israel después de la muerte de Acab. 2 Y Ocozías se cayó por la celosía del aposento alto que tenía en Samaria, y se enfermó. Y envió mensajeros, a los que dijo: Id, consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de est[…]2 Reyes 1; 54 Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? 55 Pero El, volviéndose, los reprendió, y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, […]Lucas 9:54-55); el Dios de la creación animó a sustraer en el Antiguo Testamento (35 Los hijos de Israel hicieron según las instrucciones de Moisés, pues pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa. 36 Y el SEÑOR hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despo[…]Éxodo 12:35-36) pero es prohibido en el Nuevo; El Dios creador ni es omnipotente ni omnisciente; tuvo que preguntar a Adán lo que había hecho y averiguar lo que pasaba en Sodoma. El Dios bueno lo sabe todo y es todopoderoso. El Antiguo Testamento con su ley ceremonial y su baja norma de moralidad está ajustado a la creación de Dios, pero ni él ni su libro tienen reconocimiento entre los cristianos. Marción no empleó el método alegórico de interpretación, aceptando la letra del Antiguo Testamento con sus milagros y profecías. Reconoció que el Dios de la creación enviaría al Mesías para recoger al pueblo escogido en su reino, para gobernar sobre la tierra entera y ejercer juicio sobre paganos y pecadores.

Escrúpulo, lápiz sobre papel de Romolo Romani.Colección privada, Brescia
Escrúpulo, lápiz sobre papel de Romolo Romani.
Colección privada, Brescia
En este punto es donde introduce al Dios bueno; antes era desconocido en el mundo del demiurgo, quien ni siquiera sospechaba de su existencia, pero el Dios bueno no podía permitir el plan del demiurgo. Él quiere ser misericordioso con los pecadores y liberar a todos de las ataduras del Dios de los judíos. Por tanto, determinó aparecer en el mundo en la persona de Cristo, pero Marción no prestó atención a la naturaleza de la unión entre ambos, aunque en este punto puede ser llamado doceta. En el evangelio de Lucas hace un cambio arbitrario en el texto, a fin de facilitar una aparición inmediata de Dios en el mundo: 'En el año decimoquinto del emperador Tiberio, Dios bajó a Capernaúm y enseñó los sábados'. Para influir a los judíos, Cristo se adaptó a sus condiciones, llamándose Mesías, pero en su actividad era lo opuesto al demiurgo; mientras que éste solo aprueba a las personas justas, Cristo llama a publicanos y pecadores y a los que están cansados y abatidos. Según la ley, los leprosos eran impuros, pero Cristo los toca. Eliseo sanó a uno mediante agua, pero Cristo a muchos por su palabra. El demiurgo mandó osos contra los muchachos para vengar su burla de Eliseo; Cristo llama a los niños a que vengan a él. El Mesías del demiurgo fue enviado para juntar a los judíos de la dispersión, pero Cristo para liberar a todos los hombres. El judaísmo está restringido a un solo pueblo, pero todos los pueblos están representados en el cristianismo. Las esperanzas judías están centradas en un reino terrenal; Cristo promete a los suyos un reino celestial y eterno. Solo a medida que el tiempo fue pasando, entendió el demiurgo el significado de la venida de Cristo. Cuando vio su ley rechazada, abandonó al Mesías a los creyentes en el demiurgo, quienes le crucificaron. Pero su victoria sobre el Dios bueno fue solo aparente. El Cristo muerto descendió al Hades, pero predicó e incluso allí halló creyentes que rechazaron al Dios de los judíos. El eclipse de sol en el momento de la resurrección fue obra del demiurgo. El Mesías del demiurgo tiene todavía que aparecer y establecerá un reino terrenal que durará mil años, una esfera opuesta al reino de Cristo, donde los que se han levantado de los muertos viven y reinan, liberados del impedimento de la materia tras dejar a un lado sus cuerpos terrenales. Pero el Dios bueno continúa siendo el Dios de amor. A los que no lo siguen, sino que se unen en comunión con el demiurgo, no los castiga; simplemente los entrega al demiurgo en cuyo fuego ellos arderán. Para los creyentes en el Padre celestial no hay juicio; ellos existen en el amor de Dios y nada parece más inconcebible a Marción que la noción de Cristo regresando para juzgar.

Relación con el cristianismo y el Nuevo Testamento.
En todas esas especulaciones hay un gran pensamiento fundamental: la idea de la absoluta originalidad e independencia del cristianismo. Esto se extrae de la disputa de Marción con los presbíteros de Roma, cuando cita 36 También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces[…]Lucas 5:36-37; 6:43. Al aplicar esto al cristianismo, Marción expresó su convicción de que toda conexión con el judaísmo debía ser extirpada. Su posición era que los registros originales cristianos habían sido manipulados en la Iglesia o sido intencionadamente falsificados por hombres a quien el espíritu de Cristo les era ajeno. Los primeros entre los falsos apóstoles fueron Pedro, Jacobo y Juan, apoyando esta afirmación con la carta a los Gálatas. Para él solo Pablo era verdadero apóstol; sin embargo, eliminó los aspectos judíos en el paulinismo. Las antítesis usuales de Pablo entre ley y evangelio, ira y gracia, obras y fe, carne y espíritu, pecado y justicia, muerte y vida, eran congénitas a su pensamiento y semillas de su método. En el sistema de Marción se le da tanto peso al evangelio de la gracia gratuita de Dios en Jesucristo que hizo que considerara la conexión de la Iglesia con el evangelio una falsificación imperdonable.

