Historia
MARCOS EL ERMITAÑO († c. 430)
- Identificación y primeras fechas
- Tratados ascéticos y polémicos
- Escritos espurios
- Detalles de su vida
- Su teología
Identificación y primeras fechas.
Fue conocido primero por una serie de tratados descritos por Focio en su Bibliotheca, aunque no da detalles de su vida. Los nueve tratados nombrados y resumidos por Focio concuerdan con los existentes, a excepción de los "Capítulos ascéticos." Marcos fue identificado por Bellarmino con un monje del mismo nombre, que hacia el año 900 profetizó diez años adicionales de vida al herido emperador León VI y el mismo erudito también avanzó la hipótesis de que los escritos atribuidos al Ermitaño hubieran sido fabricados o corrompidos por los herejes de su tiempo. Aunque esta teoría fue posteriormente refutada, Marcos atrajo poca atención hasta que su tratado contra los nestorianos, previamente desconocido, fue publicado por Papadopoulos Kerameos (San Petersburgo, 1891), habiéndose desde entonces demostrado que todos los escritos atribuidos a Marcos por Focio fueron auténticamente escritos por él o al menos por un solo autor. La primera mención cierta de Marcos el Ermitaño procede del siglo séptimo, cuando fue citado dos veces por Doroteo, un archimandrita palestino. En el mismo siglo fue citado por Isaac de Nínive, Anastasio el Sinaíta, Juan de Damasco en el siglo octavo y Teodoro el Estudita en el noveno. Una importante nota histórica sobre este autor la da Nicéforo Calixto, quien señala que los ascetas Eufimio, Simeón el Estilita, Nilo, Isidoro de Pelusio y el "famoso Marcos" fueron casi contemporáneos. A los últimos tres los designa como discípulos de Crisóstomo, una sentencia que es particularmente importante en el caso de Marcos, ya que ni sus escritos ni tradición alguna le relacionan con él. Una tradición divergente identifica a Marcos el Ermitaño con un asceta del mismo nombre que vivió en la colonia monástica egipcia de Cellis. Según esta identificación, Marcos ya sería de edad avanzada en 395.
Tratados ascéticos y polémicos.
Las primeras dos obras de Marcos son los tratados "Sobre la ley espiritual y sobre los que creen que están justificados por las obras." Originalmente formaban una sola obra titulada "Sobre la ley espiritual" y contenía 412 aforismos místicos y ascéticos dedicados a la interpretación de la ley del Espíritu (7:14). El pensamiento dominante es la renuncia monástica al mundo y la concepción se caracteriza por una combinación de una idea mística de la gracia con el celo ascético, siendo el objeto de toda actividad humana la eliminación de los obstáculos por la gracia. El tratado de Marcos "Sobre el arrepentimiento" es una exposición de la penitencia requerida por el mandamiento de Dios. Esencialmente es un asunto del corazón y la conciencia, no necesitando ser manifestado abiertamente ya que consiste en la mortificación de los deseos, la oración continua y la paciencia ante la aflicción. Es requisito para todos los descendientes de Adán, aunque por sí solo no puede obtener el reino de los cielos.
El tratado "Sobre el bautismo", dedicado a la eficacia del bautismo con respecto a la regeneración y la nueva vida moral del cristiano, es la fuente más valiosa para la doctrina de Marcos sobre la salvación. Sostiene que el bautismo es perfectamente eficaz para la destrucción del pecado, pero todas las buenas obras son meramente un desarrollo del don perfecto de la gracia otorgada por su medio, de acuerdo al cumplimiento del hombre de los mandamientos, por lo que es Dios y no el hombre el responsable de todo lo bueno, mientras que es el individuo y no Adán el que ha de responder por todo pecado.
Las "Amonestaciones saludables a Nicolás" son alocuciones dirigidas a un joven monje que le había pedido consejo en su batalla contra la ira y los deseos carnales, mientras que la "Disputación con un abogado" es un diálogo de "un anciano asceta" (el autor mismo) con un abogado sobre las dos exigencias monásticas de no invocar la ley y abstenerse de las obras de la carne. El "Coloquio de la mente con el alma" es un apóstrofe en el que la mente del autor se acusa a sí misma y al alma de atribuir la responsabilidad de los pecados que cometen a Adán, Satanás o a la humanidad en general. En el tratado "Sobre el ayuno" Marcos busca el significado ético para los ayunos monásticos, que pueden servir para corregir el corazón y para que no se enorgullezca. En contraposición a esos tratados ascéticos, el tratado "Sobre Melquisedec" es exegético y dogmático en carácter y es una polémica contra una idea herética prevaleciente en el tiempo del autor, a pesar de los anatemas episcopales. Los que mantenían esas falsas enseñanzas, aunque ortodoxos en lo principal, incluso en su cristología, sostenían que podían enseñar "misterios más profundos que los apóstoles" con referencia al relato de Melquisedec en 1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual se encontró con Abraham cuando éste regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo, 2 y a quien Abraham le entregó el diezmo de todos los despojos, cuyo nombre signific[…]Hebreos 7. Le estimaban esencialmente divino y como verdadero hijo de Dios en el sentido de que fue una teofanía del "Logos no encarnado." A esos tratados se debe añadir la posteriormente descubierta polémica contra los nestorianos, que es indudablemente genuina. En una forma de algún modo oscura Marcos procura demostrar que la Escritura contempla al Logos encarnado invariablemente como un solo Cristo, no siendo el Dios-hombre ni mero Dios ni mero hombre, sino ambos en virtud de la "unidad esencial." La evidencia interna fecha esta polémica a principios del año 430 o 431.
