Historia

MARCO AURELIO ANTONINO (121-180)

Marco Aurelio Antonino nació en Roma el 26 de abril de 121 y murió probablemente en Sirmio el 17 de marzo de 180. Fue emperador romano desde el 7 de marzo de 161 al 17 de marzo de 180.

Mapa de los filósofos griegos y romanos
Era hijo de Annio Nero, quien murió hacia 130, siendo adoptado y educado por su abuelo, Marco Annio Vero. Cuando era muchacho disfrutó del favor de Adriano y se hizo versado en filosofía a temprana edad. En el año 138 fue adoptado por Antonino Pío, con cuya hija se casó, parece ser en 145 y al año siguiente de que Antonino ascendiera al trono Marco Aurelio fue hecho cónsul por vez primera. En 146 recibió el poder de tribuno y luego corregente, aunque no ostentó el título imperator.

Propuesto como sucesor de Antonino, fue autocrator después del 7 de marzo de 161. Inmediatamente hizo a Lucio Vero corregente y le puso al frente de la guerra parta. Asumió el sobrenombre Armeniacus poco después de 163 y Parthicus Maximus y Medicus en 166, el mismo año en que ambos emperadores parecen haber asumido el título pater patriæ. En este mismo año triunfó sobre los partos, y tras aplastar a los marcomanni ostentó el sobrenombre Germanicus en 172, mientras que tres años más tarde, tras su expedición contra los iazygi, adoptó el sobrenombre Sarmaticus. Este último año hizo una expedición a Asia, regresando por Esmirna y Atenas, donde fue iniciado en los misterios eleusinos, llegando a Roma en 176, cuando celebró un triunfo sobre los germanos y sármatas. Entonces asoció a su hijo, Cómodo, con él en el gobierno, pero en 177 ambos fueron llamados a Alemania y durante esta expedición Aurelio murió, supuestamente de peste.

A pesar del hecho de que su reinado fue un período de guerra casi incesante, Marco Aurelio halló tiempo para la actividad literaria. Su posición filosófica fue la del estoicismo ecléctico y los escritos de Epicteto eran su lectura favorita; en religión procuró evitar toda forma de necedad, ya que detestaba toda sofistería y pedantería en filosofía. Su ideal de vida y sus esfuerzos se aprecian en sus Meditaciones, pero el grado de su conocimiento del cristianismo es incierta. Su idea de que el desprecio hacia la muerte manifestado por los cristianos estaba basado en la obstinación, era meramente la opinión general de los filósofos de su periodo y cualquier afinidad aparente entre sus Meditaciones y el pensamiento cristiano es meramente accidental.

Marco Aurelio, cuarto por la izquierda, ejerciendo como sacerdote
Marco Aurelio, cuarto por la izquierda, ejerciendo como sacerdote
La posición de la Iglesia durante su reinado fue prácticamente la que hubo bajo sus predecesores, aunque las persecuciones locales fueron más frecuentes y recibieron impulso en 176 por sus estrictas leyes contra las religiones extranjeras y las supersticiones. Por otro lado confirmó expresamente la política de Trajano de perdonar a todos los que se retractaban, por lo que la tradición de su política hacia los cristianos en la Iglesia antigua fue por tanto doble. La idea más antigua, representada por Tertuliano y Lactancio, ignora los sufrimientos de los cristianos bajo el emperador "bueno" o los refiere a las maquinaciones de malos consejeros, mientras que la tradición posterior, tal como es dada por Sulpicio Severo, Crisóstomo y Orosio atribuye a su reinado la época de la quinta persecución. Los registros más confiables de la condición de la Iglesia en este periodo son: el relato del martirio de Justino y sus compañeros en Roma, escrito entre 163 y 167; el Peregrinus Proteus de Luciano, compuesto poco después de 165; las cartas de Dionisio de Corinto, las obras de Melitón de Sardis, especialmente su "Apología", escrita en la segunda mitad del reinado de Aurelio; las "Apologías" de Apolinar y Milcíades y la existente "Apología" de Atenágoras, compuesta en los últimos años de su reinado; la fuente más importante y detallada es el relato auténtico de las persecuciones en Lyón y Vienne dado por Eusebio; el relato del martirio de Carpo, Papilo y Agatónico y referencias dispersas a los cristianos en los fragmentos de los antiguos escritores anti-montanistas preservados por Eusebio, así como las obras de Luciano, Arístides, Fronto y Celso. Es evidente, de esas fuentes, que las persecuciones fueron más numerosas en la última parte del reinado de Aurelio y que no siempre fue seguida la regla establecida por Trajano, aunque el gobierno procuró suprimir los desórdenes y por tanto publicó decretos que los cristianos interpretaron como actos de tolerancia. La carta de Marco Aurelio, usualmente añadida a la primera "Apología" de Justino Mártir, que trata con la "Legión Tronante" es una falsificación, aunque puede estar basada en una carta genuina. Según la misma el ejército bajo Marco Aurelio fue salvado ante un gran ejército de germanos en respuesta a la oración de los cristianos, al caer una lluvia refrescante sobre los romanos que se convirtió en un fulminante granizo contra los germanos. La "Legión Tronante" llevó durante mucho tiempo ese título, pero no derivó su nombre de este milagro.