Su afiliación e importancia.
Sobre si Marción era gnóstico o no hay que decir que en muchas maneras era distinto de los gnósticos, estando su orientalismo ausente de su sistema. No estaba interesado en filosofía religiosa y no hizo distinción entre fe y gnosis. La división gnóstica de clases con diferentes normas de conducta y objetivos no la aceptó, omitiendo totalmente la enseñanza sobre los eones. Su obra es principalmente importante desde el punto de vista de la ética cristiana. Todas las obras del Dios creador, afirmó, deben ser rechazadas. Predicó el más estricto ascetismo, negando la licitud del matrimonio y promulgando medidas estrictas para el ayuno (Tertuliano, Contra Marción I, xxix, IV, xvii, xxix, xxxiv, xxxviii, xliv, etc.). El modelo de su propaganda también difiere del de los gnósticos. Una Iglesia purificada en la cual todos tuvieran un lugar era su objetivo. Mantuvo muchas costumbres eclesiásticas en su totalidad, bautizando con agua y con la fórmula trinitaria. Sin embargo, no distinguió entre bautizados y catecúmenos, aunque fue su estricto ascetismo lo que supuso un formidable obstáculo para el crecimiento de su facción. Marción era grandemente reverenciado en sus comunidades, siendo llamado el maestro santísimo. A su Antítesis se le dio categoría canónica. Su popularidad y amplia influencia sobre las masas le constituyeron en el mayor peligro para la Iglesia en el siglo II. Ejerció un poder nunca logrado por los valentinianos y otros grupos gnósticos, siendo especialmente temido por los ortodoxos. Posiblemente el credo bautismal de Roma se preparó para neutralizar su enseñanza.

Ilustración de Jean Delville
Ilustración de Jean Delville

Su escuela y secta.
Muchos de los seguidores de Marción no se adhirieron estrictamente a su enseñanza. Algunos de ellos concordaban con su maestro en reconocer dos principios, pero otros insistían en que había tres. Apeles, el marcionita de quien más se sabe (Tertuliano, Præscriptio, xxx), parece que estuvo enredado en prácticas mágicas y puso gran atención a las visiones, oráculos y revelaciones proféticas de una mujer llamada Filomena, compañera suya. También difirió de Marción en su interés metafísico. Su regla de fe comienza con las palabras: 'Hay un Dios bueno y un principio y un poder indigno de ser nombrado' (Epifanio, Hær., xliv. 1-2). Pero negó con los marcionistas que el mundo fuera creado por el Dios bueno. Enseñó un sistema de mediación angélica, en el que había un ángel creativo, un ángel de fuego y un ángel que habló a Moisés. Las antiguas autoridades difieren en cuanto al número de esos seres en su sistema. Apeles también es diferente a Marción en su cristología. Cristo no solo pareció que había tomado carne, sino que en verdad la tomó, teniendo carne y cuerpo real. Realmente vino al mundo y realmente fue crucificado, sepultado y resucitado. Pero Apeles no aceptó el nacimiento virginal de Cristo, pues según él tenía un cuerpo sideral. Estaba de acuerdo con Marción en cuanto al origen del Antiguo Testamento y en su invalidez para los cristianos, siendo en conjunto indigno de ser creído. Escribió un libro, para mostrar que lo que Moisés había escrito era engañoso. Llamó a la historia del arca una fábula, porque no podría haber albergado más de cuatro elefantes. Los ortodoxos le acusaron de tomar lo que le convenía según sus inclinaciones, a lo que él replicó citando un dicho apócrifo de Cristo 'sed hábiles cambiadores de moneda'. En conjunto su enseñanza muestra un regreso al gnosticismo. Otros tres marcionitas aparecen en la literatura cristiana antigua: Luciano, Megetio y Marcos. Reconocieron tres principios, uno bueno, uno malo y el demiurgo. El único relato completo de cualquier sistema marcionita posterior se encuentra en el escritor armenio Eznik. Él habla de tres principios, de la creación obra de un Dios justo, mientras que el Dios creador logró ponerla bajo su poder, formando luego una alianza con Adán. La materia por sí misma produjo una creación diabólica. Esta caótica condición es sanada por el Dios supremo, que envía a su Hijo desde el cielo. Los que creen en él, tal cual es revelado por Pablo, se salvan. Las comunidades marcionitas existieron especialmente por todo el este, pero también en el oeste. Su ardor ante la persecución fue similar al de los ortodoxos, siendo frecuentemente mencionados los mártires marcionistas por Eusebio. Cerca de Damasco se halló una descripción de una iglesia marcionita, demostrando que en el año 318 se les permitía adorar libremente (P. Le Bas y W. H. Waddington, Inscrriptions Grecques, volumen iii. p. 582, no. 2558, París, 1870). Pero unos años después la secta fue prohibida por Constantino (Eusebio, Vita, iii. 64). Desapareció antes en el oeste que en el este. Teodoreto, por ejemplo, afirma haber convertido a mil marcionitas en ocho localidades (Migne, Patrologiae cursus completus, lxxxv. 1316). También hubo muchos en Armenia. Tal vez los paulicianos tuvieron su origen en ellos.