Escritos espurios.
Cuatro tratados han sido incorrectamente atribuidos a Marcos el Ermitaño. Son Parænesis, que es idéntico con la quinta homilía de Macario; "Sobre el paraíso y la ley espiritual", estrechamente similar a la homilía número 37 de Macario, pero con un largo prefacio que falta en la edición de Macario; un fragmento de la denominada segunda carta de Marcos que corresponde a un pasaje de Macario y los incompletos "Capítulos ascéticos", cuya mayor parte están contenidos en el ascético Centuries de Máximo Confesor, mientras que el resto son repetidos casi palabra por palabra en Macario. La atribución de esos escritos de Macario a Marcos se debe indudablemente en gran medida a la similitud de los nombres. Que esos tratados no fueron compuestos por Marcos se demuestra porque Focio no los menciona y también por su parcial o completa identidad con las obras de otros autores, no encontrándose esta correspondencia en ninguna parte en los tratados genuinos del Ermitaño. Los "Capítulos ascéticos" parecen ser extractos de algún autor posterior.
Detalles de su vida.
Los escritos de Marcos el Ermitaño muestran que era un monje de autoridad y que compuso todos sus tratados ascéticos para monjes ascetas. Se puede inferir, además, de su "Amonestaciones saludables a Nicolás" que antes de ir al desierto había sido abad de un monasterio en Ancira. El Colloquy implica que fue un eremita cuando ya tenía cierta edad, aunque no se sabe qué desierto escogió. Sin embargo, ya que sus escritos fueron mejor preservados en la laura de Sabas, la región donde se retuvo su memoria durante más tiempo, y ya que residió en Asia y su credo es asiático y no egipcio en carácter, hay buen fundamento para suponer que escogiera el desierto sirio en lugar del egipcio. Johannes Moschus en su Pratum spirituale hace ciertas declaraciones "sobre el padre Marcos el ermitaño", que vivió en el desierto sirio. La fecha de Marcos está aproximadamente fijada por el desarrollo del sistema monástico, la mención del concilio de Nicea como un suceso del pasado, el desarrollo de la doctrina de las tres hipóstasis en Dios, su independencia de la tradición y su credo en su polémica contra los nestorianos, así como por la omisión de toda mención del credo antioqueno de 433 o del credo de Calcedonia.
Su teología.
Como teólogo Marcos fue ético más que dogmático, sintiendo que era más importante guardar los mandamientos de Cristo que especular sobre los milagros de Dios. Convencido de que la verdad estaba contenida en la tradición apostólica de la Iglesia y que necesitaba sólo ser guardada contra innovaciones, nunca dogmatizó salvo cuando se vio obligado a hacerlo y entonces basa, hasta donde pudo, sus argumentos directamente sobre la Biblia. Por tanto, las controversias cristológicas las decidió refiriendo a Cristo los predicados tanto de la exaltación como de la humillación, guiado por su creencia en la unión indivisible pero esencial del Logos y la carne, ya que los hechos de un mero hombre no pueden dar salvación. La posición teológica general de Marcos se aproxima estrechamente a la de Crisóstomo, Nilo, Isidoro de Pelusio y, en doctrina bíblica, a Teodoro de Mopsuestia. Su actitud ética está en armonía con su teología. Su ascetismo es práctico más que místico y da poco valor al mero formalismo. En sus enseñanzas del pecado y la gracia Marcos el Ermitaño sostuvo que el hombre fue mortal a partir del pecado de Adán, de ahí que estando él mismo condenado a morir sólo podía engendrar simiente mortal. Aunque esta muerte se denomina pecado y castigo, Marcos niega el pecado original, al restringir el pecado a los actos voluntarios. La muerte la define como "extrañamiento de Dios" que debe ser resuelta por la expiación de Cristo, aunque no expresa en ninguna parte la idea de que la muerte es la causa del pecado, sino que mantiene la opinión de que la hegemonía del pecado es por falta del individuo, aunque todos están sujetos a una cautividad e impureza que puede ser removida sólo por la gracia de Cristo. La gracia consiste, por un lado, en el rescate de la muerte por la muerte de Cristo, y, por otro, en el don místico del Espíritu Santo a través del bautismo de la Iglesia católica, que restaura la libertad perfecta de la voluntad impedida por el dominio del pecado. El poder de cumplir los mandamientos de Cristo se confiere por la gracia, aunque la voluntad humana es una condición necesaria de la manifestación de la gracia, según porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.[…]Filipenses 2:13. No obstante, en todas las buenas obras se revela la gracia escondida, quedando excluida toda justicia propia, mientras que la gracia aniquila tan completamente toda la "falta de Adán" que la muerte del bautizado se traza hasta sus propias iniquidades. Por otro lado, la muerte es necesaria para la obtención de la perfección completa, pues mientras el hombre permanezca en la carne su naturaleza humana hace imposible que llegue a ser inmutable.